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Calakmul, Campeche: tierra en abundancia

Por: Fabricio Feduchy

La Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche, con cerca de 750 mil hectáreas, es la mayor de México en cuanto a bosque tropical, con unas 300 especies de aves y cinco de los seis felinos que viven actualmente en Norteamérica.

Apenas en la mitad de camino hacia Calakmul ya se puede ver una buena muestra de fauna desde la orilla de la carretera. Incluso, poco antes de llegar a la zona arqueológica, una martucha o mico de noche retorna a su madriguera en el agujero de un árbol Ramón y un viejo de monte cruza la vialidad, sin mucha prisa. Un poco más adelante, una manada de 20 coatíes busca insectos debajo de la hojarasca y un águila elegante lleva una rama para reforzar su nido.

Luego, una tropa de monos aulladores cruza el dosel de la selva, seguidos por unos cuantos monos araña que saltan a gran velocidad. Un tucán los observa mientras pasan por encima de su cabeza y lo hacen emprender el vuelo con ese típico sonido de su canto toc toc.

EN LA RESERVA

Para caminar al interior de la selva hay algunos circuitos con senderos especiales para los visitantes. Al seguir lentamente estas veredas con los sentidos bien despiertos nos damos cuenta de que la selva tiene tres dimensiones. Como siempre estamos viendo al suelo para no tropezar o por el miedo a las víboras; nunca miramos para arriba, al dosel de la selva donde viven miles de especies. Un espacio extraordinario que le da la tercera dimensión. Ahí viven además de monos, martuchas, cientos de especies de aves, insectos y plantas que crecen sobre otras plantas, como las bromelias.

CALAKMUL, DOS MONTÍCULOS ADYACENTES

Además de ser una de los mejores sitios para los observadores de aves y amantes de la naturaleza, Calakmul fue la ciudad más importante de la región central del Imperio Maya, habitado en los periodos preclásico y clásico tardío (entre los 500 años aC hasta mil dC). Concentra la mayor cantidad de textos dinásticos mayas, pues está repleto de estelas, muchas coronando las dos pirámides principales, en cuyo interior se han descubierto las pinturas más extraordina-rias del mundo maya, las cuales no están todavía abiertas al público.

Al llegar a la gran plaza de Calakmul, que en maya significa “dos montículos adyacentes”, la niebla se empieza a levantar poco a poco, dejando tras de sí un sol brillante y un fuerte calor húmedo. La fauna sigue apa-reciendo por todas partes. Un trogón con los colores de la bandera de México los observa detenidamente y, en el mismo árbol, un momot se mueve nerviosamente con su cola en forma de péndulo. Subimos a la gran pirámide principal, un palacio extraordinario por su altura y dimensiones, que domina toda la selva.

EL VOLCÁN DE LOS MURCIÉLAGOS

Al norte de la reserva, una profunda cueva sólo explorada parcialmente alberga una población impresionante de murciélagos. La cueva de piedra caliza se encuentra al fondo de un sótano de unos 100 metros de profundidad en su tiro más largo. Para descender es necesario equipo especializado de espeleología y una máscara protectora, pues la cantidad de guano de murciélago existente en la cueva puede contener el hongo de histoplasmosis.

Cada noche emergen de la boca de la cueva, como si fuera la lava de un volcán. Por más de tres horas salen infinidad de murciélagos y ofrecen uno de los espectáculos naturales más increíbles a observar en la reserva. Este lugar es muy poco conocido y sólo llegan de vez en cuando algunos investigadores y organizaciones conservacionistas.

Los murciélagos son importantísimos para las selvas. En el mundo se conocen 10 mil especies de mamíferos, de las cuales mil son murciélagos. Cada uno puede comer más de 1200 bichos por hora del tamaño de un mosquito y por tanto son muy eficaces en el control de plagas. Además, los murciélagos frugívoros son los principales dispersores de semillas y polinizadores en la selva. 70% de las frutas tropicales provienen de especies polinizadas por los ellos, incluyendo el mango, la guayaba y la guanábana.

APROVECHAMIENTO SOSTENIBLE

Sin duda, una reserva no puede sobrevivir si sus habitantes no encuentran fórmulas para aprovechar los recursos naturales de manera sustentable, es decir, explotarlos de manera racional, permitiendo su constante renovación.

Así, la apicultura se ha convertido en uno de las actividades mejor aprovechadas por los ejidatarios de la región. La producción de miel de abeja permite a los campesinos vivir de la selva sin tumbar sus árboles de maderas preciosas para introducir ganado o maíz. Estos cultivos agotan los suelos y extinguen la mayor riqueza de esta región: su biodiversidad.

Otra actividad sostenible, si se realiza de manera adecuada, es la explotación del árbol del chicozapote para la extracción del látex con la que se produce el chicle. Desde 1900 la zona presentó una fuerte explotación forestal que se intensificó en los años 40 con la extracción del chicle y, en los años 60 del siglo XX, la industria maderera remplazó a la chiclera como principal actividad.

El chicle ya era consumido por los antiguos mayas y se convirtió en un producto popular para todo el orbe cuando James Adams descubrió que el presidente Santa Anna lo consumía. Adams industrializó y dio fama mundial al producto, mezclándolo con saborizantes y azúcar.

Hoy día, el chicle que comúnmente consumimos se produce de manera sintética, con derivados del petróleo. Sin embargo, la industria chiclera sigue funcionando en diversos ejidos. Uno es el 20 de Noviembre, al este de la reserva. La extracción del chicle se hace especialmente en la época de lluvias, de junio a noviembre, cuando el árbol de chicozapote es más productivo. Pero éstos no deben explotarse año tras año, sino una vez cada década, para evitar que el árbol se seque y muera.

Todas estas presiones han tenido implicaciones eco-lógicas significativas en este territorio. Sin embargo, la Reserva de la Biosfera de Calakmul sigue siendo uno de los espacios naturales mejor conservados de México y, sin duda, la tierra del jaguar.

CAMINAR EN CALAKMUL, EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA

Es el territorio de la abundancia y de la diversidad. No es que existan muchos individuos de una sola especie. Al contrario, casi todos son diferentes unos de otros. Los árboles que están juntos son de diversas especies. Las hormigas de un árbol son distintas a las de otro. Puede haber un árbol de pimienta separado por tres km de otro de su misma especie. Todos están especializados en algo. Por ejemplo, muchas plantas con flores amarillas se abren de día para ser polinizadas por las abejas. Por su parte, las de flores blancas, que se ven mejor en la noche, se abren para su polinización por los murciélagos. Por eso, cuando se destruye una sola hectárea de selva, se pueden perder especies que ni siquiera conocemos.

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