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El desierto de Coahuila y los dinosaurios

Por: Neysa Ram

El desierto de Coahuila muestra una gran cantidad de vegetales y animales característicos de ese medio, así como diversos procesos geológicos que lo han llevado a presentar ambientes muy diversos asociados con la vida.

Setenta millones de años atrás, durante el Cretácico tardío, Coahuila se encontraba en la línea de la costa oriental de México asociada a un sistema de desembocaduras de ríos caudalosos que daban lugar a esteros, lagunas y marismas donde habitaban especies animales y vegetales, lo cual propició el desarrollo de una gran variedad de seres vivos.

Los restos fósiles de estos organismos se hallan preservados en las capas sedimentarias excepcionalmente bien expuestas del paisaje desértico, y de su hallazgo, así como de las rocas que los contienen, permiten el acceso a múltiples datos sobre la evolución de la vida y la geología mexicanas. De ahí que Coahuila se considere el área de mayor diversidad de organismos fósiles en todo el país.

Más de 17 años de trabajo llevan las investigaciones de universidades nacionales y extranjeras –entre las que destaca la UNAM– dedicadas al estudio de la historia de los dinosaurios de Coahuila y al resto de los seres vivos que con ellos compartieron ese periodo, y para darlo a conocer se preparó una gran exposición itinerante que durante varios meses estará destinada al conjunto de la sociedad. Su nombre, Los antiguos gigantes de Coahuila, debido a que los fósiles de los enormes dinosaurios, reptiles voladores y marinos, así como ciertos crustáceos, constituyen los de mayor talla encontrados en el mundo, de ahí que el área de la muestra requiera de 1 500 m2.

Además de lo anterior, la Sala de Paleontología del Museo de Geología de la UNAM, en el DF, exhibe el esqueleto de un dinosaurio Pico de pato hallado unos 30 km al este del poblado de Parras de la Fuente, en Coahuila, mostrado al público por primera vez en junio de 1992. Se trata de un hadrosaurio del género Kritosaurus, con una edad aproximada de 70 millones de años, o sea, del Cretácico tardío; tiene una longitud de siete metros, una altura de alrededor de 2.5 m, y sus dimensiones indican que se trata de un organismo subadulto. El ejemplar es sólo una muestra de los vastos yacimientos de restos de dinosaurios que también existen en Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas, así como prueba de su presencia en México, al igual que en otros países de América del Norte.

El porqué de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años se reavivó recientemente a partir de un trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy os Sciences (PNAS), en el que su autor, Jaime Urrutia, director del Instituto de Geofísica de la UNAM, alega que la hipótesis de que el impacto de un asteroide causó la serie de extinciones masivas que marcaron la frontera entre los periodos Cretácico y Terciario –frontera K-t– tendría la falla de haber ocurrido 300 mil años antes de las extinciones.

El misterio de las extinciones parecía resuelto a partir de la hipótesis de que el impacto de un gran asteroide sobre lo que actualmente es el cráter de Chicxulub, a cambios de clima y ambiente en la atmósfera terrestre que imposibilitaron la vida no sólo para los dinosaurios, también para una gran cantidad de especies que entonces habitaban la Tierra.

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