Reserva de la Biósfera La Michilía, un espacio para la conservación y la ciencia en Durango
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¡Descubre un lugar importantísimo para la conservación, donde la ciencia y la naturaleza se unen!
Imagina un lugar donde la naturaleza y la ciencia se dan la mano para cuidar nuestro planeta. En 1975, así nació la Reserva de la Biósfera La Michilía, en Durango
. Gracias a la unión de esfuerzos del Instituto de Ecología de la UNAM y el gobierno de Durango, con el apoyo de la SEP y CONACYT. Para beneficio del proyecto, se formó una asociación donde todos, desde las instituciones hasta los vecinos del pueblo, se unieron para cuidar este tesoro natural, dejando en manos de los científicos la tarea de investigar y proteger. En 1979, La Michilía dio el salto internacional al unirse al programa MAB-UNESCO, que es el programa internacional de investigación, entrenamiento, demostración y adiestramiento dirigido con el fin de proveer las bases científicas y el personal capacitado requerido para la mejor utilización y conservación de los recursos naturales de la biósfera.
- Ubicación y clima de la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango
- Investigación y conservación, puntos clave de la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango
- 1. Estudios ecológicos de vertebrados
- 2. Estudios de vegetación y flora
- 3. Manejo estratégico para el cuidando la fauna silvestre
- 4. Esperanza para especies amenazadas
- 5. Apoyo y colaboración comunitaria: asesorías ganaderas y agrícolas
- Cómo llegar a la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango

Ubicación y clima de la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango
La Reserva de la Biósfera La Michilía, en Durango, se extiende por el municipio de Súchil, en el extremo sureste del estado. Es un área vasta de 70,000 ha, de las cuales 7,000 conforman su núcleo, representado por el imponente cerro Blanco, situado al noroeste. Sus límites naturales son igual de impresionantes: al oeste se alza la Sierra de Michis y al este, la Sierra Urica, que además marca la frontera natural entre los estados de Durango y Zacatecas.
En cuanto al clima, La Michilía regala un ambiente templado semiseco, con temperaturas que suelen oscilar entre los 12 y los 28 grados. Su ecosistema más característico es un bosque mixto de encino y pino, que muestra una variedad en su composición, adaptándose a cada rincón del terreno. Pero no todo es bosque; también encontrarás extensos pastizales naturales y densos chaparrales, creando un mosaico de hábitats. Esta riqueza ecológica es el hogar de fauna emblemática como el venado cola blanca, el puma, el jabalí, el coyote y el cócono o guajolote silvestre.

Investigación y conservación, puntos clave de la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango
Más allá de ser un refugio natural de belleza inigualable, la Reserva de la Biósfera La Michilía, en Durango, cumple con los objetivos fundamentales de toda reserva de biósfera al ser un centro de investigación. Aquí, la ciencia se pone al servicio de la conservación a través de cinco líneas de estudio que buscan entender y proteger este valioso ecosistema:
1. Estudios ecológicos de vertebrados
Los investigadores se sumergen en la vida de los vertebrados, con un enfoque especial en el venado cola blanca y el enigmático cócono o guajolote silvestre. Se estudia su alimentación y la forma en que sus poblaciones crecen y se desarrollan. Además, se realizan fascinantes investigaciones sobre la dinámica de las comunidades de pequeños vertebrados, como lagartijas, aves y roedores.
Particularmente, el cócono silvestre es un ave terrestre de gran valor en México, pero aún poco conocida. Los estudios en La Michilía buscan desentrañar sus secretos, estimando su uso del hábitat y la densidad de su población. El objetivo es claro: sentar las bases para un futuro programa de manejo que asegure la supervivencia y florecimiento de esta especie tan especial.

2. Estudios de vegetación y flora
Para comprender a fondo el ecosistema, se llevan a cabo rigurosos estudios para determinar los tipos de vegetación presentes en la reserva. Un resultado tangible de esta labor es la creación de un manual exhaustivo de árboles y arbustos de La Michilía, una herramienta invaluable para la identificación y conservación.
El bosque de encino y pino domina el paisaje, pero la diversidad no se detiene ahí; bosques de cedro y encino con vastos pastizales enriquecen las diferentes áreas topográficas. Géneros emblemáticos como los encinos (Quercus), los pinos (Pinus), las manzanitas (Arctostaphylos) y los cedros (Juniperus) son solo una muestra de la riqueza botánica que prospera aquí.
3. Manejo estratégico para el cuidando la fauna silvestre
De la mano con la investigación, se desarrollan programas de manejo de fauna silvestre, enfocados en el venado cola blanca y el cócono. A través del estudio de su uso del hábitat, se proponen técnicas adecuadas para su conservación y proliferación. Es importante destacar que estos trabajos fueron impulsados por el gran interés y la participación activa de la población local, demostrando una verdadera sinergia entre comunidad y ciencia.
Dado que el venado cola blanca es una de las especies cinegéticas más importantes y a la vez más perseguidas en México, se investigan a fondo sus hábitos alimentarios. Con este conocimiento, se busca integrar un programa integral de manejo de su población y de su medio ambiente, garantizando su futuro. Para ello, se aprovechó un antiguo criadero porcino, transformándolo en la estación de investigación biológica «El Alemán», donde se ha establecido un criadero dedicado a la reproducción e incremento de la población del venado cola blanca dentro de la reserva.

4. Esperanza para especies amenazadas
La Michilía es también un bastión de esperanza para especies al borde de la extinción. Se realizan cruciales estudios ecológicos del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en cautiverio, con el objetivo primordial de lograr su reproducción y, con ello, contribuir a la recuperación de esta magnífica especie.
5. Apoyo y colaboración comunitaria: asesorías ganaderas y agrícolas
La reserva extiende su labor más allá de la investigación, con asesorías ganaderas y agrícolas en ejidos y rancherías aledañas. Esta interacción directa fomenta prácticas sostenibles y fortalece el vínculo entre la comunidad y los objetivos de conservación.

La Michilía es más que un hermoso lugar en el mapa; es un centro dinámico donde se aprende, se investiga y se protege activamente el medio ambiente, su diversa flora y su fascinante fauna. ¿Comprendes ahora el profundo interés y la necesidad de conservarlo? Es investigación, es educación, es participación, es una parte viva y palpitante del patrimonio natural de México.
Cómo llegar a la Reserva de la Biósfera La Michilía, Durango
Desde la ciudad de Durango, la principal vía de acceso a la reserva de la biósfera es la carretera Panamericana (45). Después de recorrer 82 km se llega a Vicente Guerrero, y de ahí se toma la carretera a Súchel, población ubicada a 13 km al suroeste. Desde aquí, es necesario seguir el camino a Guadalajara, a través de un pequeño tramo pavimentado y el resto de terracería (51 km), se llega a la estación Piedra Herrada en la Reserva de la Biósfera La Michilía en Durango.
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