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Feria de Orizabita: una cultura ancestral en Hidalgo

Las inclemencias de una tierra árida y difícil de trabajar contrastan con el verde intenso de los sembradíos, cuya existencia se debe al riego artificial.

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Entre los diferentes matices de colores y acompañadas por la maravillosa vista de la Sierra Madre Oriental, llegamos a nuestro destino: Orizabita. Nuestro arribo coincidió con los últimos preparativos para la tradicional feria en donde celebran el sexto viernes de cada año a la Santísima Virgen de los Dolores. Al integrarnos a la procesión nos enteramos de que en ésta había más de 25 comunidades vecinas, las cuales, durante varios días de procesión, acuden con sus imágenes religiosas. Desde que subíamos por la calle principal, rumbo a la parroquia, se vislumbraba un grande y hermoso arco iluminado que resaltaba la fachada de la entrada del templo. Este umbral está decorado con pequeñas pencas de agave en cuyas bases tienen bulbos blanquecinos, y hacia arriba les nacen unas hojas largas con bordes irregulares y espinosos; con esta materia prima la imaginación se echó a volar para crear caprichosas formas de flores y variadas figuras geométricas.Un atrio ancho y largo nos condujo a la parroquia del Señor del Buen Viaje. El aroma a copal, el fervor de la gente y el colorido de las ofrendas hacían del lugar un verdadero centro de energía.

La parroquia fue construida por los agustinos, y la primera piedra fue colocada en 1712. En su interior se ven murales, un retablo de madera chapeado en oro y una hermosísima torre de piedra esculpida de estilo colonial; sin embargo, fue hasta 1830 cuando se terminó de construir. Actualmente se encuentra en las últimas etapas de remodelación.El patrón de la parroquia es el Señor del Buen Viaje, y sobre su origen cuentan que en una de las tantas embarcaciones de los españoles se transportaba la imagen de un Cristo crucificado que representaba al patrón de los marineros para que éstos llegaran con bien a su destino. Esta imagen llegó a Orizaba, Veracruz, y como buen viajero se trasladó a Ndäst´oho. Dicen que cuando vinieron los dueños del patrón, éste ya se había acostumbrado a estas tierras y se hizo pesado, resultando imposible de cargar. Así que a partir de ese momento los nativos decidieron cambiar el nombre del pueblo por el de Orizabita.

Durante nuestro viaje tuvimos la suerte de conocer y convivir con la gente de Orizabita. Entre ellos el profesor Juan González Cruz, quien nos cuenta que es costumbre de los creyentes acudir con sus hijos a pedirle su xidijuu por desobedientes, lo cual consiste en golpes que le dan al niño en la espalda, con una especie de látigo o chicotito que el santito trae consigo. Actualmente el Señor del Buen Viaje se encuentra en el pueblo de Defay, y todos los años, durante la fiesta de la Virgen de los Dolores, lo bajan en procesión hasta la parroquia de Orizabita. Al salir de la iglesia nos dirigimos al quiosco, desde donde se contempla una espectacular vista de los cerros, la vegetación y el ajetreo de la gente. En medio de ese paisaje aparecieron los músicos afinando sus instrumentos para dar inicio a las danzas. La primera fue el Rä Ndadri o “La ofrenda de la flor”, danza ancestral que se basa en la gratitud hacia la madre naturaleza, y que consiste en ofrecer flores y productos agrícolas a las divinidades: tierra, agua, aire y sol. Esta ceremonia también se realiza cuando se habita por primera vez una casa.

La siguiente danza fue la del ixtle, basada en el trabajo artesanal de los campesinos, que en su mayoría son talladores de pencas de maguey y lechuguilla, de los que obtienen el ixtle, planta sagrada. La música de la danza es auténticamente hnahñú; los cantos narran la vida cotidiana del campesino, la familia, etcétera. Las mujeres llevan el ixtle enrollado en sus cinturas y los hombres, al compás de la música, las desenrollan para formar complejas figuras, todo esto para representar el tallado del ixtle, su hilado y el tejido del ayate.Además de disfrutar los bailes, admiramos la vestimenta tradicional de la mujer hñahñú, la cual consiste en una blusa (jatá pan) y falda de manta bordadas con hilos de diferentes colores que dan forma a figurillas que representan la fauna y la flora del valle. El ceñidor (ra ngut’i) tejido con un telar rústico, sirve para sostener la falda y como mecapal. El ayate (’ronjua), elaborado con hilo muy fino de ixtle de maguey (santhe), tiene muchos usos: para protegerse del sol, para cargar la leña o como cuna del bebé.

Al día siguiente las actividades continuaron con exposiciones de pintura, de fotografía, recitales de poesía y una degustación de la comida local. Por suerte la primavera estaba en pleno auge y gracias a los cactus del mezquital probamos unos suculentos tacos de flor de sábila y de los famosísimos golumbos (capullo del maguey). El aroma y el sabor de estas plantas son realmente especiales, delicados e intensos a la vez; las flores se cuecen con la cebolla acitronada en mantequilla, una puntita de ajo, sal y a la tortilla con un poco de salsa.Más tarde el grupo Canoa escenificó La historia del hombre, obra teatral referente a varias etapas de la vida y del individuo que viaja a través de grandes capítulos de la historia de la humanidad. A pesar de la escasa infraestructura, no se mermó el contenido ni las actuaciones. Horas después dos bandas de la región animaron la noche. En fin, no había manera de pasarla mal.

La noche del viernes fue el momento cumbre de la fiesta: las calles se vieron tomadas por cientos de personas para contemplar y disfrutar la quema del torito y del castillo, iluminando el cielo con llamativos colores y produciendo fuertes explosiones que hacían que el público quedara perplejo. El sábado tuvo lugar el concurso de ciclismo de montaña y el baile de salón en la escuela. El domingo se llevó a cabo la XV Carrera Ciclista Nacional Orizabita, con tres categorías, en la que participaron ciclistas nacionales e internacionales. Algunas categorías constaban de tres y cuatro vueltas; cada una consistía en ir y venir desde Orizabita hasta Ixmiquilpan (24 km); fue una competencia de mucho esfuerzo y dedicación.

Para cerrar con broche de oro, el domingo por la noche se celebró el Concurso Estatal de Huapango, en la que participaron personas de diferentes edades, y fue un gran evento.Así como este lugar se encuentra cobijado por diversos cerros como el de la Muñeca, Banxú, Puntiagudo, y cúspides rocosas con caprichosas formas, nosotras nos sentimos igualmente acogidas por su gente.Además de su grata hospitalidad pudimos ver que aún mantienen la fuerza de sus raíces, conservando su lengua ancestral y adaptándose ante las nuevas influencias.

Cómo llegar: Orizabita se encuentra a 12 km al norte de Ixmiquilpan, Hidalgo. Se ubica a una altura de 1 920 msnm y es la cabecera de 237 comunidades que abarcan la zona norte del Alto Mezquital

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