PAG-000-MD-505
Suscripciones Media Kit
apple googleplay

Síguenos

Suscríbete al Newsletter

Gastronomía Fines de Semana Restaurantes

Entre ceibas y maltas: recorrido en Mérida por 3 cervecerías artesanales

Te llevamos hasta Mérida para que descubras en un recorrido por Turibus tres cervecerías artesanales que sin duda valen la pena conocer. ¿Estás listo?

16-09-2019, 8:25:31 AM
Entre ceibas y maltas: recorrido en Mérida por 3 cervecerías artesanales
Archivo MD

Por su mezcla exacta de historia, cultura, diversión y playa a menos de una hora de la ciudad, elegimos escaparnos a Mérida, la Ciudad Blanca, de fin de semana y nos encontramos con una deliciosa sorpresa: Turibus estaba estrenando un recorrido por las tres cervecerías artesanales más interesantes de la capital yucateca. ¿Recorrido y degustación de cervezas en la misma tarde? ¡Faltaba más!

Archivo MD

Primera parada: La Ceiba

La cita es en la Plaza Central para abordar el Turibus, poco antes de las las 5:00 pm, justo cuando el calor comienza a ceder. El primer trayecto nos conduce a la cervecería La Ceiba, ubicada en una zona industrial cercana al centro. Ocupa toda la cuadra, pero la planta abarca solo un tercio del terreno; lo demás es un jardín con especies de flora local, como jícaras, zapotes, guayas, henequén y, por supuesto, ceibas.

Sus productores, pioneros en cerveza artesanal yucateca, nos reciben bajo la palapa del jardín cervecero para darnos a conocer los ingredientes y que empecemos a establecer una conexión sensorial con el producto. Después pasamos a la planta, donde vamos comprendiendo el proceso y dejándonos envolver por los aromas de la malta y el lúpulo. Finalmente, la degustación nos deja una huella imborrable: el sabor de la cerveza tal como la imaginaron los monjes belgas del medievo.

Bueno, no tanto. Sucede que desde 2012, La Ceiba ha ido perfeccionando la textura de sus cervezas para hacerlas más ligeras, amables y frescas, perfectas para el paladar y el calor peninsular. Nuestra degustación incluye una IPA “tropicalizada” (aromática y frutal), una ámbar mestiza con notas de caramelo y la célebre stout negra, un poco acafetada pero muy, muy amable.

Segunda parada: Nación Brava

La siguiente parada nos lleva a Nación Brava, una de las propuestas más deliciosas y experimentales de la península, y tal vez de México. Este sitio, famoso por sus doce variedades de cerveza de barril, constantemente está cambiando sus recetas para ofrecer nuevos sabores y texturas de acuerdo con las temporadas: en primavera-verano ofrecen cervezas más bien afrutadas, cítricas y refrescantes; en otoño-invierno exploran estilos más robustos, especiados y acafetados, como las stouts y las porter brown.

Surgida de la unión de las cerveceras Ciudad Blanca y Cuerno de Toro, Nación Brava se estableció en donde anteriormente era el restaurante La Linda. Ovidio Suárez y Rodrigo Loeza han sumado a la chef Betty Ancona a su propuesta culinaria. Pensando en las cervezas, Betty adapta la típica cocina de pub al paladar local, inspirándose en la cocina del sureste.

Así, en nuestro maridaje con cerveza probamos unos dedos de queso de Tenosique, Tabasco, unas salchichas hechas por una señora alemana que vive en Mérida, yuca frita y unos kibis rellenos de sikil pak que nos vuelan la cabeza. La carta es tan interesante que nos quedamos con ganas de volver más tarde a probar sus totopos de castacán y sus tacos de cerdo pelón.

Tercera parada: Hermana República

La tercera y última parada nos lleva a Hermana República, la casa de la cervecería Patito, cuya pilsner laguer se ha convertido en una de las clásicas artesanales de la península. De camino se hace de noche y vemos cómo la ciudad, más fresca, retoma su segundo aire. Atravesamos las habitaciones de esta vieja casona del centro y llegamos hasta una terraza con enormes árboles, muy apropiada para nuestra degustación.

Sobre la mesa hay estilos distintos, desde su ya clásicas pilsner y American pale ale, hasta la weizenbier y la porter vainilla. Aquí el maridaje es con bocaditos de cocina yucateca que en su preparación incluye las cervezas de la casa, así que no hay pierde. La experiencia es tan buena que el tiempo se nos va de volada.

Son casi las 8:00 de la noche. El autobús nos conduce de regreso a la Plaza Central, vamos recordando la variedad de “chevas”, como les dicen los locales, y tratando de elegir nuestras favoritas. El único consenso al que llegamos es que si no hubiera sido por este tour cervecero, no hubiéramos descubierto este nuevo rostro de la gastronomía yucateca.

Te recomendamos: