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Visita al volcán Tehutli, un viaje para encontrar el equilibrio

La zona de Milpa Alta nos ofrece varias experiencias para encontrarnos con las raíces de México. Nosotros subimos un volcán para hacer un recorrido místico y sensorial.

Josué Huerta

Estoy acostado en el fondo de un cráter para encontrar al nahual que vive en mí. El silencio que me rodea es profundo, y solo es interrumpido por Gabriel, el maestro que me guió en una caminata hasta aquí, al volcán Teuhtli.

Gabriel me invita a pensar en lo que más me gusta y me disgusta de mí, pero lo hace no para que entre en conflicto conmigo, sino para que deje fluir mis sensaciones negativas y me limpie de ellas.

He llegado a la cúspide de este volcán extinto de 2 mil 700 metros de altura tras una  caminata cuesta arriba por veredas y terrenos accidentados llenos de vegetación, animales  y cuevas oscuras,  por eso me parece poco creíble que esta región pertenezca a la Ciudad de México.

Durante el camino al cráter Gabriel, nativo de la delegación Milpa Alta y maestro del nahualismo y encargado del tour “Tehutli sensoria” me ha dicho que todos tenemos  en nuestro ser un nahual y un tonal, los toltecas decían que el primero nos sirve para disfrutar aspectos mágicos y sencillos de la vida y el segundo nos ayuda a ser racionales, si uno de estos dos elementos tiene más fuerza que el otro hay un desequilibrio en nuestro ser.

La caminata a la búsqueda del nahual

Tras una charla él me diagnostica con mayor influencia de mi tonal, por eso ve necesario fomentar durante la caminata hacia el cráter la aparición de mi nahual  y piensa lograrlo agudizando mis sensaciones, conectándome con el entorno natural y depurándome de pensamientos negativos.

Por lo que al iniciar el recorrido me da a probar estafiate, anís y cempasúchil, todas ellas plantas silvestres que recolecta ahí mismo,  los sabores me remontan a momentos olvidados de mi infancia, días en el bosque con mis primos, horas felices en el parque, el altar de muertos de casa de mi abuela, enseguida me sentí alegre, aunque también un poco nostálgico.

A ratos, durante la caminata, nos detenemos  para que yo observe las flores, pero no se trata de una observación superficial, sino de una observación a detalle, mis sentidos viven todo de manera diferente y observo el pequeño mundo que habita al interior de ellas: insectos diminutos que trabajan sin cesar, minúsculas gotas de agua casi microscópicas,  estrellas dibujadas en sus pétalos que parecen haber sido diseñadas por computadora. 

Conforme avanzamos el aire que respiro es cada vez más limpio, más fresco, Gabriel hace que nos detengamos a la orilla de una oquedad en el suelo, yo no lo sé aún, pero estamos en la boca de una extensa cueva subterránea a la que me pide que descendamos, lo hago.

La oscuridad se hace más intensa a grado tal que en pocos minutos no vemos nada, en la penumbra mi guía hace que me cuestione sobre diferentes aspectos de mi vida, sobre la forma en que veo mis problemas, sobre mis temores, por alguna razón pensar todo esto debajo de la tierra es diferente, manifestar mi vulnerabilidad en este lugar me hace sentir, al poco rato, muy tranquilo. 

El ascenso a otra realidad 

Al fin estamos en la base del volcán Teuhtli, le solicitamos permiso para ascender y le ofrecemos una oración. Comenzamos a subir por veredas de tierra suelta que dificultan la escalada, tras 25 minutos llegamos al cráter, desde aquí se ven a lo lejos  los edificios de Santa Fe y la zona centro de la Ciudad de México.

El maestro nahual me invita a que cierre los ojos y empiezo a caminar por la orilla del cráter solo por la orientación de su voz, el fuerte viento que sopla a estas alturas es intenso, a ratos me da la sensación de estar volando más que caminando y por tanto tengo miedo de caer en un vacío imaginario.

Abro los ojos para descubrir que estoy a salvo. Para estas alturas he aprendido a confiar en Gabriel, así que me atrevo a bajar con él al fondo del cráter del Teuhtli, el descenso es difícil y algo riesgoso. Una vez abajo la vista del cielo es más clara, la sensación es de paz.

Alrededor de mí todo es silencio, sigo recostado en el cráter de este volcán y mi guía me da las últimas instrucciones para equilibrar mi alma, de inmediato disfruto de estar sucio, gozo de la tierra que está debajo de mi cuerpo, me alegro de mi cansancio, siento regocijo por el sudor de mi frente, aprecio el azul del cielo, siento el aire limpio que yace en mis pulmones,  tengo hambre y pienso en lo feliz que me hará comer algo una vez que caminemos  para llegar al pueblo, intuyo que encontré a mi nahual.

Vive la experiencia

Tehutli sensorial
Cuándo: Todos los días, previa cita
Teléfono: 5539155149
Milpa Alta, CDMX

 

 

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