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Los bordados teenek en la Huasteca Potosina

Por: Eduardo Gleason Berumen

Las comunidades teenek de la Huasteca Potosina se esmeran por continuar elaborando el tradicional quexquémitl, prenda que han tejido desde tiempos prehispánicos.

Las artesanas huastecas o teenek, como se llaman a sí mismas, bordan sobre manta bellas talegas que se cuelgan al hombro y los vistosos quechquémil o quisquems (nombre que se le da en esta región), que forman parte de su atuendo tradicional, y en los que representan gran parte de la mitología de la cultura teenek.

“Yo empecé de cuando estaba chiquita; tenía como doce años. Yo hacía el bordado, ahí fue cuando comenzamos a hacer el quisquem. Como nosotras somos huérfanas, ya no conocimos papá, se murió de cuando yo tenía una semana de nacida, desde ahí estuve ayudando a mi mamá. Y después, cuando ya estuve de 13 años, me fui a trabajar a San Luis Potosí; ahí estuve trabajando como tres años, luego ya me regresé a ayudar a mi mamá, vine y luego ya me pidieron y ya me casé.” Entre puntada y puntada de su bordado, con el orgullo que siente al no necesitar un traductor y sobreponiéndose a la pena que le provoca la entrevista, así resume su vida la artesana huasteca Catarina Martínez.  “Cuando me pidieron no sentía muy bien. Mi mamá ya me dijo que qué bueno que todavía me van a pedir, así dijo, y no que ya después te vas sin conocimiento, porque hay muchas que así pasan, ya no la esperan que la pidan; que se casen bien. Así me dijo mi mamá, mejor ya te casas porque todavía te piden, dice, sí, por eso ya me casé, y desde ahora pues ya ando trabajando de puro bordado.” 

Las artesanas teenek bordan, entre otras cosas, carpetas, manteles, monederos, blusas, servilletas, cojines, fundas, chalecos y faldas. Pero nada les gusta más que bordar sobre manta las bellas talegas que se cuelgan al hombro donde guardan jícaras y peines, y los hermosos quechquémitl o quisquems, ya que forman parte de su atuendo tradicional, y en ellos se plasma gran parte de la mitología y de los personajes de la cultura teenek.    

Los animales representan el entorno y las relaciones de la familia. El jaguar, por ejemplo, tiene un papel muy importante dentro de la cultura teenek, ya que antiguamente, cuando nacía un niño, se mezclaba la sangre del recién nacido con la del jaguar, con el propósito de que al crecer adquiriera la fuerza del animal. Ahora, cuando nace un niño, se le lleva una talega donde se bordan figuras desde el momento de su nacimiento hasta su muerte, señalando el camino que ha de recorrer. Si es hombre, la talega contiene una bola roja que representa a quien otorga la vida, y si es mujer entonces es una bola verde que significa fertilidad. Cuando la persona muere, se le borda la misma talega que se le confeccionó en su nacimiento, agregándole ahora una estrella y un pequeño guaje. A este simbólico bordado le llaman “El camino de la vida”.  El árbol de la vida significa la representación de la mujer teenek y la estrella simboliza los cuatro puntos cardinales: el norte representa al ser supremo; el sur la fertilidad; el este la procedencia del fuego, y el oeste el lugar de donde proviene el dinero. 

Aunque algunas mujeres condicionan el uso del quechquémil para ocasiones especiales, la vestimenta tradicional teenek aún es habitual, y consta de falda negra, blusa de colores brillantes como el amarillo o el azul celeste, reservándose el rosa para cuando se casen. También utilizan el peculiar petop, que es un tocado que realizan enredando a la cabeza cordones de estambre guinda, verde, rosa o naranja, según su estado civil. Al parecer, cuando el predominante es el verde, quiere decir que han enviudado. El petop es la reminiscencia del antiguo tocado que utilizaban las huastecas prehispánicas y consistía en entrelazar sus cabellos teñidos de rojo con hilos de plumas retorcidas. El quechquémil que carece de flecos indica que la mujer es soltera, y el que se encuentra tupido de ellos significa que quien lo porta vive en matrimonio. 

La vestimenta tradicional del hombre, por el contrario, casi se ha perdido, ya no sólo por la imposición de leyes con las cuales, durante la época de la Colonia, fueron sometidos a cambiar su taparrabo por un pantalón y cubrir su pecho descubierto con una camisa, sino también por la constante relación que mantienen con las personas de las ciudades y sus comercios. Actualmente los hombres sólo en las festividades utilizan huaraches, calzón y camisa de manta. 

La realidad que enfrenta la elaboración de las artesanías por parte de las mujeres huastecas potosinas es un proceso cada vez más difícil, porque es un trabajo muy laborioso y desgraciadamente sólo cuentan con sus tiempos libres, debido a la gran cantidad de quehaceres domésticos que deben realizar, además de que la comercialización es uno de los puntos críticos, ya que generalmente la venta se realiza de manera individual.  Si bien en la totalidad de las casas al menos uno de sus integrantes se dedica a la elaboración de la artesanía, la necesidad de emigrar a las ciudades y emplearse en casas particulares es uno de los factores para que las nuevas generaciones pierdan paulatinamente la costumbre y el afán de seguir reproduciendo estos maravillosos bordados.

¿Has visitado comunidades dedicadas a la realización de quechquémitl? ¡Coméntanos!

cultura teenek,
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