Cuyuxquihui, la ciudad que surgió después de El Tajín
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La ruta totonaca no termina en El Tajín. Conoce esta antigua ciudad que guarda otro capítulo de la historia de Veracruz.
Cuyuxquihui se fundó hacia 1250 d.C. y en algunos rasgos arquitectónicos se ha comprobado la existencia de muros que dan al sitio un aire de fortaleza, por la gran movilidad social tras la caída de El Tajín. Pese a todo, la historia de los totonacas no terminó ahí, sino que nuevos asentamientos comenzaron a ocupar el territorio.
Cuyuxquihui fue entonces un centro ceremonial que hace aproximadamente ocho siglos se levantó sobre una elevación natural con vistas al valle del río Tecolutla. Está ubicado en el municipio de Papantla, Veracruz y conserva pirámides, plazas, altares y un juego de pelota que permiten descubrir cómo los antiguos habitantes reorganizaron su vida política, religiosa y social después del abandono de El Tajín.

Cuyuxquihui, una ciudad que nació para resistir
La fundación de Cuyuxquihui tuvo lugar en lo que hoy se nombra como periodo Posclásico mesoamericano, cuando la región atravesaba transformaciones políticas y movimientos de población. Su ubicación no fue casualidad. Los constructores aprovecharon las condiciones del terreno para levantar una ciudad con características de defensa: muros de contención, terrazas escalonadas, pendientes pronunciadas y un acantilado que dificultaba el acceso.
Esta disposición le dio la apariencia de una fortaleza y ha llevado a los arqueólogos a considerar que algunos movimientos migratorios posteriores al declive de El Tajín pudieron estar relacionados con conflictos entre distintos grupos. Sus edificios fueron construidos sobre plataformas niveladas, utilizando piedra, mortero y recubrimientos de estuco que originalmente estuvieron pintados. Aunque hoy predominan los tonos naturales de la piedra, todavía existen vestigios que revelan el uso de colores como el rojo y el azul.

El árbol que dio nombre a la ciudad
Cuyuxquihui debe su nombre a dos vocablos de origen totonaco: cuyu, que significa armadillo, y quihui, que hace referencia a la madera o al árbol. De esta unión surge la expresión ‘árbol de armadillo’, relacionada con una especie que crece en las montañas de la región y cuya corteza presenta una textura similar al caparazón de este animal.
Pirámides, altares y huellas de antiguos rituales
El recorrido por Cuyuxquihui permite conocer algunos de los edificios que formaron parte de la ciudad:
Edificio I o pirámide principal. Es una de las construcciones más representativas del sitio. Su estructura piramidal de cuatro cuerpos conserva restos de estuco y pintura roja y azul. En este espacio se encontraron objetos como un cuchillo, cerámica fina y fragmentos de tablillas con representaciones de Quetzalcóatl, hallazgos que sugieren una función ritual.
Edificio sur. Es considerado una de las construcciones más antiguas del asentamiento y constituye una referencia importante para comprender las primeras etapas de ocupación.
Edificio III. Esta estructura muestra distintas etapas constructivas, resultado de remodelaciones realizadas a lo largo del tiempo. En su parte superior se encontró un monolito de aproximadamente dos metros de altura. Su arquitectura también presenta elementos asociados con la influencia mexica.

Edificios IV y V. Conocidos como los ‘Dos Unidos’, son construcciones escalonadas que presentan pequeñas plataformas superiores. Se considera que sobre ellas pudieron existir templos o edificaciones realizadas con materiales perecederos, de los cuales no quedan vestigios visibles.
Juego de pelota. Uno de los espacios más interesantes de Cuyuxquihui es su cancha de aproximadamente 72 metros de longitud y cuatro de ancho. Construida aprovechando las condiciones naturales del terreno, recuerda la importancia que tuvo esta práctica en la vida ceremonial y social de las culturas mesoamericanas. El conjunto también incluye pequeños altares y plazas que muestran la organización de los espacios destinados a las actividades religiosas y comunitarias.
¿Cuándo llegaron los mexicas?
Durante varios siglos, Cuyuxquihui mantuvo su importancia regional. Sin embargo, hacia 1465 fue conquistada por los mexicas durante el gobierno de Moctezuma Ilhuicamina. La expansión mexica hacia la costa del Golfo transformó las relaciones políticas y económicas de la región. Las distintas influencias culturales que se reconocen en Cuyuxquihui permiten apreciar la complejidad histórica del asentamiento. Con el paso del tiempo, esta antigua ciudad fue perdiendo su protagonismo, pero sus construcciones permanecieron como testimonio de un periodo de cambios dentro del mundo totonaca.

Cómo llegar a Cuyuxquihui
La zona arqueológica se encuentra cerca de la comunidad de Paso del Correo, en el municipio de Papantla, al norte de Veracruz. Desde Poza Rica o Papantla se puede tomar la carretera hacia El Chote y continuar hasta cruzar el puente El Remolino, sobre el río Tecolutla. Posteriormente se sigue la desviación hacia Paso del Correo y un tramo de terracería que conduce al sitio arqueológico.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala como horario de visita de martes a sábado, de 10:00 a 15:30 horas, aunque conviene verificar las condiciones de acceso antes de viajar. En una región donde El Tajín concentra buena parte de las miradas, Cuyuxquihui conserva otro capítulo de la historia totonaca: el de una sociedad que, después de una época de transformaciones, levantó una nueva ciudad entre las montañas.

Porque explorar Veracruz también significa aventurarse más allá de los destinos conocidos. Cuyuxquihui es una invitación a seguir las huellas de los totonacas, descubrir pirámides entre montañas y comprobar que, cuando una gran ciudad dejó de brillar, otra comenzó a escribir su historia. ¡El viaje por el pasado totonaca todavía tiene mucho por contar!
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