Puente Anitzo, el antiguo paso de arrieros que permanece en Tepetlaoxtoc
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Este puente fue reconocido en 2024 como Sitio de Interés Histórico Nacional.
En San Pedro Chiautzingo, en el municipio de Tepetlaoxtoc, Estado de México, el puente Anitzo también conocido como puente grande es una huella del antiguo Camino Real México-Veracruz. Su arco de piedra sobre una barranca sorprende por su forma y altura y porque conserva la memoria de arrieros, viajeros y mercancías que durante siglos cruzaron rumbo al centro y golfo de México.

Un arco suspendido sobre el vacío
Esta construcción tiene una peculiaridad, porque te conecta al otro lado del camino, y porque es puente hacia el pasado. Contemplarlo desde abajo transforma la escala del lugar. El desnivel acentúa su altura, mientras la curva sostiene el camino por encima del vacío. Su atractivo no depende de ornamentos excesivos, sino de una poderosa combinación de piedra, geometría y equilibrio. La barranca deja de ser únicamente un obstáculo y se convierte en un escenario que revela la magnitud de la obra.

Por el camino de los arrieros
El puente Anitzo se localiza en Chiautzingo, al Oriente del Estado de México. El pueblo donde se encuentra este coloso forma parte de una región históricamente vinculada con la comunicación entre la Ciudad de México y Veracruz. Su ubicación permitió que el territorio se integrara a uno de los corredores más importantes para el movimiento de viajeros y mercancías recorrida por arrieros, caminantes y animales que transportaban productos entre el altiplano y el golfo, desde tiempos prehispánicos.
Cruzar ríos y barrancas representaba un desafío. Durante la temporada de lluvias, cualquier incidente natural podía detener personas, animales y cargamentos y los puentes garantizaban la continuidad del viaje manteniendo comunicadas a distintas poblaciones.

Puente Anitzo, pieza fundamental del Camino Real
El puente Anitzo debe observarse como parte de un corredor histórico, por su registro regional del Camino Real México-Veracruz que identifica varios puentes, templos, cerros y sitios arqueológicos distribuidos en el tramo de Tepetlaoxtoc. Desde esa perspectiva, sus piedras hablan de la necesidad humana de vencer una topografía complicada y que ayudó a sostener la vida económica y social de la región.
¿Por dónde avanzaba la ruta de Anitzo?
El corredor relacionado con Tepetlaoxtoc pertenecía a la vía septentrional. Desde la Ciudad de México, los trayectos tempranos se dirigían hacia Texcoco, Calpulalpan, Tlaxcala, Tecoac y Perote, antes de continuar hacia Xalapa y la costa.
Una variante posterior para carretas avanzaba por Guadalupe, Ecatepec, Teotihuacán, Otumba, Apan, Tecoac y Perote. Esto demuestra que el Camino Real no fue una línea inmutable: sus ramales podían cambiar según el terreno, la época del año, el tipo de transporte y las decisiones de las autoridades. Tepetlaoxtoc ocupaba una posición estratégica entre el valle de Texcoco y las tierras de Calpulalpan. En ese contexto, el puente Anitzo habría permitido salvar uno de los accidentes naturales del tramo regional.

Los caminos prehispánicos fueron la base
La ruta colonial no surgió sobre un territorio vacío. Antes de la llegada de los europeos existían senderos y vías recorridas por caminantes y tamemes, cargadores indígenas especializados en transportar mercancías. Los españoles aprovecharon parte de esos trazos, pero tuvieron que ensancharlos, nivelarlos y modificarlos para introducir animales, recuas y vehículos. La investigación académica señala que las obras incluyeron el levantamiento de puentes sobre las corrientes más difíciles de atravesar.
Este antecedente ayuda a explicar por qué el corredor siguió puntos conocidos desde antes de la Conquista, aunque su funcionamiento económico y administrativo se transformó durante el periodo virreinal.

Los códices: la memoria indígena de Tepetlaoxtoc
La historia de Tepetlaoxtoc también quedó escrita con imágenes. Sus tres códices más importantes, Kingsborough, Vergara y Santa María Asunción, fueron elaborados por tlacuilos indígenas durante el siglo XVI, después de la Conquista. En sus páginas aparecen personas, casas, parcelas, medidas, tipos de tierra, límites territoriales, tributos y genealogías. Son una ventana excepcional para conocer cómo se organizaban las comunidades acolhuas y cómo registraban su territorio.
El Códice Kingsborough, elaborado hacia 1554 fue una denuncia dirigida al rey de España. Mediante mapas y escenas pictográficas, los habitantes expusieron los tributos excesivos, trabajos forzados y castigos impuestos por sus encomenderos. Sus 72 hojas reconstruyen el territorio, la historia de los gobernantes locales y los bienes entregados durante décadas. Actualmente se conserva en el Museo Británico.

¿Qué puedes hacer además de visitar el puente Anitzo?
La visita al puente grande puede combinarse con una caminata por los caminos rurales de San Pedro Chiautzingo, observación de su arquitectura de piedra y fotografía del arco desde distintos puntos de la barranca. También es posible recorrer fragmentos del antiguo Camino Real, visitar el templo de San Pedro y continuar hacia San Bernardo Tlamimilolpan, San Andrés de las Peras o la cabecera de Tepetlaoxtoc. Allí se encuentran la parroquia y exconvento de Santa María Magdalena, el Museo Eremitorio de Fray Domingo de Betanzos y el santuario de San Sebastián Mártir. Además, el municipio promueve además actividades de senderismo, ciclismo y turismo cultural.

¿Cómo llegar al puente Anitzo?
En automóvil desde la Ciudad de México se toma la carretera hacia Texcoco y después la carretera federal México-Calpulalpan. A la altura de Río Hondo hay que seguir la salida hacia San Andrés de las Peras; el camino atraviesa San Bernardo Tlamimilolpan antes de llegar a San Pedro Chiautzingo. Otra opción es ingresar por la cabecera de Tepetlaoxtoc, tomar la avenida de La Santísima rumbo al oriente y continuar por la carretera local hacia San Pedro.
Lo que debe considerar
El puente se encuentra en un entorno rural y no está documentado como un parque equipado con baños, vigilancia, estacionamiento formal o senderos señalizados. Lo mejor es visitarlo con luz de día, llevar agua, calzado antiderrapante y acudir acompañado. Durante las lluvias el paisaje verde lo transforma todo pero si vas en esa época, evita bajar al cauce o acercarte a bordes inestables.
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