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Teotihuacan, la ciudad de los dioses

Por: Eduardo Matos Moctezuma

Ubicada al norte del DF, esta capital indígena fue una de las urbes más importantes de la región centro de México durante la época prehispánica. En ella, los mexicas imaginaron el nacimiento del Quinto Sol. ¡Descúbrela!

Teotihuacan, la imponente metrópoli del altiplano mexicano, fue contemporánea de algunas de las principales ciudades de Mesoamérica, como Cholula, Monte Albán y varias del mundo maya, lo cual la llevó a extender su influencia por una buena parte del área. En Teotihuacan se inician muchos de los conceptos que se verán en ciudades posteriores, desde la orientación de sus principales edificios hasta el trazo de la ciudad misma. Dejó constancia, asimismo, de rituales cuya importancia se ve plasmada en sus murales y del culto a divinidades que trascenderán el tiempo.

No obstante que el año 100 a.C. marca la presencia de grupos asentados en el norte de lo que llegará a ser Teotihuacan, no fue sino hasta principios de nuestra era cuando se inició el trazo de la ciudad tal como hoy la conocemos y se establecieron los estilos arquitectónicos que la caracterizarán. Entre los años 1-150 d.C. se empiezan a construir las grandes pirámides, como la del Sol, y a partir de ella se comienza el trazo urbano de la ciudad basado en dos ejes: uno norte-sur y otro este-oeste. La ubicación de la pirámide no es casual, pues obedece a razones simbólicas, ya que está asentada sobre una cueva cuya existencia fue necesaria para levantar encima de ella el edificio que representaba el centro del universo.

Debió de ser impresionante la cantidad de mano de obra que tuvo que emplearse para la construcción de estos primeros edificios, y resulta muy importante el conocimiento que ya desde aquel temprano momento se tenía para calcular el paso del sol por el firmamento, pues la gran Calzada de los Muertos guarda una desviación de 17° con relación al norte. Es igualmente importante destacar la organización social con que se debió contar para el control de la naciente urbe, pues para entonces Teotihuacan contaba con 30 mil habitantes, aproximadamente, y la ciudad se había extendido alrededor de 17 km2, lo que la presenta como la ciudad más grande y poblada de su tiempo en Mesoamérica.

Durante los siguientes años (150-250 d.C.) la ciudad continúa con un ritmo acentuado de crecimiento. Es en esta fase cuando Teotihuacan alcanza su máxima extensión, llegando a cubrir 22.5 km2, con una población calculada en 45 mil habitantes. Algo muy importante tuvo que ocurrir al interior de la sociedad teotihuacana en esta fase, ya que su centro, que se encontraba en la Pirámide del Sol, es trasladada más al sur y es cuando se construye el gran conjunto de la Ciudadela, enorme plaza de alrededor de 400 metros por lado, en cuyo interior se encuentra uno de los edificios más impresionantes de Teotihuacan: el Templo de Quetzalcóatl o de las Serpientes Emplumadas.

Otra gran plaza que debió configurarse en ese momento es la de la Pirámide de la Luna, la cual se ubica al norte de la Calzada de los Muertos y, al igual que la plaza de la Ciudadela, tuvo un papel muy importante: concentrar un gran número de personas durante los rituales.

Hacia los años de 250-450 d.C. la población aumenta a cerca de 65 mil habitantes, si bien la ciudad se retrae un poco hasta abarcar 22 km2. Los conjuntos departamentales formados por bloques de alrededor de 60 m por lado están presentes, y algunos de ellos, como Tlamimilolpa, muestran una complejidad en su distribución interna con pasillos, habitaciones y patios.

La urbe alcanza su máximo esplendor alrededor de 450-650 d.C., y la presencia teotihuacana se extiende prácticamente por toda Mesoamérica, al mismo tiempo que en Teotihuacan hay presencia de grupos de otras regiones. Durante este periodo la extensión de la ciudad alcanza 20.5 km2 y la población llega a su máxima expansión, calculándose en alrededor de 85 mil habitantes.

Entre los años 650-750 d.C. la ciudad declina y finaliza la importancia que tuvo a lo largo de ocho siglos. La arqueología ha mostrado que alrededor del año 750 la ciudad fue incendiada y saqueada, con el consiguiente abandono. ¿A qué se debió esto?

Diversas ideas han sido expresadas por varios investigadores. Sin embargo, creo que lo que ocurrió en Teotihuacan es lo mismo que pasó con varias sociedades mesoamericanas: llegaron a su máxima expansión conquistando pueblos a los que sometieron militarmente y aplicaron el tributo correspondiente, y en un momento de debilidad de la metrópoli, estos grupos se levantaron y acabaron con quien los sometía.

Lo cierto es que Teotihuacan mantuvo su influencia aún después de destruida y abandonada, y vemos que en ella se originaron muchos de los aspectos que perdurarán en sociedades posteriores del centro de México, para las cuales la obra de los hombres será considerada como obra de los dioses, bautizándola como “la ciudad de los dioses”.

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