Suscripciones Media Kit
apple googleplay

Síguenos

Suscríbete al Newsletter

Conoce México Cultura y artesanías

Así son los rarámuris, los hombres de los pies alados

Los tarahumaras o rarámuris son un pueblo simplemente increíble: han conservado sus viejas tradiciones y estilo de vida en el estado de Chihuahua.

19-09-2016, 4:00:00 AM
mm

Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.

En la sierra que lleva su nombre habitan los tarahumaras, o rarámuris “los hombres de los pies alados”, como ellos se llaman a sí mismos. Esta prodigiosa sierra produce en el visitante una impresión que difícilmente puede olvidar: enormes montañas, riscos escarpados, desfiladeros o cañadas profundas que se extienden hasta el infinito. Lo más asombroso, sin embargo, es que desde épocas milenarias sus antiguos moradores son y viven como antes, como siempre. 

De estatura mediana, muy fuertes, son pura musculatura, de piel oscura, con el cabello negro, brillante y lacio, parecen forjados en hierro. Su porte es de dignidad y misterio; sus rostros, sobre todo los de las mujeres, son perfectamente ovalados, armónicos y parecen esculpidos en una avellana. Los tarahumaras son huidizos, poco comunicativos, sobre todo con los “chabochis” es decir, los blancos y los mestizos.

Los hombres visten una camisa amplia, suelta, con cuello y grandes mangas con puño, de manta blanca o de colores en seda brillante. Usan un taparrabo que cuelga por detrás, atado a la cintura con un ceñidor tejido en lana. En la frente llevan un lienzo amarrado de lado, con las puntas colgando, que se llama “kowera“. Las mujeres portan una blusa con batita, de la que sale un faldón plegado que les llega a la cintura, y mangas amplias con puño. Sus faldas son amponas, superpuestas, tres o cuatro, blancas o de colores, y las acinturan con un ceñidor de lana.

 Archivo

Durante las épocas de calor viven en pequeños grupos en los vallecitos de las altas montañas, de las que bajan en invierno, antes de que se cubran de nieve. Ya instalados en el sitio escogido, se dedican a elaborar sus ollas, sus cestas, reparan las casitas de adobe o de madera, los graneros y las palizadas para su ganado.

Los tarahumaras siembran maíz o frijol en las tierras que los circundan. Todo es de todos, su organización social es totalmente armónica. Nadie tiene más que los otros. Cada quién desempeña un trabajo y una responsabilidad.

Democráticamente eligen un “gobernador”, destacado por su inteligencia, de gran tradición tarahumara, buen orador y con autoridad moral. Al elegido le entregan el bastón de mando; él tiene unos ayudantes llamados “gobernadorcillos”, que atienden las diferentes regiones. Cuando éstos llegan a una comunidad, junto con los pobladores repasan lo que significa ser rarámuri, su mitología, sus ritos, la herbolaria, los cultivos. Estos personajes hacen de jueces, de médicos, de sacerdotes, de maestros. 

 Archivo

Su lengua es dulce, pues ellos son gentiles. No tienen palabras ni actos agresivos. Todo lo hacen con poesía: “te saludo con la paloma que gorjea, te deseo salud y felicidad con los tuyos”. Desde niños conocen la ecología de su entorno, se hablan de tú con la naturaleza.

Realizan ritos ancestrales, a los que sólo muy pocos extraños han tenido acceso, como la bendición del peyote, presidida por sus autoridades y chamanes, en la noche, en medio del bosque. A la Semana Santa acuden “los pintos”, que son unos hombres casi desnudos, con el cuerpo decorado con círculos blancos. Entonces se oye en toda la sierra el misterioso sonido de los grandes tambores de estos hombres, que corriendo como venados acuden a la celebración.

 Archivo

En uno de los pueblos se reúne la comunidad tarahumara: autoridades, hombres, mujeres y niños, e incluso unos personajes con penachos y plumas. Ahí, como en otras celebraciones, hacen el “tónari”, que es un caldo de carne con especias serranas, el “tesgüino”, bebida fermentada de maíz, tamales, “chacales” o elotes tiernos guisados, y tortillas.

Dedican sus bailes al Sol, a la Luna y a las estrellas, dioses ancestrales que los vigilan. Acompañados por flauta, violín, guitarra y tambor, en sus coreografías hacen mandalas del firmamento. Una de las más bellas danzas es el “Yúmare”, bailada por mujeres y cantada en varios tonos.

Recomendaciones

También te podría interesar

Comentarios

Lo último

México
El vocho hotel para dormir en Valladolid, Yucatán

Duerme cómodamente en este vocho hotel, dormirás plácidamente en estos automóviles y al despertar recorrer rutas mayas y nada en cenotes poco explorados.

Oaxaca
7 tips para visitar Oaxaca con niños

Aquí te decimos cómo visitar Oaxaca con niños, y así te olvides de que este es un destino en donde solo divierten los adultos. Te compartimos algunas actividades para hacer con tus pequeños y que disfruten la ciudad desde otra perspectiva.

México
Regalos viajeros para el Día del Niño

¡El día del niño se acerca! Si aún no sabes qué regalarle a tu pequeña o pequeño, aquí te dejamos 7 opciones para que te luzcas con un regalo original que inspire al gran viajero que lleva dentro.

Morelos
Lugares y atractivos turísticos que puedes visitar en Tepoztlán

Estos son algunos de los lugares y atractivos turísticos imperdibles que puedes visitar en el Pueblo Mágico de Tepoztlán. Arma tu lista y planea tu viaje para conocerlos todos.