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La Tabacalera: un recorrido por esta increíble colonia de CDMX

Uno de nuestros expertos te presenta la mejor ruta para re (descubrir) esta renovada zona de la capital, ubicada en el triángulo que conforman Insurgentes, Reforma y Puente de Alvarado.

19-05-2018, 3:30:00 PM

Hace 16 años caminé por primera vez en esta colonia. Eran tiempos no favorables para ella. Estaba llena de viejos despachos de abogados, contadores públicos y líderes sindicales que a esta no le conferían ningún beneficio, y había un gran número de negocios con “giros negros”, incluso peligrosos para el paseante incauto.

Sin embargo, parece que La Tabacalera será el lugar que se pondrá de moda en los próximos cinco años. Desde 2010, la colonia sufrió una cirugía plástica a partir del remozamiento de la Plaza de la República y el Monumento a la Revolución, y del rediseño del Museo Nacional de la Revolución, captando así a nuevos empresarios interesados en posicionar la zona a través de restaurantes de todo tipo, cafés, bares y pubs, que en los últimos años ofertan cerveza artesanal, reactivando la entretenida cultura de barrio, sin generar un violento fenómeno de transformación.

Mi interés por descubrir la nueva Tabacalera se centró en temas revolucionarios. Así llegué hasta el número 49 de la calle José Emparán, edificio en donde el Che Guevara vivió antes de gestar la Revolución Cubana, junto a Fidel Castro. Hace todavía un par de años el inmueble se encontraba desaliñado, hasta que dependencias gubernamentales pintaron el edificio en color rojo y recordó, mediante una placa, que en este sitio vivió Ernesto Guevara durante los dos años que radicó en nuestro país, previamente al 25 de noviembre de 1956, cuando 82 guerrilleros del Movimiento 26 de Julio –que se habían entrenado en México– se embarcaron en el puerto de Tuxpan, Veracruz, rumbo a Cuba.

Al final me pareció curioso que en esta zona, donde vivió un icónico revolucionario, hoy siga siendo frecuentada por todo tipo de contingentes provenientes de diversas partes del país, con la intención de manifestarse contra los sistemas gubernamentales.

Y como bien dicen que el arte también es revolucionario, decidí asistir al Museo Nacional de la Revolución, recinto ubicado en el corazón de la Plaza de la República. Conforme avanzo, admiro la imponente mole que conforma el Monumento a la Revolución y recuerdo que fue el intento fallido de Porfirio Díaz, quien pretendió consagrar su mandato mediante la ambiciosa construcción del Palacio Legislativo en el año de 1910, hasta que los embates del movimiento revolucionario mermaron la economía nacional e impidieron que la obra continuara.

 David Paniagua

Metamorfosis urbana

Justo debajo de esta construcción se encuentra el Museo Nacional de la Revolución Mexicana. En el sótano de lo que hubiera sido el Palacio Legislativo de don Porfirio, se encuentra una de las colecciones museísticas más grandes de los levantamientos armados que exigían el cambio y la democracia, todo a través de tres áreas de exhibición, ambientadas con audios y videos para ilustrar cada espacio.

Cada sala me sorprende por la cantidad de objetos que expone. Veo los trajes de las valientes Adelitas que se sumaban a las revueltas, machetes de todo tipo y armas que requerían de ingenio para hacerlas disparar. Todo contrasta con las sillas afrancesadas de Porfirio Díaz, los vestidos de fiesta y las espadas relucientes similares a las de Napoleón Bonaparte.

La colección está dividida en ocho etapas: la consolidación del Estado mexicano, el Porfiriato, la Revolución Democrática, la Guerra Civil, la Constitución, entre otras. Mientras recorro las salas, admiro el conjunto escultórico elaborado en fibra de vidrio, el cual le rinde homenaje a La Bola, personajes anónimos que participaron en el movimiento armado, el cual constituye el elemento central de la exposición como homenaje a los combatientes anónimos que hicieron la Revolución.

 David Paniagua

Desde luego que no podía dejar pasar la oportunidad de subir al mirador del monumento. A través de un elevador de cristal, considerado el segundo más alto del mundo, con 57 metros de tiro, logré conocer mejor el trazo de esta legendaria colonia, caracterizada por contar con el mayor número de edificios Art Decó por metro cuadrado de todo México, estilo arquitectónico que me motivó a descubrir los edificios más emblemáticos, construidos a partir de 1936, cuando la oleada francesa llegó al país.

Así admiré edificaciones en donde el arte modernista se mezcló con la arquitectura, dándole forma a edificios como El Moro (hoy la Lotería Nacional), el Frontón México, la Alianza de Ferrocarrileros Mexicanos y diversos predios departamentales que hoy merecen ser conocidos.

Mientras avanzo por las calles de esta colonia recuerdo cómo este sitio fue escenario de diversas películas en la década de los años 50, en plena época de oro del cine mexicano. Pero también fue en este período cuando el pintor José Clemente Orozco tuvo un departamento en la calle Ignacio Mariscal 132, hoy transformado en un refugio para inmigrantes llamado Casa Amigos.

También evoco anécdotas de grandes escritores como Juan Rulfo, Pablo Neruda, Ricardo “el payaso” Bell, y la bailarina y poeta Nellie Campobello, personajes que caminaban por aquí hace más de cincuenta años; también me vienen a la mente los encuentros de periodistas con líderes sindicales, funcionarios y guerrilleros.

Antes de partir decido visitar el antiguo Palacio de Buenavista, hoy Museo Nacional de San Carlos, edificio que debido a su importancia, y según la historia, dio origen a la colonia Tabacalera. Construido en el siglo XVIII, el inmueble proyectado por Manuel Tolsá fue originalmente la mansión del conde de Buenavista, también de la marquesa de Selva Nevada y casa de veraneo del general Antonio López de Santa Anna. Sin embargo, quien ubicó este palacio en la memoria colectiva fue Madame Calderón de la Barca, ella se inspiró en este lugar para escribir algunas líneas de su libro “La vida en México”.

 David Paniagua

Hoy el inmueble está abierto al público sensible. Desde 1968 fue consolidado como la sede del Museo de San Carlos, la institución cultural que alberga arte europeo de los siglos XIV al XX, colecciones de arte gótico, barroco, rococó, neoclásico e impresionista, entre otros. El museo también tiene un calendario de actividades. Hay conciertos, conferencias y talleres de arte, muchas coordinadas en conjunto con instituciones culturales de renombre.

Después de admirar seis siglos de arte, salgo del museo y camino por la plaza Juan Antonio Mella, ubicada detrás de la institución, sitio frecuentado por la aristocracia de aquella época, la élite de la sociedad mexicana que se paseaba con sus mejores galas: mujeres con largos vestidos y hombres con sombrero de copa. Hoy, como recuerdo del cambio político y social, el busto del comandante Che Guevara se posa entre arbustos. La historia cuenta que en aquellos jardines forjó su espíritu revolucionario, al tiempo que trabajaba en el Hospital General, ubicado en la avenida Cuauhtémoc.

Sin titubear busco en mi Smartphone una opción gastronómica para refrescarme con una cerveza artesanal mexicana. Debo brindar por todas las historias revolucionarias que me ayudaron a realmente conocer esta colonia de la Ciudad de México, la cual aún alberga una auténtica cultura de barrio que solo es posible conocer a pie.

Dónde dormir

Plaza Suites
Un lugar ideal para pasar largas estadías. Cuenta con suites equipadas con cocina, alberca, spa y gimnasio.
plazasuites.com.mx

Embassy Suites
Un hotel pet friendly para los que viajan con mascotas.
hotelembassymx.com

Hostel Suites DF
Más urbano, jovial y económico. Aquí es posible convivir con viajeros de otros países, además incluye desayuno e internet.
himexico.com

Dónde comer

Gotan
Viviana es una argentina enamorada de la colonia Tabacalera, además que prepara platillos de su país de manera artesanal. Ella hace un propio chorizo para preparar un majestuoso choripán, confecciona una deliciosa tarta de queso de la abuela, y sorprende con un set de ingredientes y aderezos para los cortes llamado cazuelas patagónicas, así como cervezas uruguayas.
Pedro Baranda No. 17.

 David Paniagua

Don Porfirio
Un buen desayuno con una buena vista al Monumento a la Revolución se agradece, más si es acompañado por buen café y molletes de que pueden incluir los siguientes ingredientes: chorizo, aguacate, elote, rajas poblanas, queso mozzarella, salami, tomates deshidratados, bistec, nueces, pasas, entre otros.

Cervecerías artesanales

Brew & Botana
Thomas Alva Edison No. 35.

Crisanta
Av. de La República No. 51.

La Matra-k
Ramón Alcázar No. 27.

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