Suscríbete: Newsletter Revista
Suscríbete: Newsletter Revista

De Cancún a Cozumel, el viaje perfecto para pasar el verano

Playa, selva, cenotes, arrecife, adrenalina, fiesta, relajación… No fue fácil poner de acuerdo a siete amigos, pero lo logramos. Cancún y la Riviera Maya nos dieron todo lo que buscábamos para el verano.

Foto:
Luza Alvarado

Luza Alvarado

Hacía casi diez años que no veníamos a Cancún. Teníamos la impresión de que solo había hoteles todo incluido y comida rápida. Pero cuando estuvimos aquí, descubrimos varias opciones emocionantes y con sabor local.

En Cancún, queríamos hacer algo más que tostarnos al sol, así que rentamos unas tablas de paddle en Playa Las Perlas. Antes de remar, nos unimos a unos cancunenses que hacían yoga sobre la tabla. La experiencia nos conectó con la naturaleza y nos dejó listos para empezar la aventura.

Cuando salimos a remar, nos sorprendió la transparencia del agua y la cantidad de peces y estrellas de mar que se ven cerca de la orilla. Las chicas del yoga nos recomendaron dos lugares con sabor local. En Mocambo, al ritmo de música tropical y con vista al mar, nos destrampamos en el bufet de mariscos; y en Nomads, un bar en el centro de Cancún, probamos unos cócteles muy originales al ritmo del DJ. En ambos lugares nos hicieron sentir más viajeros que turistas, y eso hizo toda la diferencia.

[DESCUBRE: 7 cosas que debes de saber antes de viajar a Cancún]

También buscábamos una mezcla de adrenalina, naturaleza y relajación. Ante la gran oferta de parques con tirolesas y cenotes, echamos un volado y resultó muy divertido. La vista desde arriba fue impresionante, nos sentimos como pájaros sobrevolando la selva. Pasamos la tarde en un cenote abierto y tranquilo, un chapuzón fresco para bajar el calor.

Decidimos esquivar la 5ª Avenida de Playa del Carmen y descubrir su personalidad en otras calles. Mientras cenábamos en Axiote, un restaurante de cocina mexicana con toque cosmopolita, coincidimos en que la idea de lo local en Playa del Carmen ya no es la del mexican curious, sino que sus habitantes le imprimen influencias de todas partes. Para muestra, el desayuno del día siguiente: compramos jugo de chaya, naranja y piña en un local, luego unos croissants crujientes en una panadería francesa y, para el camino hacia Cozumel, tortas de cochinita en un puesto de la calle.

Era nuestra primera vez en la isla, así que nos fuimos a la segura y contratamos un tour de esnórquel. La lancha fue toda para nosotros y pudimos descubrir a nuestro ritmo la riqueza del mar. Mientras tanto, nuestro guía, orgullosamente cozumeleño, nos iba contando sobre la vida y las fiestas en la isla.

El último día del viaje lo pasamos en el parque ecoturístico Punta Sur. Nos dio gusto encontrar esa mezcla perfecta entre club de playa y turismo responsable. Ya en el autobús, rumbo al aeropuerto, no podíamos creer lo bien que nos había ido sin quebrarnos la cabeza con planes complicados. Lo más probable es que repitamos el viaje el año que viene. Como decía en un mural que vimos en Playa del Carmen: “Uno siempre vuelve a los lugares donde amó la vida”.

Imprescindibles

  • Visita uno de sus parques temáticos, que la adrenalina y la naturaleza no queden fuera de tus planes.
  • Practica buceo en Cozumel; sus arrecifes son impresionantes.
  • En Playa del Carmen prueba las delicias que fusionan los sabores locales con recetas de otras latitudes. 

Los editores recomiendan: Río Secreto, el paraíso subterráneo de Playa del Carmen

Comparte tu experiencia

Te Recomendamos