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Manual para probar la comida mexicana: ¿pica o lleva chile?

Lo picoso, no es para todos los estómagos -sobre todo los foráneos, incluso llega a ser uno de los grandes miedos de quien llega a México. Estos tips se ayudarán a probar sin pasar un mal rato.

12-08-2016, 7:11:01 AM
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Periodista, española, aventurera y contadora de historias. ¡Sigue su columna: #Pásele!

Algo que a todos los extranjeros nos ocurre cuando visitamos un restaurante mexicano en nuestros países o cuando llegamos por primera vez a México, es el miedo al picante

En mi caso, como saben, soy española y a pesar de que ya llevo un tiempo en México, comer picante sigue siendo un constante reto. Aunque nunca me siento sola en esto, ya que cada día descubro muchos otros extranjeros que tienen esa misma sensación. Reconozco que el miedo a enchilarme siempre está ahí presente, es complicado controlar a la cabeza, no crean. Es más, siempre que voy a España y me reencuentro allá con mis amigos y familiares, surge al hablar de comida una pregunta obligada: “¿Todo pica tanto como dicen?”.

Si ustedes son extranjeros y están comenzando a leer este espacio, seguro que se les hace familiar lo que vengo a contar. Uno trata de explicar allá, que sí, que las cosas pican, pero que se puede vivir sin comer picante. Aunque de pronto también te das cuenta que poco a poco ya no sabes bien cuál es tu límite de lo picante y no, porque cuando llevo a España dulces picositos, frituras con chipotle y alguna salsa, las personas entran en pánico antes de la primera mordida.

Yo incluso todavía no me imagino, dándole unas mordidas a los chiles, u ordenando que sí es posible, me los toreen un poquito más para mi platillo. Yo tengo la convicción de que genéticamente no estamos preparados para el picante, sobre todo viniendo de un país como el mío, en el que hay gente a la que la pimienta negra, le pica. ¡Sí, no exagero: pi-ca!

Y digo que no estamos genéticamente preparados por algo que les voy a contar, y obvio, se van a reír. Hubo un día que casi muero,  no es broma, es literal. Me invitaron a una comida con un grupo de gente, todos amantes de la comida mexicana y por ende del picante. Yo, ingenua de mí, estaba emocionada con lo que había en un molcajete que presidía mi lado de la mesa. Así que, me serví. Y no pregunté. Mal hecho, muy mal hecho… De pronto, en mi plato, en medio de todo lo que me habían servido apareció resplandeciente un pequeño pimiento amarillo –eso pensé yo- y decidí que debía ser dulce como los que conozco. Así que dije, ¿por que no? me lo comeré de una vez. 

¡Dios de mi vida! No podría describir aún hoy todo lo que sentí, básicamente porque además de no poder hablar, no podía pensar, me paralicé. Se me bloqueó el cerebro, y debía estar de todos los colores porque todos se angustiaron por mí y dijeron: ¡nooooooo, era un chile habanero

Y yo pensando, quiero decir horas más tarde cuando mi cerebro recuperó la actividad: ¿por qué no me lo dijeron nadie antes? Me hubieran ahorrado un par de horas de paladar dormido, cortocircuito mental, además de evitarme la pena de pasar por ese momento de ser recordada como “la española que se enchiló”.

Desde ese día siempre, siempre, siempre pregunto si pica algo, para  pensar dos veces antes de probar si la respuesta es “poquito”, porque como dije, el nivel de tolerancia al picante o de describir lo que pica y lo que no, es muy relativo. Y es que, preguntarle a un mexicano ¿pica?, es una aventura en cada respuesta y situación.

He vivido más de un:

-¿Picará mucho este platillo?/ -Uy, para nada, no pica nadita./ -¿No pica para un mexicano o para una española que no come picante?/ -No no, señorita, de verdad no pica./ -Bueno, voy a confiar entonces…

Ya se imaginarán cómo termina la historia, ¿verdad? Ese no pica se transformaba en un: “¡Ay la madre (en mis palabras), si esto no pica, ¿cómo será lo que pique?!” (Pueden reírse, yo lo hago).

Para que no te pase

Un día descubrí la solución para esos momentos en los que debes tomar la decisión de probar o no. Alguien  me dijo: “no preguntes si pica, pregunta si lleva chile”. Gran consejo, porque si se pregunta “¿pica mucho?”, la respuesta ya saben que siempre es: “nah, muy poquito”, lo que resulta en mi lenguaje o más bien, en mi percepción gustativa es un muchito

Así  que para terminar voy a compartirles un “picómetro”:

-Cuando un mexicano te diga  “no, no lleva chile”—> pica ligeramente.

-Cuando un mexicano te diga “pica poquito”—> pica bastante.

-Cuando un mexicano te diga “pica más o menos”—> su equivalente es si no comes picante, te costará tolerarlo.

-Cuando un mexicano te diga ¡cuidado, eso pica mucho!—> Mejor ni miren ni huelan ni se acerquen o se enchilaran desde la distancia.

Así que, anoten este consejo: antes de probar algún platillo mexicano, pregunten si lleva chile y ¡por lo que más quieran! No se coman medio chile habanero de una mordida. Luego no digan que no les avisé…

 

 

Te lo contamos en video

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