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Todo lo que tienes que saber de Tula y la magia del desierto tamaulipeco

Te invitamos a que recorras Tula, un rinconcito tamaulipeco rico en cultura, paisajes y tradición.

13-06-2019, 10:30:04 AM
Todo lo que tienes que saber de Tula y la magia del desierto tamaulipeco
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Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.

Tula, en Tamaulipas, reúne un espléndido abanico de atractivos culturales y naturales, paisajes variados y deslumbrantes; un brillante pasado con monumentos y predios majestuosos; tradiciones, multiculturalidad y una suculenta gastronomía de desierto.

Pasos Mágicos

Tula es la cabecera del municipio del mismo nombre, y ha sido población muy importante desde tiempos inmemoriales.

Se ubica en el desierto mexicano, y a pesar de su orografía, a lo largo de la historia atrajo a una serie de personajes que le inyectaron personalidad al destino. 

Su fundación se remonta a 1617, cuando aún no existía Tamaulipas como estado, sino que formaba parte del Nuevo Santander.

A lo que ahora se conoce como el Cerro de la Cruz, llegó fray Juan Bautista de Mollinedo, que con otros franciscanos construyó un templo con lo que tenía a la mano, como palos, palma y lodo. Así se edificó la Parroquia de San Antonio de Padua, que tuvo la función de evangelizar la región durante las siguientes décadas.

Tula está rodeada por paisajes que arrancan el aliento, e incluso han sido inspiración para escritores como Manuel José Othón, que se inspiró en esta región para componer El himno a los bosques, en 1890.
Pero antes, desde el siglo XVIII, Tula ya había desarrollado una serie de industrias que le confirieron grandes riquezas, y atrajo a personajes de diversas partes de la República, quienes, motivados por el auge y esplendor, construyeron más de 400 edificaciones que hasta hoy se mantienen en pie, conformando un catálogo para los viajeros que gustan por admirar arquitectura de gran belleza y significado histórico.

La riqueza que experimentó la población se debió en gran parte a la extracción y procesamiento del ixtle, así como a la producción de destilados de agave y caña, algo que se comprueba en las serie de haciendas que rodean a esta cabecera municipal, algunas soportando los embates del tiempo y otras luciendo aún en pie.

Su historia es muy interesante porque en 1835 fue elevada al rango de ciudad, mientras que en 2011 fue nombrado Pueblo Mágico. Por ende, Tula tiene a la fecha toda una infraestructura turística que incluye buenos hoteles, restaurantes y operadores turísticos.

Caminata histórica

El Pueblo Mágico de Tula es el destino ideal para emprender caminatas. Es una población con bellos edificios, plazas y rincones que hay que descubrir por cuenta propia, donde parece que se detuvo el tiempo justo en su época de mayor esplendor.

El tour debe comenzar en la Plaza Independencia, enmarcada por abundantes árboles y palmas, adornada al centro por un quiosco de hierro calado, propio del porfiriato y con herrería original. Al frente se ubica la Iglesia de San Antonio de Padua, la primer edificación, y en contraesquina, la Casa de los Rombos, un bello edificio que concentraba los poderes de la región y que, incluso, fue sede del gobierno estatal durante tres meses. Hoy luce restaurado y presume la pintura de su fachada original, que se caracteriza por sus figuras de rombos tridimensionales. Es un hotel boutique muy solicitado.

Otro de los monumentos religiosos tultecos que hay que conocer es el Templo del Rosario, construido durante el Porfiriato por las Hermanas del Rosario. Es un ejemplo de fastuosidad gracias a su cúpula dorada, pisos de madera pulida y acabados de filigrana; allí se encuentra el Cristo más antiguo del estado, que data de 1411. 

El hotel histórico que se encuentra en rehabilitación es el Diligencias, un legendario recinto que hospedó al entonces presidente Lázaro Cárdenas cuando vino a Tula para exigirle a las fuerzas armadas de Saturnino Cedillo que dejara las armas. La fachada exhibe una ficha histórica.

Casa Minerva es otro imperdible. Fue construida a finales del siglo XIX y funcionó como casa habitación por décadas; posteriormente, como centro artesanal, hasta que el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en Tamaulipas la denominó Casa de Cultura. El grandioso inmueble de dos plantas exhibe una doble fachada con  filas de puertas de forma ovalada que consagran un aire gótico. En su interior hay un hermoso y amplio auditorio con butacas rojas frente a un escenario con piso de madera, elegantes palcos y arte sacro pintado al fresco en el techo.

La casa que cuenta otro fragmento de la historia es la de la familia Carrera Torres, en donde vivió el general Alberto Carrera Torres, un revolucionario que luchó por los derechos de los campesinos y que ejecutó la primer ley para el reparto de tierras en la región. Actualmente ha sido convertido en un restaurante bar siempre respetauoso de la arquitectura original.

Iglesia de San Antonio de Padua

Está situado en el corazón del Centro Histórico frente a la plaza principal y se caracteriza por ser uno de los monumentos históricos de Tamaulipas. Fue edificada en 1617 por Fray Juan de Mollinedo y reconstruida aproximadamente en 1885, por lo que es considerada la segunda más antigua del estado. Posee un techo de ladrillo, seis candelabros, paredes de piedra caliche y un San Antonio vestido con oro. Sus techumbres se conforman por una nave rematada por una cúpula, un campanario y una fachada de piedra con dos contrafuertes rectangulares. 

El dato más simpático es que posterior a varias remodelaciones, los habitantes colocaron el reloj inglés, el segundo después de Pachuca, Hidalgo, pero que aquí curiosamente tiene un error en la numerología romana del dial que señala la hora del día. Específicamente en el número romano iv, que aquí viene marcado como iiii. 

Allí se puede contemplar la imagen de San Antonio de Padua, que está cubierto de hojas de oro y que durante la Revolución fue pintado con pintura de aceite para evitar que se lo llevaran las tropas durante los saqueos. A un lado está el santísimo, donde, cuentan también, se encontraron osamentas ya que este lugar antiguamente fue el panteón del pueblo. La leyenda cuenta que la escultura del santo venía de paso pero ya no quiso irse, pues se puso muy pesada y no la pudieron levantar.

La fiesta de San Antonio de Padua, patrono del pueblo, se lleva
a cabo los días  12 y 13 de junio.

Haciendas y escapes

Tula tuvo gozó de auge económico gracias a la extracción y procesamiento del ixtle de lechuguilla; por la producción de cal, piloncillo, dulces y velas; al tejido y bordado de rebozos y textiles diversos, así como a la elaboración de mezcal y destilado de aguardiente.

Muestra de este desarrollo industrial se comprueba en las exhaciendas que aún pueden visitarse, como Los Charcos, La Verdolaga y la de Cerro Gordo, en donde procesaban el ixtle para exportar a Europa, sobre todo a Francia.

A las afueras de la ciudad, en el Barrio de las Piedras, se descubre el Templo de las Angustias, una construcción sencilla de paredes y techo de arcilla verde y ladrillo de tule que data de 1907. En ella se festeja cada 3 de mayo al Señor del Amparo, oriundo de Huandacareo, Michoacán, donde tiene una importancia extraordinaria. Durante la Semana Santa recibe a miles de fieles provenientes de diversas partes de México, que llegan en su mayoría de rodillas como agradecimiento de los favores concedidos.

Otro sitio imperdible es la zona arqueológica de Tammapul, muy cerca de Tula, donde se pueden conocer vestigios de una cultura que habitó la región entre los años 600 y 900 d. C., de la cual aún no se obtienen suficientes datos, pero que no tiene precedentes en Mesoamérica. Con su enigmática pirámide conocida como El Gran Cue o El Cuitzillo, suma un misterioso atractivo al sorprendente y cautivador Pueblo Mágico.

Cuera tamaulipeca

Es el traje típico del estado, el más elegante y representativo, un patrimonio cultural. Se trata de un trabajo artesanal en gamuza de cabra, aunque originalmente se elaboraba con piel de venado. La prenda requiere de un meticuloso trabajo que puede durar meses y es alta costura, pues hay que diseñar y recortar aplicaciones en piel para incorporarlas al traje en cuestión, ya sea en chaquetas, faldas o pantalones.

La historia señala que este hermoso trabajo fue idea del general Alberto Carrera Torres a finales del siglo XIX, quien le encargó a don Rosalío Reyna una cuerada con un diseño singular.

Hoy la familia Reyna continúa elaborando estos trabajos de alta costura, un ejemplo antropológico que nos muestra que las artes y oficios de este hermoso Pueblo Mágico siguen de pie, incluso con más fuerza.

Actualmente las cueras son considerados finos y costosísimos trabajos de exportación; han llegado a Japón, Estados Unidos, Canadá y países europeos, donde esta prenda es considerada como una auténtica obra de arte.

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