Conoce los oficios tradicionales de Chihuahua que sobreviven en sus pueblos y ciudades
En Chihuahua se mantienen vivos los saberes que han dado forma a la identidad de sus comunidades. ¿Conoces algunas de las artesanías que se elaboran en el estado más grande del país?
Hay saberes que se heredan entre familia, que se conservan a través de las generaciones. En las ciudades y comunidades del estado más grande de México, existen artesanos, talabarteros, alfareros, maestros queseros, carpinteros y tejedoras rarámuri, hombres y mujeres que, con cada pieza, forman la identidad del norte. Conoce los oficios tradicionales de Chihuahua y conecta con el corazón artesanal del estado.
Oficios tradicionales de Chihuahua
¿Te animas a recorrer Chihuahua para conectar con el corazón de sus artesanos? Estas experiencias te llevarán a conocer la maestría que vive en las manos de su gente. Es una oportunidad maravillosa y única para comprender más sobre una comunidad orgullosa de sus saberes y con la disposición de abrir su mundo para conocerle.

Las tejedoras rarámuri
En la Sierra Tarahumara el tiempo tiene un ritmo distinto y se disfruta entre cañadas y grandes pinos. Aquí, las mujeres rarámuri perpetúan el tejido de cobijas de lana, fajas y morrales, una de las tradiciones textiles más emblemáticas de la región, además de trabajar la cestería en sotol y pino.
Para desempeñar su labor, utilizan telares tradicionales de cintura o de estacas en el suelo. El proceso inicia desde la trasquila de las ovejas comunitarias, el lavado y el hilado con huso, hasta el teñido con elementos naturales de la sierra como cortezas, raíces y plantas locales. Los patrones geométricos y los colores vibrantes reflejan su cosmogonía y la conexión sagrada que mantienen con la naturaleza.
Dónde encontrarlas: en las comunidades y cooperativas artesanales de Creel, Guachochi, Batopilas y en el Mercado de Artesanías de la ciudad de Chihuahua.

Los alfareros de Mata Ortiz
La historia de rescate cultural en este municipio de Casas Grandes es fascinante. En el pueblo de Juan Mata Ortiz, lo que comenzó como la curiosidad del maestro Juan Quezada Celado, se convirtió en una tradición mundialmente reconocida del arte popular que revivió las técnicas prehispánicas de la cultura Paquimé.
En Mata Ortiz todo se elabora a mano mediante el método de pellizco y moldeado directo, sin usar torno. La arcilla se recolecta en las sierras cercanas y los motivos geométricos se pintan con pinceles hechos con cabello humano. Las piezas se queman al aire libre usando estiércol seco como combustible. Hoy en día, casi la totalidad del pueblo vive de este oficio.
Dónde encontrarlo: directamente en los talleres familiares de la comunidad de Mata Ortiz, en la zona arqueológica de Paquimé, y diversas tiendas de artesanías del estado.

Talabartería, uno de los oficios tradicionales de Chihuahua
Hablar de Chihuahua es hablar de la cultura del vaquero, del trabajo de campo. La talabartería aquí es oficio y es una verdadera forma de arte utilitario. En municipios como Parral, Cuauhtémoc y la capital, los maestros talabarteros continúan cosiendo a mano sillas de montar, monturas de gala, cinturones piteados, fundas, chaparreras y botas vaqueras.
Dónde encontrarlo: En los barrios históricos de Hidalgo del Parral y los talleres tradicionales del centro de la ciudad de Chihuahua.
Los maestros queseros de Cuauhtémoc
Al cruzar los campos de la región de Cuauhtémoc, el aroma a leche fresca y mantequilla indica que este es el camino correcto. Desde la llegada de la comunidad menonita en 1922, su conocimiento agrícola y ganadero comenzó a ser parte de la identidad del territorio chihuahuense, convirtiendo al estado en el rey indiscutible del queso tipo Chester o queso menonita.
Lo que hace que estos quesos nos gusten tanto, es que estos productores utilizan leche de vacas criado en los pastizales locales, además que cuidan mucho sus procesos de cuajado y maduración que han permanecido prácticamente inalterados por más de un siglo. El oficio de quesero también se transmite de padres a hijos en los talleres familiares.
Dónde encontrarlo: en las queserías artesanales de los campos menonitas de Cuauhtémoc y en la ruta gastronómica hacia Creel.

Carpinteros, ebanistas y lauderos de la Sierra
Los bosques de pino y encino de la Sierra Tarahumara han sido el campo de trabajo de carpinteros, ebanistas y lauderos de la región. Destacan personajes como Ramón Figueroa Pérez, artesano, músico y laudero que ha dedicado gran parte de su vida a hacer violunes desde su taller en Bacuseachi. Él se preparó en Cremona, Italia, para la elaboración de violines tipo Stradivarius.
También en poblados como Batopilas, Guachochi, Madera y San Juanito, dar forma a la madera es una forma de mantener viva su cultura. De hecho, la comunidad de Coyachique, situada en el municipio de Batopilas, es la cuna de la laudería de excelencia en las Barrancas del Cobre. De las manos de estos artesanos nacen por igual muebles de estilo rústico que instrumentos musicales.
Destacan los violines rarámuri, tallados cuidadosamente en madera de pino blanco o táscate, pieza fundamental para las danzas rituales de yúmari y la Semana Santa. La recolección de madera para estas piezas artesanales se realiza bajo esquemas comunitarios de manejo forestal responsable, asegurando que el bosque continúe su ciclo vital.
Dónde encontrarlo: en los talleres madereros de Madera, Guachochi y en las ferias artesanales de la región.

Que tu próximo viaje sea para descubrir los oficios tradicionales de Chihuahua. Date el tiempo de detenerte en los talleres, platicar con los maestros y maestras artesanas y mirar de cerca la destreza de sus manos. A través de cada uno de ellos y su arte verás la resistencia y la belleza inigualable del norte mexicano.
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