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Conoce México Historia

Al rescate del Cayuco maya

Revive la crónica de cómo se construyó una canoa de casi una tonelada para realizar una de las más fascinantes aventuras por los ríos que alguna vez recorrieron los mayas.

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Fotógrafo especializado en deportes de aventura. ¡Ha trabajado para MD desde hace más de 10 años!


En 1998 nació un proyecto, cuyo objetivo era construir una canoa o cayuco maya, lo más parecido en forma, tamaño y técnica de construcción a las utilizadas hace 600 años por los comerciantes y navegantes, quienes tenían una compleja red de rutas fluviales y marítimas alrededor de la península de Yucatán desde Chiapas y Tabasco hasta Centroamérica. En aquel entonces los remeros mayas viajaban por los ríos Usumacinta, Grijalva y el río Hondo, así como por el Golfo de México y el Mar Caribe con cargamentos de mantas de algodón, sal, hachuelas de cobre, navajas de obsidiana, adornos de jade, capas de plumas, piedras de moler y otros tantos objetos.

Aquel proyecto consistía en revivir las rutas de comercio mayas formando un equipo interdisciplinario de expedicionarios y especialistas del tema como historiadores, biólogos y arqueólogos, entre otros, quienes navegarían en la canoa por los ríos y por los mares alrededor de la Península de Yucatán. Por azares del destino esto nunca se realizó y ahora lo retomamos.

TAN GRANDE EL ÁRBOL COMO EL CARPINTERO

El proyecto estaba listo y el primer paso y el más importante fue construir la canoa que cumpliera con las características para poder llevar acabo la expedición. El primer problema era encontrar el árbol en el que se tallaría la canoa, para lo cual se necesitaba uno realmente grande para que pudiera salir de una sola pieza. Actualmente esos grandes árboles que algún tiempo formaron las selvas de Chiapas y Tabasco son casi imposibles de encontrar.

El equipo de México desconocido encontró el idóneo en tierras tabasqueñas, en el ejido Francisco I. Madero de Comalcalco, Tabasco. Éste era un enorme árbol de pich, como lo conocen en la región. Una vez que se consiguió el permiso para derribarlo y se le pagó al dueño, el señor Libio Valenzuela, comenzó la etapa de construcción, para lo cual se buscó un carpintero especialista en la fabricación de cayucos.

La región de lagunas y esteros que rodean a Comalcalco, siempre ha contado con una gran tradición en la fabricación de canoas. Libio nos contó que cuando era chamaco acompañaba a su papá a transportar la copra del coco y que cargaban más de una tonelada en una sola embarcación. Por aquí viven los mejores artesanos y carpinteros especialistas en cayucos, ya que en la zona hay más agua que caminos, y han sido el principal medio de transporte. Ejemplo de ello son los tipo “santaneros”, que se utilizan en la barra de Santa Ana, en la laguna Machona de la costa de Tabasco. Están hechas de un sólo tronco, con el fondo plano, y con la proa y la popa en forma de punta y ligeramente más altas que la línea de borda, esto permite remar en cualquier dirección. Este tipo de embarcaciones son ideales en mar abierto y es lo más cercano que tenemos en la actualidad a las utilizadas por los mayas.

Con estas mismas características se construyó nuestra canoa. El árbol de pich era tan grande que toda la gente de la región se acuerda de él, imagínese, la canoa mide 10 metros de largo por un metro y medio de ancho y un metro y medio de alto, en la proa y la popa; y, además, el carpintero fabricó con el tronco otras seis embarcaciones de menor tamaño.

Un carpintero especializado creó nuestro cayuco.

DEBAJO DEL TAMARINDO

El nuestro, una vez tallado, mas no acabado, quedó abandonado en la casa de don Libio, el propietario del terreno en donde se halló aquel árbol de pich y quien durante 14 años lo guardó en su terreno bajo la sombra de un frondoso árbol de tamarindo.

México desconocido me preguntó si quería participar en el  proyecto. Sin dudarlo dije que sí. Entonces con algunas indicaciones fui a buscar el cayuco. Con ciertas dificultades llegué a casa de don Libio, con el fin de hacer contacto de nuevo y concluir la construcción, pero una vez más el proyecto se quedó detenido.

OPERACIÓN RESCATE

La revista decidió rescatarlo. Otra vez decidí involucrarme. Como resultado de las pesquisas sólo tenía un pedazo de papel en donde estaba el nombre de Libio y unos teléfonos, afortunadamente uno era de su hija y me dio la dirección. Así decidí ir a Comalcalco para ver si la canoa aún existía.

La gran pregunta que rondaba por mi cabeza era si Libio había conservado la embarcación y si estaba en buenas condiciones.

Dicen que preguntando se llega a Roma y así di con la casa de Libio y la mayor sorpresa es que el cayuco ¡seguía en el mismo sitio debajo del árbol de tamarindo! Libio también resultó sorprendido y me confesó que estaba seguro que nunca más íbamos a regresar. Tenía algunos tramos podridos, pero reparables, así que sin tiempo que perder, fuimos a buscar carpinteros capaces de repararlo. Por cierto, el trabajo de cayuquero está por desaparecer, pues las lanchas de fibra de vidrio han ido supliendo a las de madera. Finalmente dimos con Eugenio, un carpintero que vive en una ranchería cercana llamada Cocohital. Nos dijo: “Yo lo reparo, pero me lo tienen que traer a mi taller”, ubicado a orillas de un estero.

El siguiente problema era resolver cómo mover la canoa de casi una tonelada. Conseguimos un remolque pero era demasiado chico, así que tuvimos que agregarle un carretón en la parte trasera de la canoa. Fue toda una odisea levantarla y subirla, ya que sólo éramos cuatro, para lo cual tuvimos que hacer uso de poleas y palancas. Como no podíamos ir rápido, nos tardamos cuatro horas en llegar a casa de Eugenio, en el Cocohital.

EN UN PAR DE MESES…

Dentro de poco tiempo tocaría el agua y con ella iniciaríamos este viaje a través del tiempo, rescatando nuestra historia y nuestras raíces, explorando nuestros sitios arqueológicos, antiguos puertos mayas, como la Isla de Jaina, en Campeche; Xcambo e Isla cerritos, en Yucatán; el Meco, en Cancún; San Gervasio, en Cozumel; y Xcaret, Xelhá, Tulum, Muyil y Santa Rita Corozal, en Quintana Roo. También recorreríamos las maravillas naturales del sureste mexicano como son las áreas naturales protegidas y la reserva de la biosfera como los pantanos de Centla, Celestún, Río Lagartos, Holbox, Tulum y Sian Kan.

Las tradiciones del mundo maya siguen vigentes… sólo tiene que acompañarnos en esta nueva aventura y descubrirlas junto a nuestro equipo de expedicionarios.

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