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La colonia socialista de Topolobampo, una utopía que no pudo ser

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Sinaloa
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© Imagen de archivo, restaurada digitalmente

Érase una vez en Sinaloa, una utopía sin dinero ni cárceles que duró una década.

La colonia socialista de Topolobampo fue uno de los experimentos sociales más ambiciosos del México porfirista. Durante una década, cientos de colonos estadounidenses intentaron construir en el norte de Sinaloa una ciudad sin dinero ni propiedad privada frente al golfo de California.

Su historia incluye un naufragio y una disputa por el agua que partió a la comunidad en dos. Esta es la verdadera historia de esta utopía y las huellas que dejó en la región.

Así nació la colonia socialista de Topolobampo

A finales de 1872, Albert Kimsey Owen, un joven ingeniero estadounidense, llegó a caballo al valle del río Fuerte. Buscaba una salida al Pacífico para un ferrocarril que partiría de Estados Unidos. Desde lo alto de una colina vio la bahía de Ohuira, una de las que forman el puerto de Topolobampo, y quedó deslumbrado.

Albert Kimsey Owen, fundador de la colonia socialista de Topolobampo
Wikipedia

Owen, hijo de un médico cuáquero de Pensilvania, imaginó la bahía llena de barcos de todas las naciones. En aquella época no existía el canal de Panamá. Según sus cálculos, un tren hasta este puerto acortaría en casi 1,000 kilómetros el camino entre el Atlántico y el Pacífico.

El proyecto tardó 14 años en arrancar. En agosto de 1880, Owen zarpó de Nueva York rumbo a Veracruz para impulsar sus planes. Un huracán hundió su barco, el City of Vera Cruz, frente a las costas de Florida. Murieron decenas de personas y Owen fue uno de los pocos sobrevivientes.

Un año después, el gobierno de Manuel González le otorgó una concesión para construir un ferrocarril de Texas a Topolobampo. En 1882, Owen trazó incluso el plano de una Ciudad González junto a la bahía, con el apellido del presidente.

El giro ideológico llegó con Marie y Edward Howland, un matrimonio de seguidores del pensador francés Charles Fourier. Marie había vivido en el Familisterio de Guise, una comunidad obrera de Francia inspirada en ideas socialistas.

Bajo su influencia, Owen publicó en 1885 Cooperación integral. En ese libro describía una ciudad modelo donde la tierra sería de todos y el dinero se sustituiría por créditos de trabajo. Para financiarla fundó en 1886 la Credit Foncier of Sinaloa, una compañía que vendía acciones de 10 dólares. La futura metrópoli ya tenía nombre: Ciudad del Pacífico.

La vida en una ciudad sin dinero

El 17 de noviembre de 1886 desembarcaron en la bahía los primeros 27 colonos. No había agua potable ni refugio para recibirlos. Owen estaba en Sinaloa trazando la ruta del tren y la junta directiva había enviado a la gente antes de lo previsto.

Los yoreme-mayo de la región les enseñaron a conseguir agua y a pescar. También les vendían carne de venado, pescado, tortuga, leche, maíz y frijol, que los recién llegados pagaban con fondos enviados por la compañía.

Por la falta de agua, entre 1887 y 1888 la mayoría se mudó a La Logia, una granja junto al río Fuerte, entre Ahome e Higuera de Zaragoza. Ahí desmontaron el mezquital y plantaron huertos de naranjos e higueras.

colonia socialista de Topolobampo
Imagen de archivo, restaurada digitalmente

La jornada laboral era de ocho horas y cada día de trabajo se pagaba con créditos equivalentes a tres dólares, canjeables en el almacén común. La tierra pertenecía a la compañía, y los colonos sólo tenían derecho a usarla.

Cada semana se reunían en un liceo para escuchar a la orquesta de la colonia y alguna conferencia científica. También organizaban bailes y funciones de teatro aficionado. Desde 1888, Marie Howland editaba el periódico de la comunidad, que mantenía al tanto a los simpatizantes en Estados Unidos.

Una crónica publicada en 1890 aseguraba que la colonia no tenía policías ni cárceles. Su biblioteca, nutrida con los libros de los Howland y con donativos del editor neoyorquino John W. Lovell, era la más grande del estado.

La escuela de La Logia recibía también a niños indígenas y a hijos de hacendados de la región. El gobierno de Porfirio Díaz veía el experimento con buenos ojos. En un himno, los colonos cantaban que Topolobampo era el lugar más dulce sobre la faz de la tierra.

El canal que dividió a la colonia socialista de Topolobampo

En 1889, Christian B. Hoffman, un acaudalado molinero de Kansas, encabezó la Kansas-Sinaloa Investment Company, creada para comprar tierras en el valle del Fuerte. Entre 1890 y 1891 llegó a Sinaloa con casi 200 colonos y 125 caballos.

Su objetivo era abrir un canal para llevar el agua del río Fuerte a las planicies de Mochis. Familias enteras trabajaron en la obra a cambio de vales de la compañía de Kansas, con el mismo salario para todos.

En julio de 1892, el ingeniero Eugene Tays abrió las compuertas del canal de los Tastes, de unos 11 kilómetros de largo. El agua del Fuerte llegó por fin a las tierras de Mochis.

El riego disparó el valor de las parcelas y muchos colonos quisieron ser dueños de la suya. La comunidad se partió en dos bandos. A los fieles al proyecto colectivo de Owen los apodaron santos. Los partidarios de Hoffman y de la propiedad privada recibieron el mote de coceadores.

Los santos se instalaron en la parte baja del canal, en un predio llamado El Público. Los coceadores ocuparon El Plat, un terreno dividido en parcelas. En los meses secos, el reparto del agua desataba disputas que terminaron en los tribunales.

colonia socialista de Topolobampo
Red de Estudios Visuales Latinoamericanos

El ocaso de la colonia socialista de Topolobampo

En 1893, el reformista Michael Flürscheim intentó mediar entre Owen y Hoffman, sin éxito. Ese mismo año, Hoffman se retiró del proyecto y Owen regresó a Estados Unidos. Nunca volvió a Sinaloa. Se le atribuye una frase amarga de aquellos días: «Todos mis esfuerzos sólo trajeron pesar a quienes más quise servir».

Sin su fundador, la colonia se fue apagando. En 1894 dejó de publicarse uno de sus periódicos y varios granjeros empezaron a trabajar sus tierras por cuenta propia. Después, en diciembre de 1896, el gobierno mexicano anuló la concesión que había otorgado a la colonia.

En esos años apareció en el valle Benjamin Francis Johnston, un joven empresario estadounidense atraído por el proyecto de Owen. Johnston compró a precio de remate los vales de la compañía de Kansas, que valían cada vez menos. Como esos papeles podían canjearse por derechos de agua, terminó por controlar el canal de los Tastes.

Los colonos que quisieron quedarse tuvieron que comprarle la tierra y el agua, y muchos prefirieron volver a Estados Unidos. Sobre esos terrenos, Johnston instaló un ingenio azucarero cuya primera zafra, en 1903, marca la fecha oficial de fundación de Los Mochis.

Huellas de la colonia socialista de Topolobampo

El sueño ferroviario de Owen sobrevivió a su colonia. En 1900 convenció a Arthur Stilwell y a un grupo de banqueros de Kansas City de fundar el ferrocarril Kansas City, México y Oriente. Owen murió en 1916, en Baldwinsville, Nueva York, sin ver el tren cruzar la sierra. La ruta de Ojinaga a Topolobampo, que cruza la Sierra Madre Occidental, se inauguró hasta el 24 de noviembre de 1961 como Ferrocarril Chihuahua al Pacífico. Hoy los viajeros la conocen como el Chepe.

En Los Mochis, bulevares como el Rosales y el Zacatecas fueron canales de riego de la época de los colonos, según el historiador Ernesto Gatica Moreno. Al pie del cerro de la Memoria, algunos de aquellos pioneros enterraron a sus seres queridos antes de marcharse.

Marie Howland pasó sus últimos años en Fairhope, Alabama, otra comunidad planificada, donde fundó la biblioteca pública. Murió en 1921.

Años después, Clarissa Kneeland, maestra de la escuela de la colonia, escribió a Anita Padilla de Peiro, una antigua alumna de La Logia. En su carta confesaba que su corazón sufría todavía por aquel fracaso. Aun así, se mostraba agradecida por la experiencia de haber pertenecido a esta fugaz y fallida utopía.

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autor Escritor enamorado del México profundo y ancestral. Explorador, aventurero y cuentacuentos nato.