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Camina entre las escaleras de la montaña en Mineral del Chico

La vía ferrata es una dosis alta de adrenalina que corre por el cuerpo al desafiar la gravedad.

Foto: Rodrigo Cruz
Isabel Silva

Isabel Silva

Alrededor mío había enormes pinos y demás árboles que cierran el cielo. Recorrí casi 400 metros a través de angostas plataformas, estrechos puentes colgantes y hasta péndulos que me sacaron el aire de la panza. sí nomás, de un momento a otro, el paisaje de los cerros pelones y tristes de Pachuca, Hidalgo, se convierte en un corredor de montaña, el aire se vuelve fresco y la humedad se presenta pura a mi olfato. El momento llegó, como me lo habían explicado al inicio de la caminata, tenía que abrir uno de los mosquetones y meterlo al cable que me acompañará casi todo lo largo de la vía ferrata. Aunque eran dos los seguros para que nunca estuviera sin protección, sentí “ñáñaras”, no quería desconcentrarme.
 
Rodrigo Cruz
 
Subí con otros diez intrépidos de todas (¡pero todas!) las edades por una escalera de acero de seis metros de altura sin problema, pero en ese momento supe que ya no había vuelta atrás. Recorrí casi 400 metros a través de angostas plataformas, estrechos puentes colgantes y hasta péndulos me sacaron el aire de la panza; como si esto fuera poco, durante el trayecto de más de tres horas, sabía que bajaría por un rapel de 190 metros de largo para regresar a la base. Durante el recorrido había entre dos y tres guías que me asistieron, pero aquí entre nos, al ver el suelo cada vez más lejano, sí me temblaron las piernas en más de una ocasión. Aun así, logré terminar el
trayecto sin problemas y con gran satisfacción, como el grupo entero.
 
Rodrigo Cruz
 
Además de las increíbles vistas y el contacto con la naturaleza, salpicado de grandes inyecciones de adrenalina, la recompensa del día fue conocer, más tarde, un par de pueblos mágicos mineros de este corredor: coloridos, de techos rojos y callejuelas que suben y bajan... Pasando por el último de ellos, Huasca de Ocampo, camino a San Miguel Regla, me sorprendió el restaurante El Colibrí, con su linda decoración de antigüedades y su sencillo pero delicioso menú que incluye cochinita pibil y salmón empapelado que nunca olvidaré. También valió la pena la visita a Real del Monte y sus leyendas.
Ernesto PoloFoto: Rodrigo CruzFoto: Rodrigo CruzFoto: Ernesto Polo

Imprescindibles de Huasca, Hidalgo

  • Visitar la Hacienda de Santa María Regla, la más portentosa de las haciendas productoras de plata a mediados del siglo XVIII.
  • Conocer la Iglesia de San Juan Bautista, en el centro del pueblo, del siglo XVI.
  • Comer truchas frescas en El Parián, junto al Bosque de las Truchas; tienen un sinfín de recetas.
  • Volar en globo sobre la región, que es en sí misma de incomparable belleza.
  • Curiosear en el Museo de los Duendes y pedir un paseo nocturno por el llamado Bosque de los Duendes en el Centro Vacacional Sierra Verde.

 

Los editores recomiendan: Mineral El Chico, nuevo Pueblo Mágico de Hidalgo ¡Van 42!

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