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Fin de semana en Taxco (Guerrero)

Por: Angel Valtierra

Te damos los consejos perfectos para que disfrutes de un increíble fin de semana en Taxco, un lugar que te encantará...

No hay pierde: Taxco está allí donde el turismo y la plata hacen esquina. Hay más y no es poca cosa: historia y leyendas, aire limpio, callejones serpenteantes, arte, paisaje. Y todos los matices y niveles que, en el turismo, van desde el golf a la mochila, y en la plata, desde el recuerdito hasta el diseño clásico.

VIERNES: TRASLADO Y LLEGADA A TAXCO

16:00 Si uno sale de la Ciudad de México rumbo al sur alrededor de las tres de la tarde, vale la pena hacer una escala técnica en la Fonda Cuatro Vientos, cerca de Puente de Ixtla. Aunque la crema no sea ya como la que recuerdo, la cecina sigue siendo estupenda, el lugar es limpio y el servicio rápido y amable.

17:30 Conforme cae la tarde nos adentramos en un sinuoso camino que anuncia nuestra meta: encaramada en las montañas, Taxco se asoma y se esconde como siguiendo el juego de las curvas del camino. El paisaje es verde y su centro es Santa Prisca, majestuosa, rodeada de un sinfín de tejados, terrazas y fachadas de cal que cuelgan de las laderas y barrancas. Al pasar la gasolinería encontramos un monumento al minero desconocido. Allí hay que dar vuelta para entrar por el empedrado que nos lleva callejoneando rumbo al centro, donde está el Hotel San Javier, un lugar no sólo céntrico y simpático, sino además muy accesible. Aunque no conseguí habitación aquí sino en el Santa Prisca, frente a la Plazuela San Juan.

18:00 En el centro de la hay una fuente y a un lado la terminal de combis, que parecen dar vueltas alegremente, embisten al que se les para enfrente. Y es que en Taxco no hay banquetas, lo cual si alguna vez fue pintoresco y singular hoy hace de los paseos a pie una especie de deporte extremo. Nos asomamos a la construcción más importante de la Plaza, La Casa Grande, antigua sede del gobierno, y hoy, hotel y pizzería en la que se toca rock en vivo.

Por la calle de San Agustín encontramos no menos de 20 platerías y unos dos o tres antros de maquinitas y café Internet. Al fondo, Santa Prisca, que luce cada vez más imponente a medida que avanzamos.

20:00 En Taxco todo está condicionado por las irregularidades del terreno. Así, la plaza central no está frente a la Iglesia, sino más bien a su lado, y la propia Iglesia debe sus esbeltas proporciones a la dificultad de disponer de una superficie plana de mayor tamaño.

Se ha dicho que “todo lo de Borda es lo primero en Taxco”, y así tenemos que la Casa Borda, al lado norte de la plaza, es la construcción civil más importante. Vista desde el jardín, quizá podría contarse como una más de las que lo rodean, pero nuestra apreciación cambia cuando recorremos la Casa de la Cultura que hoy alberga y miramos el patio dos niveles más abajo, o cuando la observamos desde la Plaza de Bernal, desde donde presenta una fachada de cinco pisos.

21:00 De regreso en el hotel, después de una cena de memorable paisaje en alguno de los restaurantes de la Plaza Borda descubro que la habitación tiene la música incluida, a cargo de los roqueros de la pizzería.

24:00 Una de las tradiciones que los taxqueños han sabido conservar –y muy bien– es el empedrado de las calles, adornado con líneas y figuras blancas que en otros tiempos representaron los signos del zodíaco o hicieron referencia a los comercios del entorno. Así, el toro que encontramos junto a Santa Prisca habría indicado Tauro o carnicería. Pues bien, resulta que hay un lugar en el que el empedrado tiene un hoyo cubierto por una tablita que suena ¡clun-clac! cada vez que pasa un coche. Para mi mala suerte, ese lugar está frente al hotel.

SÁBADO

6:30 Eso sí. A esta hora ya están reventando cuetes.

8:00 Nuevamente estamos buscando alojamiento. Por suerte, el destino nos lleva al Hotel Rancho Victoria. Está apenas un par de cuadras más arriba, y está dotado con terrazas, balcones, alberca y jardines. Además el restaurante tiene una magnífica vista de la ciudad, fruta, mermelada casera y panecillos recién horneados.

9:30 Para conocer Taxco, ahora vamos a ir a Taxco El Viejo, donde está el refugio que construyó Spratling a partir de 1947. Cruzamos la gran reja con sus iniciales y avanzamos hacia la tienda donde podemos admirar una muestra de joyas que incluye cubiertos, copas, jarras, hebillas, brazaletes, pendientes y hasta botones, exhibidos junto con piezas arqueológicas que subrayan la inspiración de su creador. A un lado está el taller, presidido por una fotografía de “Don Guillermo”, donde un grupo de artesanos sigue dando vida a sus diseños. Realmente no me explico cómo tanta gente que llega hasta Taxco no recorre estos 16 km, o cómo gastan tanto en baratijas que podrían comprar en cualquier tianguis, pues existen originales del que inventó todo esto, por los que pagarían lo mismo.

11:30 De regreso, a mano derecha encontramos unos arcos que indican el camino hacia la Ex Hacienda de San Juan Bautista en cuyo casco la (UAG) Universidad Autónoma de Guerrero tiene un centro de investigaciones y un pequeño museo con fósiles y muestras geológicas. Por suerte, aunque el lugar trabaja sólo de lunes a viernes, nos reciben amablemente y permiten recorrer el sitio, restaurado y habilitado para sus nuevas funciones. No tenemos la misma suerte en el Rancho de Castillo, uno de los más brillantes discípulos de Spratling; aunque nos dejan pasar a ver la cascada que mandó hacer don Antonio, nos informan que el taller sólo trabaja entre semana. El terreno es muy grande y allí mismo está el de su hija Emilia, quien ha desarrollado un estilo original al combinar la plata con el barro de alta temperatura. Ellos sí trabajan hoy, pero sólo se les puede visitar con cita previa.

13:00 Al llegar a Tecalpulco, en el km 100, está el Restaurante Xóchitl, donde nos detuvimos a tomar una cerveza y terminamos quedándonos a hacerle los honores a unas convincentes señales de humo que vienen de la cocina.

14:30 Casi al llegar a Taxco, a la izquierda hay un letrero que apunta hacia la Hacienda de San Francisco Cuadra, donde sabemos que hubo un hotel muy exclusivo. Después de media hora de terracería y unos metros más allá de un portón de fierro, aparece ante nosotros la construcción principal con un jardín cuidado, al pie de una colina y flanqueada por un riachuelo. Buscando quien nos informe llegamos con Pablo que, orgulloso, nos enseña el sitio mientras nos relata cómo su esposa María Eugenia ha dedicado ya seis años a volver a levantar la Hacienda planeando cada rincón, desde las habitaciones hasta los jardines, después de un periodo de abandono. Actualmente, el lugar está dedicado a retiros y talleres de quienes buscan desarrollar su diálogo interior, aunque también es posible visitarlo en plan, digamos, de descanso.

Terminado el recorrido Pablo nos invita un taco.

17:00 De regreso entramos a la ciudad por la calle de Ruiz de Alarcón, que nos conduce a la llamada Casa Humboldt, restaurada en 1991 y convertida en un Museo de Arte Virreinal que nos instruye sobre el arte y la vida cotidiana de aquella época, además de ofrecernos su interesante arquitectura y –como tantas en Taxco– sus terrazas y paisajes.

18:00 A Guadalupe es recomendable subir después del mediodía, cuando ya el sol está a nuestras espaldas. Desde allí podremos observar una impresionante panorámica de la ciudad y recorrer uno de sus barrios más tradicionales, que conserva los lavaderos públicos que se usan desde la Colonia.

19:30 Aquella que veíamos desde la Casa Humboldt es la iglesia del Ex Convento de San Bernardino de Siena, “una de las más antiguas de la ciudad, construida a finales del siglo XVI y restaurada en el XIX después de un incendio...” Cuando nos damos cuenta, descubrimos que hemos caído en manos de un guía que nos adopta y explica; cruzamos la calle y por un restaurante vacío nos lleva a una terraza donde su conocimiento del terreno luce en todo su esplendor: “aquella es la Colina la Bermeja; aquí abajo, los frailes del convento tuvieron una huerta que hoy es el jardín de la Posada San Javier y allá, Santa Prisca.”

20:30 Al pasar por el centro descubrimos frente a la iglesia el famoso Bar Berta en donde la señora Estrada inventó las letales Bertas, que representan para Taxco algo así como los toritos para Veracruz, y para el hígado algo así como limón sobre almejas. El lugar es perfecto para dejar correr el tiempo, mirar la multitud que va reuniéndose en la Plaza Borda y recibir la noche.

DOMINGO

8:30 En México no hay muchos teleféricos y por lo general están lejos, así que aprovechamos que aquí hay un teleférico para hacer el viaje y ver subir el sol sobre los montes y las tejas. Después de tomar un aperitivo en uno los restaurantes de la Plaza Borda nos dirigimos a la que fuera Hacienda del Chorrillo, desde donde se asciende al monte Taxco.

9:30 De allí, salimos rumbo a Ixcateopan donde encontramos, tras unos veinte minutos de buena carretera, la Cascada de Cacalotenango. Dejamos el auto en un caserío y, guiados por el pequeño Chimino y su hermana María Fría, subimos por un empedrado hasta la ermita desde donde la vista abarca el amplio y verde valle. Más adelante, la cascada nos regala un resplandor de luces y sombras que se mecen conforme sopla el viento.

12:00 Estamos nuevamente en el centro y es domingo, por lo que aprovechamos para dar una vuelta por el mercado que está a la izquierda de la iglesia, en desnivel. Entramos por una escalera de la calle de San Agustín y recorremos un laberinto en el que descubrimos desde fondas y talleres hasta veladoras, dulces de pepita, verduras, gran cantidad de ciruelas, y jumiles, cuya temporada empieza al terminar las lluvias. Son éstos, como se sabe, unos pequeños insectos que se venden vivos porque –dicen– recién muertos es como mejor sabor le dan al taco.

13:00 Al salir del mercado por la calle del puente, atrás de la iglesia encontramos un pequeño tianguis y una estatua de Juan Ruiz: hemos llegado al Museo Spratling, que exhibe la colección de 293 piezas arqueológicas reunida y donada por don Guillermo a su tierra adoptiva. Una calavera cubierta de jade y una estela son las piezas principales, así como una colección sobre falsificaciones.

13:30 Ahora vamos a observar con detenimiento esta magna obra del barroco mexicano. Por encima de los detalles, la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián tiene como valor básico la armonía del conjunto, debido en buena parte a que se hizo bajo el mando único de Borda, y en apenas siete años. Arquitectos, pintores, escultores, canteros, talladores y operarios sumaron sus habilidades para hacer realidad un proyecto bien definido. No hace falta mucha ciencia para advertir cómo se aprovechó la estrechez del terreno para hacer una fachada que proyecta nuestra vista hacia los cielos, o cómo la explosión de oro que desbordan los retablos inclina la balanza hacia el interior del templo. En cambio, sí se necesita saber de canon y liturgia para apreciar el rigor con que fueron cuidados los detalles; para encontrar, por ejemplo, a cada apóstol o para desentrañar la jerarquía de los retablos. Y basta, finalmente, con estar allí para sentir la inmensidad de la obra.

14:30 Nuestra gira termina con el disfrute de un refresco desde alguna terraza donde podemos admirar la cúpula de Santa Prisca, cubierta de azulejos. Me hubiera gustado comentar sobre alguna comida muy sabrosa como quizás haya en el mercado, pero al turista lo acaparan los paisajes.

Cómo llegar a Taxco

Taxco se localiza a 62 km de Cuernavaca. Desde la Ciudad de México se puede llegar por la carretera federal núm. 95 que pasa por la capital de Morelos.

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