PUBLICIDAD
Corredores Turísticos del Estado de México. Vol. 4
PUBLICIDAD
Rankings
Newsletter de México Desconocido México Desconocido en Facebook México Desconocido en Twitter México Desconocido en Google+ México Desconocido en YouTube México Desconocido en Flipboard RSS de México Desconocido
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Casitas de muñecas mexicanas

Por: Elia de Garritz

Miniaturas que retratan escenas de México de hoy y siempre.

La protagonista es Yolanda Alday, quien ha reunido y elaborado miniaturas y casitas de muñecas en la escala 1 a 12 –objetos de tamaño 12 veces menor que los de la vida real–, la medida común para la construcción de las tradicionales casitas, la más famosa de ellas la de la reina María de Inglaterra, que actualmente se exhibe en el castillo de Windsor.  Es éste un juguete tradicional en varios países y el concepto en el que se siguen basando muchos de los juguetes para niños por muy modernos que parezcan: pequeños muñecos que se complementan con múltiples accesorios. 

Del gusto por el juego puede nacer el interés por atesorarlas, como sucede con la autora de la colección que aquí reseñamos. Al respecto, dice Yolanda:  –Nací con esta afición, ya que desde niña me recuerdo con mi casita de muñecas; más tarde, cuando fui ama de casa, madre y comerciante a la vez, me dediqué a coleccionar diversas miniaturas por doquier y hace algunos años me di cuenta de que en México podemos crear las que representan algo nuestro. 

Por tal razón, el Instituto de Cultura de Morelos organizó en el Museo del Jardín Borda, en la ciudad de Cuernavaca, una exposición, en la cual se pudo apreciar tanto la obra de Yolanda como la de otras miniaturistas y colaboradoras cercanas: Magdalena Alday, Norma Valencia, María Luisa Morales, Mayra López y Amaya Martínez. En total se exhibieron 25 piezas cuyos temas indican la versatilidad de esa afición.  Las obras que consti-tuyen los puestos conforman el Mercado Mexicano, rodeado de personajes clásicos como el globero, el organillero o la vendedora de tortillas, ambientados por Magdalena Alday, que en conjunto forman una pieza que retrata escenas del México de hoy y de siempre con todo su colorido y sabor. 

También llaman la atención dos casitas construidas a partir de fascículos comprados en puestos de periódicos. De no ser por la ficha descriptiva, sería difícil distinguirlas entre las demás, lo que debe alentar a quienes se inician en esta afición.  Cobra un significado especial que el Jardín Borda fuera sede de esta exposición, ya que la considerada pieza clave de la coleccionista, representa en su majestuoso patio central una escena de dicho jardín. 

A La hacienda mexicana la llamo mi obra maestra, pues es la culminación de siete años de trabajo. Para hacerla tuve que aprender muchas cosas que tiempo atrás ni hubiera soñado, como tomar clases en España en varias ocasiones con los mejores miniaturistas y en México. Pertenecí a la Asociación Mexicana de Miniaturistas AC por dos años, durante los que elaboré algunos trabajos para su exposición anual en el Museo del Carmen, de la ciudad de México. Yo quería que La hacienda mexicana tuviese toques más nuestros –aunque no podemos negar la influencia española–, además de que incluyera la mayor cantidad de piezas originales. Por ejemplo, en la cocina todo, menos los trastes, está elaborado por mí, el piso, los muebles, el brasero, la chimenea, las sillas, el trastero, las lámparas y gran parte de los platos están pintados por mí. Por eso es tan satisfactorio escuchar a mi nieta más pequeña decir que le gusta mucho toda la hacienda, aunque lo más bonito es la cocina.    

Le preguntamos si vendería su colección, a lo cual responde: –La respuesta es muy difícil, pues lo que me gustaría es crear un museo de casitas de muñecas en nuestro país, pero si otra persona ya cuenta con un espacio para su exhibición permanente, quizás podría interesarme para incluir mi obra o iniciar el museo.  Madre de seis hijos, abuela de once nietos y bisabuela de una hermosa bebita, Yolanda Alday ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo en un sueño que le ha dado un nuevo sentido a su vida: –Creo que es una afición maravillosa y creativa, en la cual una siente que el tiempo pasa volando. Así se puede llegar a los 70 años con una sonrisa en los labios y una obra de la cual estoy muy orgullosa. 

Fuente:  México desconocido No. 332 / octubre 2004   activo

Compartir

ComScore
IASA Comunicación