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Ñadó, para quien ama la naturaleza y la aventura

Te presentamos este hermoso paraje, ubicado a pocos kilómetros de Aculco -al norte del Estado de México-, donde una barranca y una impresionante cascada te invitan a disfrutar del paisaje y a practicar la escalada.

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Experto en cartografía. Es escritor y fotógrafo de temas sobre naturaleza, historia y arquitectura.


Entre los municipios de Acambay y Aculco, al norte del Estado de México, una presa, un río, una montaña, una peña y un fuerte con el mismo nombre hicieron de este espacio casi desconocido, nuestro paraje perfecto de fin de semana.

Uno por uno
Río Ñadó. Es formado con la unión de varios arroyos. Algunos de ellos nacen en el hermoso macizo boscoso y rocoso del Cerro Peña Redonda, un sitio que resulta ser maravilloso por las vistas que ofrece hacia el llamado “Valle de los Espejos” de Acambay. Otros se originan en las cercanías de la zona arqueológica de Huamango, y los demás, especialmente los denominados Tejocote y El Campamento, surgen de entre los bosques de pino y encino que cubren las laderas de la montaña que dominan a toda esta región,  la que le da el nombre a esta serie de bellezas naturales.

Todas estas corrientes se unen en la Presa Ñadó, situada a un costado de la Carretera Federal número 55 (Atlacomulco–Palmillas). Este es un embalse a una altitud de 2,250 metros sobre el nivel del mar. Después de la cortina de esta bella laguna artificial, que ofrece la opción de la pesca deportiva, las aguas penetran en una cañada y allí precisamente ya aparece en los mapas con el nombre de Ñadó, por lo cual éste fue para nosotros el kilómetro cero de nuestro recorrido por el río.

Montaña Ñadó. Por el lado occidental del río llama la atención, casi a todo lo largo de sus 30 kilómetros de recorrido, emergiendo de entre una amplia región cubierta por densos bosques, con un diámetro de aproximadamente 12 kilómetros. Su cima aparece en los mapas con el nombre de “Pelón de Ñadó”, porque en ese sitio la cobertura forestal deja lugar a unas rocas que alcanzan los 3,330 metros de altitud. Cerca, y un poco más abajo, hacia el noreste, sobresale la peña, de 3,170 metros, ideal para los escaladores de rocas. Este monte de origen volcánico, del Terciario Superior, puede ascenderse por medio de caminatas de unas cuatro horas de duración, siguiendo algunas veredas que parten desde localidades como San Jerónimo, Los Aires, San Antonio y San Joaquín, en el flanco norte–oriental de la montaña.

Fuerte Ñadó.
El dato anecdótico interesante de este espacio es que durante la lucha por la Independencia, en cierta parte elevada fue construido un fuerte. La fortaleza tuvo una maestranza, es  decir, una fábrica de armas. Era un lugar atiborrado de artillería y estaba formado por cuatro baluartes y depósito de víveres. El día 12 de mayo de 1813, los realistas, al mando del oficial Vicente Filisola, tomaron el fuerte sin encontrar resistencia. Gracias al inventario que realizó Filisola, hoy sabemos de la existencia de esta fortaleza, de la cual al parecer ya muy poco se conserva, después de haber transcurrido casi 200 años.

Hacienda Ñadó.
En su primer kilómetro de recorrido, ya saliendo de la cañada en donde fue construida la cortina de la presa, el río Ñadó recibe al arroyo La Tinaja, que baja de la montaña al occidente. A los 4 kilómetros de avance, las aguas pasan por las cercanías de esta hacienda, a una altitud de 2,480 metros. Esta finca, de cuya existencia se tienen registros desde finales del siglo XVIII, funcionó como un importante centro productor de carbón vegetal y llegó a  tener vías de ferrocarril para transportar su producto hacia ciudades como Querétaro. También llegó a vender el carbón a la célebre hacienda jesuita de Arroyo Zarco, cercana a Aculco. Hoy, las construcciones que han sobrevivido pertenecen a una propiedad privada.

Otras cosas qué hacer en los alrededores
Aculco. En el kilómetro 5, el río Ñadó es atravesado por la carretera Federal 55. A poco más de 2 kilómetros hacia el norte de este punto, está la desviación a la cabecera municipal de Aculco, situada a sólo 4 kilómetros hacia el este (a la derecha) de ese entronque. Es un pueblo pintoresco y muy agradable para visitar, cuenta con hospedaje, es famoso por sus cremas y quesos de gran calidad y sabor, y posee un templo –convento barroco de la época colonial, dedicado a San Jerónimo. En las cercanías se conserva parte de lo que fue el empedrado Camino de Tierra Adentro.

Las cascadas de Tixhiñú. Entre los kilómetros 11 y 12, el río Ñadó penetra a una barranca formada por paredes verticales de basalto de unos 30 metros de altura, la cual se incrementa conforme la corriente avanza por el fondo del cañón aguas abajo. Pero lo hermoso aquí es que el río cae en una cascada de unos 10 metros de altura a un estanque de frías aguas en el fondo de esta cañada. Hay veredas que permiten al caminante descender e internarse entre esta bella vegetación de galería. Un camino pavimentado permite acercarse a la parte superior de esta caída, incrementada en época lluviosa, iniciando a unos 3 kilómetros después del entronque de la carretera Federal 55 con la de Aculco.

El desagüe de la zona agrícola de Aculco viene por el arroyo El Caiste, el cual  se une al río Ñadó en el kilómetro 16 de su recorrido. Cinco kilómetros más aguas abajo, el río vuelve a caer, ahora en la Cascada de La Concepción, a una altitud de 2,300 metros. Allí se forma una nueva barranca, pero esta vez es sumamente interesante por su constitución geológica, puesto que sus paredes son en realidad columnas basálticas que tuercen caprichosamente en varias ocasiones y ofrecen recodos extraordinarios para practicar la escalada en roca. En verano, ruge de manera espectacular gracias a su mayor contenido de agua y su sonido rebota en ecos entre las paredes rocosas del cañón, de hasta 50 metros de altura. A este lugar también es fácil llegar por medio de un camino que parte de la misma carretera Federal 55.

Afluente del Pánuco.
Al llegar  al kilómetro 29 o 30, el río Ñadó es contenido por otra presa, ahora es la llamada San Ildefonso, ya dentro del estado de Querétaro. Allí termina el río con su denominación Ñadó, a una altitud de 2,240 metros, porque en los mapas, de ahí en adelante, se le nombra Prieto. De todo lo anterior, notamos que desde la primera presa el río ha descendido aproximadamente 300 metros: un recorrido lleno de bellezas naturales  dignas de conocerse. La corriente continuará por una profunda grieta entre parajes semiáridos de tierras queretanas y formará el río que pasa por la población de San Juan del Río. Al unirse con el Tula, en el estado  de Hidalgo, tomará el nombre de Moctezuma y penetrará en uno de los cañones más profundos del centro del país, para terminar uniéndose al caudaloso Pánuco, el que desemboca en el Golfo de México, en Tampico, Tamaulipas.

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