Alumbradas de Oaxaca: una noche para reencontrarse con los difuntos
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En Xoxocotlán y Atzompa, las familias pasan la noche entera junto a las tumbas de sus seres queridos para recibir a sus difuntos y acompañarlos hasta el amanecer.
Las alumbradas de Oaxaca son las veladas de Día de Muertos en que las familias pasan la noche junto a las tumbas de sus seres queridos. En Santa Cruz Xoxocotlán y Santa María Atzompa, dos municipios vecinos de la capital del estado, esta costumbre comienza la noche del 31 de octubre y se prolonga hasta que amanece.
Las velas encendidas sobre las lápidas iluminan, de manera simbólica, el camino de regreso de los fieles difuntos a casa. A su alrededor, la gente recuerda historias, comparte la comida que trajo y siente cerca, por unas horas, a quienes ya partieron.

Qué son las alumbradas de Oaxaca
Al caer la tarde, el cielo de los Valles Centrales se oscurece poco a poco y el viento fresco del otoño anuncia la temporada. En las calles, las familias salen de sus casas con ramos de cempasúchil y cresta de gallo. Otras cargan canastas con comida y veladoras, y hay quien lleva entre las manos, con mucho cuidado, una fotografía. Niñas y niños caminan junto a sus padres y sus abuelos. Todos van rumbo al panteón.
Durante esas horas, los cementerios se llenan de gente y de conversación. La luz de las velas traza caminos entre las tumbas y el aroma del copal se mezcla con el de las flores. Junto a las lápidas hay pláticas y risas, y los platillos pasan de mano en mano mientras avanza la noche.

Las familias evocan anécdotas de quienes se adelantaron en el camino y repasan las costumbres que tenían en vida. Es su manera de sostener un vínculo que la ausencia física no rompe. Presenciar una alumbrada es asomarse a una de las expresiones más entrañables del Día de Muertos en Oaxaca, una celebración que gira en torno a la memoria y al amor por la familia.
Alumbradas de Oaxaca en Santa Cruz Xoxocotlán
Santa Cruz Xoxocotlán está a menos de 30 minutos del centro histórico de la ciudad de Oaxaca. El municipio es conocido por la forma en que su gente vive el Día de Muertos y por albergar la zona arqueológica de Monte Albán, la antigua ciudad zapoteca. Junto con el Centro Histórico de Oaxaca, Monte Albán forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad reconocido por la UNESCO.
En los últimos días de octubre, la vida del pueblo cambia de ritmo. Las familias se organizan para montar las ofrendas y alistar la visita al cementerio, ya que para muchas de ellas esta es una de las reuniones familiares más importantes del año.
La velada comienza el 31 de octubre, alrededor de las 18:00 horas. Conforme oscurece, cientos de habitantes llegan a los panteones para acompañar a sus difuntos y el resplandor de las velas se multiplica entre las lápidas. El amarillo y el anaranjado del cempasúchil se combinan con el rojo intenso de la cresta de gallo.

Ruta por los panteones de Xoxocotlán
Para conocer la Velada de Xoxocotlán, la ruta sugerida empieza en la Parroquia de Santa Elena de la Cruz y continúa por tres de sus panteones:
- Panteón San Sebastián Mártir
- Panteón Mictlancíhuatl
- Panteón Monte Albán
A lo largo del recorrido puedes ver cómo las familias preparan las tumbas para recibir a sus difuntos.
Actividades culturales en Xoxocotlán
La celebración se acompaña de un programa de actividades en el municipio, que permite conocer otras manifestaciones del patrimonio local durante la temporada:
- Exhibiciones de altares
- Exhibiciones de tallas de madera, oficio artesanal presente en comunidades como San Antonio Arrazola
- Tapetes de arena
- Conciertos y comparsas
- Actividades religiosas
Aun así, el corazón de la tradición sigue en los panteones y en las familias que los llenan de vida durante toda la noche.
La alumbrada de Santa María Atzompa, con comparsa y música
Santa María Atzompa está a unos 30 minutos de la ciudad de Oaxaca. Es una comunidad célebre por su arraigada tradición alfarera de barro verde vidriado. El municipio tiene también su propia zona arqueológica, un conjunto monumental cercano a Monte Albán que da cuenta de la expansión de aquella ciudad zapoteca en su periodo de mayor esplendor.
La historia de Atzompa se cuenta a través de sus oficios y de las costumbres que pasan de una generación a otra. En Día de Muertos, la gran cita es la velada en el Panteón Municipal. Va de la noche del 31 de octubre al amanecer del 1 de noviembre, Día de Todos los Santos.
La comunidad empieza a prepararse antes de que oscurezca por completo. Las familias reúnen flores de temporada y veladoras, además de la comida que llevarán al cementerio. Luego adornan las tumbas mientras las primeras llamas acompañan la llegada de la noche.

En Atzompa, la fiesta también se anuncia en la calle. El 31 de octubre, una comparsa recorre el pueblo entre música y baile. Las bandas acompañan el recorrido hasta el panteón, donde las familias continúan con la alumbrada. Afuera, la comunidad convive en las calles; adentro, las familias ocupan su lugar junto a las tumbas.
El humo del copal sube entre las luces mientras las familias se acomodan y comparten los alimentos que llevaron. La noche transcurre entre recuerdos y cantos. De vez en cuando llegan silencios, que también dicen mucho. Mientras avanza la velada, los más jóvenes escuchan historias de sus antepasados y los mayores aprovechan para recordar en voz alta a sus seres queridos.
La madrugada en las alumbradas de Xoxocotlán y Atzompa
En las dos comunidades, las alumbradas permiten imaginar que el mundo hace una pausa durante unas horas. Por una puerta abierta esa noche, los difuntos vuelven de forma simbólica a encontrarse con los suyos. Poco importa el tiempo que haya pasado desde su partida, porque su recuerdo aparece en una frase, una fotografía, un platillo o una canción.

Hay algo especial en quedarse despierto mientras el resto de la ciudad duerme. El frío de la madrugada se hace sentir y las velas siguen encendidas entre las tumbas. A su alrededor, un recuerdo lleva a otro y alguien vuelve a contar la historia que todos conocen y que nadie se cansa de escuchar.
Al amanecer del 1 de noviembre, las familias cierran una de las noches más importantes del año. Las flores se quedan sobre las tumbas y lo que se contó durante la velada las acompaña de regreso a casa. Visitar Xoxocotlán y Atzompa en estas fechas permite conocer la riqueza cultural de Oaxaca, el Corazón Cultural de México, desde la intimidad de sus familias y la convivencia de sus pueblos.

Fechas y horarios de las alumbradas de Oaxaca
- Santa Cruz Xoxocotlán: la velada empieza el 31 de octubre, alrededor de las 18:00 horas. La ruta sugerida parte de la Parroquia de Santa Elena y continúa por los panteones del pueblo. El municipio está a menos de 30 minutos del Centro Histórico de Oaxaca.
- Santa María Atzompa: la comparsa recorre las calles el 31 de octubre y la velada en el Panteón Municipal dura desde esa noche hasta el amanecer del 1 de noviembre. La comunidad está a unos 30 minutos de la ciudad de Oaxaca.
Consejos para visitar las alumbradas de Oaxaca con respeto
Durante esta noche, los panteones son espacios de convivencia familiar y religiosa. Recorrerlos con respeto es lo más importante.
- Pide permiso antes de tomar fotografías. Pregunta siempre antes de retratar a las personas o sus ofrendas.
- Observa y escucha. Mirar con calma y prestar atención a lo que ocurre alrededor también es una forma de acercarse a la tradición.
- Sigue las indicaciones de la comunidad. Los habitantes conocen sus panteones y sus costumbres mejor que nadie.
- Cuida tu actitud entre las tumbas. Las familias acuden a recordar a sus seres queridos; procura no interrumpir esos momentos.
- Abrígate para la madrugada. El frío se hace sentir conforme avanza la velada.
- Para información más detallada consulta la página de la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado de Oaxaca.
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