Monjas coronadas, pinturas de religiosas casadas con Cristo en la Nueva España - México Desconocido
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Arte y Artesanías

Monjas coronadas, pinturas de religiosas casadas con Cristo en la Nueva España

Monjas coronadas
© Museo Nacional del Virreinato. INAH

Género pictórico sin igual y fecundo en la Nueva España, las monjas coronadas nos siguen fascinando por su misticismo.

A pesar de sus contradicciones, es innegable que la época virreinal de México fue exuberante. Particularmente, el arte religioso vivió una etapa de esplendor sin igual. Si bien es cierto que muchas técnicas y materiales venían de tendencias europeas, el sincretismo generó estilos originales y únicos de pintura en la Nueva España. Probablemente el que más fascina son los retratos de monjas coronadas, inscrito en el barroco novohispano. Aquellas religiosas fueron pintadas celebrando su unión mística con Cristo. Recintos como el Museo Nacional del Virreinato o el Museo de Arte Religioso Ex Convento de Santa Mónica, resguardan muchas de aquellas piezas.

Monjas coronadas
En los retratos de monjas coronadas de la Nueva España era usual que llevaran un medallón con la Virgen de Guadalupe. © Museo Nacional del Virreinato. INAH.

Origen de la tradición

Con raíces en tradiciones hispánicas, los retratos de las monjas coronadas son el nacimiento de una consciencia de la particularidad novohispana. Hablan de una sociedad que ya no se identifica plenamente española, sino mestiza, criolla. Aunque esta tradición artística no era desconocida en España, si que resultaba extraña en aquella tierras. Reflejaba la intensa y muy particular religiosidad de la Nueva España, imbricada totalmente en su vida cotidiana.

Esta forma de pintura nació alrededor del siglo XVII y tuvo su esplendor en los siglos XVIII e inicios del XIX. Dicho formato era una forma de celebrar los momentos más importantes de la consagración de una mujer en la vida conventual. También era una forma de mostrar estatus social, ya que no cualquiera ingresaba a la vida religiosa, por lo que era un motivo de orgullo familiar. Aunque en los virreinatos del Perú y Nueva Granada (la actual Colombia) también hubo retratos de este tipo, los más abundantes y ricos provenían de tierras novohispanas. Prácticamente hay muchos ejemplos de dichas pinturas en varios estados de lo que actualmente es México.

Religiosas
Lejos de lo que imaginamos, en la Nueva España cuando una mujer ingresaba a un convento era motivo de orgullo. © Raíces.

Las pinturas de monjas coronadas

Las pinturas de monjas coronadas eran, como hemos dicho, un símbolo de estatus social en la Nueva España. Es bien sabido que para ingresar a un convento, se debía pagar una rica dote económica al recinto religioso. Era usual que hijas de familias prominentes ingresaran a la vida consagrada, precisamente porque podían cubrir aquel gasto. La mayor parte de estos retratos los encargaban linajes con dinero y abolengo. Precisamente también por ello la mayor parte de estas piezas pictóricas retrataba a las monjas al momento de su profesión.

La profesión era el día en que estas mujeres se consagraban, perpetuamente, a Dios mediante la emisión de votos de obediencia, pobreza y castidad dentro del claustro de una orden religiosa. Para ello se celebraba una solemne ceremonia religiosa en la intimidad de los conventos. Las nuevas religiosas llevaban coronas y fastuosos ornamentos floreados. Mientras la familia e invitados eran testigos de aquél momento, en las ciudades se festejaba con música. Las luminarias de los techos de los conventos eran encendidas.

Monjas coronadas
La vida religiosa de las monjas novohispanas era intensa y llena de una profunda religiosidad. © Museo Nacional del Virreinato. INAH.

El misticismo de las monjas coronadas

Como es evidente, la profesión de fe era uno de los principales momentos de la vida social de la Nueva España. Esta es la razón por la que los retratos de las monjas coronadas eran piezas excepcionales. No obstante, no todas las monjas podían costearse aquello. De hecho, muchas de esas pinturas eran comisionadas por el propio convento. Estos encargos eran para retratar destacadas monjas que celebraban el aniversario de su ingreso a la clausura. También se encargaban las pinturas de religiosas que tenían destacadas virtudes: piedad, religiosidad, devoción. Muchas fueron grandes místicas y hasta poseían atributos sobrenaturales, como la bilocación. Todo ello era motivo de orgullo para sus respectivos conventos y ordenes.

El otro gran momento en que se retrataban a las monjas era tras su muerte, sobre todo si tuvieron las virtudes señaladas. Dicha pintura servía además de retrato post mortem. Este momento, al igual que su profesión, era muy importante. En ambos se unían a Dios: en el primero, se desposaban con Cristo; en el segundo, se fundían definitivamente en él a través de la promesa de la vida eterna. Y es que en general, la vida conventual de las mujeres era una vida mística en toda regla. Se entregaban a la gracia divina.

Post mortem
La muerte era otro gran momento de unión entre las monjas novohispanas y Dios. © Museo de Arte Religioso Ex Convento de Santa Mónica. INAH.

Simbolismo

Todos los ornamentos que llevaban en estas pinturas simbolizan una boda, pero una boda mística. Las flores que aparecen guardan un significado específico. Las azucenas aludían a la pureza, las rosas a la caridad y los jazmines a la humildad. Si había una palma florida, esta era el emblema de la victoria sobre la muerte, sobre el pecado y sobre su vida mundana. Era una clara alusión a su virginidad y entrega a la piedad, ya que rezaban por todos aquellos que vivían fuera del convento.

Finalmente, siempre en estos retratos las monjas aparecen con cirios, una imagen del niño Jesús o un crucifijo, además de enormes medallones. Estos portaban alguna imagen de la Virgen María, sobre todo la de su más famosa advocación novohispana, la Virgen de Guadalupe.

Monjas coronadas
El rico simbolismo de las pinturas de monjas coronadas era una expresión de su vida mística. © Fomento Cultural Banamex.
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autor Poeta y ensayista. Historiador de formación. México es sus misterios.