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Fotografía en blanco y negro. Presente y pasado

Por: Juan Carlos Valdez-Marín

La distinción entre el blanco y negro y el color ha marcado visualmente la historia y la cultura de los consumidores de imágenes.

A partir de su descubrimiento, la fotografía es la manera en que las sociedades han ido registrando los cambios en su evolución. Paralelamente, se fueron ampliando las posibilidades de la foto a partir de su desarrollo tecnológico. Desde los albores, este arte de capturar la luz utiliza como elemento fotosensible a la plata, que combinada con otros o con compuestos como el yodo, el bromo o los nitratos, producen mezclas denominadas sales de plata, destinadas a resultar en una imagen.

La mayor parte de la producción fotográfica de los siglos XIX y XX se encuentra registrada en blanco y negro, producto de la reacción química que ocurre por la acción de la luz sobre las sales de plata y su posterior revelado, químico si fuera el caso. Por ello, en sus inicios una preocupación constante de los que producían imágenes y de quienes las consumían era la posibilidad de observar las en los tonos reales de la naturaleza, o sea, en colores.

De esto surgieron diversas alternativas para otorgar esta cualidad, desde el coloreado de las imágenes hasta el desarrollo de técnicas específicas para este fin, como fue el autocromo, pasando por diversos tipos de agentes entonadores. La distinción entre el blanco y negro y el color ha marcado visualmente la historia y la cultura de los consumidores de imágenes.

Actualmente, el color se encuentra imbricado en la identidad del mundo contemporáneos, mientras al blanco y negro se le considera un elemento del pasado, ya que fue la primera técnica de impresión en el mercado. Pero no es así, el blanco y negro se ha mantenido actualizado, es decir, mediante las imágenes con esta técnica se trasmiten mensajes que se integran a la memoria visual y a los patrones culturales de la sociedad, ya que la lectura fotográfica es tan rica y variada como los lectores que tenga. La mayoría de los maestros de la fotografía ha trabajado en alguna oportunidad en blanco y negro haciendo de la ausencía de colores una propuesta estética. Nada que distraiga el contorno de la figura ni le reste protagonismo a la línea. Las sombras y los grises como prolongaclones del entorno visual.

Para otros, y sobre todo las nuevas generaciones nacidas en la era digital, lograr imágenes en blanco y negro es considerado un retroceso, una forma de narrar el pasado, mismo que se hace presente al ó mirarse hoy en día, mientras que el color trasmite el presente que se hace futuro. Sin embargo, la utilización del blanco y negro sigue siendo considerado artístico y de vanguardia, porque exalta la re alidad y esencia de la imagen capturada y elimina lo que puede desviar la atención del espectador. De esta manera, puede generar sentimientos y emoclones por la sola observación que refuerza el mensaje fotográfico que generó el autor.

A pesar de las predicclones de grandes fotógrafos como Pedro Meyer, el blanco y negro tiene la virtud de recrear la belleza mucho mejor que los colores y la vuelve intemporal, no importa cuándo o cómo se haya tomado. Si bien un buen número de fotógrafos trabaja en formato digital, y como Meyer comenta ”ha comenzado a 'ver' cada vez más en color mientras antes lo hacíamos principalmente en blanco y negro", la magia del blanco y negro y su gama de grises nos permiten entender la naturaleza de la luz. Porque aunque los colores muestran diversas posibilidades tecnológicas y se consideran componentes”naturales" del registro fotográfico, no son otra cosa que el reflejo de la luz que reciben; el color de un pigmento”tiene la capacidad de absorber determinadas longitudes de onda de la luz que cae sobre él y de reflejar el resto hacia el ojo que lo observa".

Técnicamente hablando, la permanencia de los materiales producidos en blanco y negro son infinitamente superiores a los producidos en colores. La inestabilidad química de las piezas fotográficas en colores, su vulnerabilidad a los agentes medioambientales y su fragilidad a la acción de la luz, son algunos factores que hacen difícil su conservación, como consecuencia, ponen en riesgo la permanencia de la imagen.

Pocos son los procesos fotográficos en colores, incluidas las tintas para impresiones digitales, que presentan duración y resistencia a variaciones o cambios bruscos del medio ambiente. De hecho, las fotografías en colores pueden sufrir desvanecimiento de la imagen aún en condiciones de oscuridad total, este problema es conocido técnicamente como dark fading. Por lo anterior, y derivado del proceso de reactualización del blanco y negro, en medio del dominante mundo del color, resulta importante reflexionar sobre los nuevos sentidos que generan la práctica fotográfica en blanco y negro, con el fin de tener una mejor comprensión no sólo de los significados, sino también de los procesos de significación de la cultura contemporánea ante el mensaje fotográfico y su relación con las imágenes fotográficas.

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