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Chapa de Mota: sueño extraño en el Estado de México

Por: Raquel Barreda

No hace falta ir a Marte, basta con viajar 75 kilómetros desde la ciudad de México para quedar cautivado por un conjunto de rocas arcillosas que el agua y los caprichos del viento han erosionado: decubre el encanto de Chapa de Mota.

Estamos en México Chiquito, ubicado en la cabecera municipal de Chapa de Mota en el Estado de México, un horizonte rodeado con un halo de misterio que la naturaleza ha teñido de tonos rojos, anaranjados y marrones.

Los primeros rayos del sol sobre las rocas de Chapa de Mota conducen a una experiencia casi mística. Frente a unos singulares montículos se encuentra un espejo de agua en el que se reflejan las formas exóticas de las rocas, junto con los pinos que crecen a sus espaldas. Ya metidos en las entrañas de estas rarezas geológicas, los sedimentos no sugieren firmeza y pareciera que con cualquier roce las rocas se desmoronan. Sin embargo, algo mantiene en alto estas originales montañas que atestiguan el paso de los siglos.

En travesía nos interesaba especialmente conocer las cuevas de Macavaca, en donde sabíamos que hay pinturas rupestres. Cuando llegamos a la localidad, nos cayó un balde de agua cuando un poblador de la zona dijo: ¿A poco hay pinturas en las cuevas?

En algún lugar tenían que estar, pero no había ni un sólo aviso, ni siquiera la marca en un árbol o un camino de piedritas que nos llevara a nuestra meta. Preguntamos a varias personas, pero nadie sabía.

Como no podíamos quedarnos a medias, volvimos hace unas semanas. Mario nos contactó con Rafael Balanzario, regidor del municipio, quien nos llevaría a conocer las cuevas de Macavaca, en la comunidad del mismo nombre, cerca del ejido de Barajas. Para llegar, Rafael tuvo que recurrir a José Buenaventura, habitante de la región desde hace más de 50 años, a quien agradecemos que le haya indicado el lugar preciso en el que se encuentran las pinturas, como a 7 kilómetros de Chapa de Mota. Finalmente dimos con las cuevas donde se hacían ofrendas y que hoy son paredes exteriores de la montaña, debido a la erosión, al salitre y la humedad.

Después decidimos subir a las peñas de Taido, en donde se celebraba la ceremonia del fuego nuevo. Las estelas se encuentran como a 8 kilómetros de Chapa, al sureste del parque municipal (en donde se puede acampar), cerca del observatorio, en lo alto de una montaña. Aquí también necesitamos guía.

Después de casi una hora, llegamos a la cumbre… ¡y qué sorpresa! Encontramos las dos peñas, imponentes por su forma y porque desafían la gravedad. Sostenidas sobre unas pequeñas piedras, miran al valle con elegancia. Una de ellas podríamos llamarla “esfinge mexicana” por ostentar un perfil perfectamente delineado. Iniciamos el descenso antes de que anocheciera. No es fácil que la gente llegue sin guía, ya que puede perderse en ese largo recorrido, lo más conveniente es recurrir al ayuntamiento.

Charla con el cronista

Al final del recorrido visitamos a Gustavo Sandoval, cronista de Chapa de Mota. Sobre México Chiquito, nos dijo: “Desde luego que es un pequeño Cañón del Colorado”, y nos explicó que le llaman así porque hay bifurcaciones por todos lados y te pierdes con facilidad. Nos habló también de Chapa el Viejo, donde se encuentra un centro ceremonial otomí con tres pirámides muy destruidas.

Habló además de rescatar el observatorio: “se necesita poco dinero para ponerlo a funcionar”. Apuntó que es importante reactivar en esa zona la pista de despegue de papalotes y parapentes para captar otro tipo de turismo, para generar interés en la zona. El “Parque Estatal Chapa de Mota es ideal para acampar. Es un lugar seguro en el que se puede practicar la bicicleta de montaña y hay rutas extraordinarias para caminar”, afirmó, al tiempo que habló de las aguas termales y de la posibilidad de practicar la pesca, el canotaje y hasta el esquí acuático en las presas de la región.

Cómo llegar a Chapa de Mota

Sobre la autopista 57 México-Querétaro, antes de llegar a la caseta, tome la desviación a Tepotzotlán, llegando a este pueblo vaya por la carretera 5 hasta Villa del Carbón, una vez ahí hay que tomar la carretera 4 con rumbo a Jilotepec, a 13 km espera Chapa de Mota.

TIPS

Lo que no te puedes perder

No dejes de visitar la Parroquia de San Miguel Arcángel, construida por los frailes franciscanos en el siglo XVI. Ahí hallarás una pila bautismal decorada con ángeles y caracoles, y la cruz de Lorena o cruz de Caravaca, también de una sola pieza, ubicada en el atrio y que data de 1563.

Muchas de las comunidades de la zona siguen habitadas por otomíes (primeros pobladores de la región) quienes conservan sus tradiciones, su lengua y su indumentaria, que se basa en lana tejida en telar de cintura. No dejes de buscar algún tipo de prenda típica de la región como rebozos, quechquémeles, jorongos, fajas, ceñidores y lías.

Otros paisajes acuáticos

A 10 km de Chapa de Mota, rumbo a Villa del Carbón, hay unas bonitas cascadas; están justo frente al Centro Recreativo Las cascadas (en donde encontrará áreas para acampar). Se trata de tres pequeñas caídas de agua que, sin ser espectaculares, resultan placenteras. No es conveniente nadar porque dicen que en él se forman remolinos traicioneros. Otro destino es la presa de Danxhó, a 12 km de Chapa y en donde se pescan truchas, charales y carpas. También está la Presa de la Concepción a 11 km de Chapa de Mota y la Taxhimay, en Villa del Carbón, a 12 km de México Chiquito.

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