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Breve biografía de Nicolás Bravo

10-09-2020, 8:02:30 PM
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Nicolás Bravo fue un independentista que se ganó el título de Héroe del Perdón por no dejarse llevar por la venganza del fusilamiento de su padre. Te contamos su historia.

Nicolás Bravo Rueda nació el 10 de septiembre de 1786 en la hacienda de Chichihualco, en Chilpancingo, Guerrero, donde murió a los 60 años de edad el 22 de abril de 1854. Junto a sus padres —Leonardo Bravo y Gertrudis Rueda— siguió la causa de José María Morelos y Pavón, ya que comulgaban con los ideales de independencia de la entonces Nueva España.

Su valor y estoicismo lo convirtieron en una figura emblemática de los años posteriores a la Independencia de México, a tal grado que por diversos movimientos diplomáticos fue presidente de México en tres ocasiones por breves periodos de tiempo.

Fue conocido por haber dejado en libertad a 300 prisioneros del ejército realista cuando el mismísimo Morelos le ordenó ejecutarlos como venganza por el fusilamiento de su padre. Este hecho le concedió un prestigio que lo acompañó a lo largo de su larga trayectoria militar, incluso cuando fue prisionero de guerra.

Te hacemos una síntesis de los momentos clave de la biografía del general Nicolás Bravo, basándonos en la investigación realizada por la la subteniente historiadora María Luisa Alavez Cataño de la biografía completa que puedes consultar aquí.

Los primeros años de Nicolás Bravo

La hacienda familiar era bastante próspera, así que Nicolás dedicó la primera parte de su vida al cuidado de la propiedad. Cuando contaba con 25 años, tras la solicitud del propio Morelos, Nicolás se sumó a las fuerzas de Hermenegildo Galeana, para ser precisos, de acuerdo con la investigación realizada por la subteniente historiadora María Luisa Alavez Cataño, el 10 de mayo de 1811.

“El joven Bravo participó de manera importante, en las acciones dadas por Morelos en el sur del territorio, así como en el sitio de Cuautla en donde destacó por su valor. Con este hecho histórico, aumentaba el prestigio de las tropas insurgentes, ante los ojos del pueblo, al observar cómo fue burlado el ejército realista…”

María Luisa Alavez Cataño

Héroe del Perdón

El episodio que sorprendió por su nobleza fue El Palmar cuando al ser comandante militar de Veracruz derrotó al realista Juan Labaqui. La respuesta de los españoles fue tomar presos a los padres de Bravo. Su madre fue vejada y encarcelada y su padre, fusilado. Morelos intentó negociar la libertad de sus amigos pero fue inútil.

Ante la frustración, Morelos ordenó a Bravo pasar por las armas a los 300 prisioneros (que había ofrecido liberar a cambio de la vida de sus padres). Bravo tenía razones de peso para concretar la orden y, sin embargo, los dejó libres en el último instante previo a dar la orden desistió. Su dolor fue sacrificado por los ideales y eso lo inmortalizó por lo que se le conoce como el Héroe del Perdón.

Este hecho no dividió a Morelos y Bravo, quienes continuaron juntos hasta ver consumada la Independencia, librando batallas y perdiéndolas, como fue el caso de la derrota de la Batalla de Valladolid que ocurrió el 23 de diciembre de 1813 que comprometió a Matamoros incluso llevándolo a su muerte en febrero de 1814.

Tulancingo y la prisión

Vino la promulgación de la Constitución de Apatzingán, en octubre de 1814, y Nicolás Bravo formaba parte del círculo militar cercano a Morelos, quien fue fusilado el 22 de diciembre de 1814, y con cuya muerte se debilitó el movimiento.

En los años siguiente Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria tomaron Tulancingo, donde Bravo fundó el periódico El Mosquito de Tulancingo y construyó una fábrica de pólvora.

Para 1816 hizo una pausa en su carrera militar y se retiró en su hacienda familiar, un año después fue aprehendido y estuvo prisionero hasta 1820 cuando se concretó la Independencia. Bravo rechazó el indulto del virrey Juan Ruiz de Apodaca por lo que se cuenta que dijo el virrey:

“Paréceme Bravo un príncipe cautivo”.

Virrey Apodaca

Los ires y venires de las batallas siguieron y Bravo se fue acercando militarmente a Agustín de Iturbide, ya que la consumación de la Independencia requería la unión de las fuerzas, por lo que se reunió con él cuando Iturbide tenía sitiada Puebla. Le dio el grado de coronel.

Se celebraron los Tratados de Córdoba, gracias a los cuales Iturbide logró consumar la independencia y entró de manera triunfal con el Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, al día siguiente se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

Miembro del triunvirato

A la caída del imperio de Agustín de Iturbide en 1823 el Congreso lo comisionó para acompañarlo a Tulancingo, y luego salir del país. A su regreso, lo designaron miembro del Poder Ejecutivo, junto con Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete, lo que se conoció como triunvirato. Este momento fue transitorio para elegir al primer presidente de México, de las cuales salió triunfador el general Guadalupe Victoria.

Fue miembro en las logias masónicas y participó en acciones en contra de Vicente Guerrero, lo que le valió el destierro a Guayaquil, Ecuador. Consiguió regresar en 1829 tras un indulto recibido por el propio Guerrero.

A la caída de Guerrero, el vicepresidente Anastasio Bustamante ocupó la presidencia.

Tres veces presidente

En 1839, apoyado por el entonces presidente Antonio López de Santa Anna, ocupó de forma interina la vicepresidencia y, por temas administrativos, fue presidente interino de México del 10 al 19 de julio de 1839.

En 1841 fue electo como diputado por el Estado de México. Santa Anna lo nombró presidente sustituto, por decreto el 10 de octubre de 1842. Prestó juramento ante el Consejo de representantes de los Departamentos y tomó posesión de la presidencia el 26 del mismo mes. Gobernó hasta el 4 mayo de 1843.

En 1844 fue nombrado general en jefe del Ejército, encargado de sostener los Supremos Poderes, y más tarde, comandante general y gobernador del Departamento de México.

La última vez que fue presidente fue del 28 de julio al 4 de agosto de 1846. Vinieron los enfrentamientos en los que intervinieron los Estados Unidos y en los que Santa Ana terminó siendo perseguido. Él ya no participó de estos movimientos y murió, se especula que envenenado, cuando estaba retirado en su hacienda familiar.

El Congreso lo declaró Benemérito de la Patria el 28 de mayo de 1913. Sus restos descansan en Palacio Nacional.

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