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Monclova, tierra de contrastes (Coahuila)

Por: Lorenzo Armend

En Monclova, apartada ciudad al norte de nuestro país, se escribió un fragmento trascendental de la historia de México.

Pareciera que los grandes centros industriales del norte del país tienen pocos atractivos turísticos que ofrecernos, pues por lo general sólo se realzan sus capacidades productivas y su importancia en la economía nacional. Sin embargo, cuando los visitamos nos damos cuenta de que poseen también una vasta riqueza cultural e histórica, la cual, quizá por falta de información o de promoción, muchas veces desconocemos los que vivimos en el centro o en el sur del país.

Hace poco viajé al norte de Coahuila y durante el trayecto tuve que pernoctar en Monclova. A la mañana siguiente, movido por la curiosidad del viajero, investigué sobre los lugares de interés. Yo tenía la falsa idea de una ciudad con industrias acereras y mineras y nada más, pero la verdadera Monclova resultó ser una agradable sorpresa.

A pesar de su lejanía con respecto a la capital del país (1 068 km), Monclova fue escenario de importantes sucesos en la historia de México, como la célebre emboscada de Baján y el surgimiento de la revolución constitucionalista que culminó con la derrota de Victoriano Huerta. Fue también por muchos años la capital de Coahuila y Texas, hasta que se dio la separación de esta última.

La fundación oficial de la ciudad se llevó a cabo el 12 de agosto de 1689 con el nombre de Santiago de la Monclova, capital de la Nueva Extremadura. Su origen estuvo ligado a la explotación de las minas, pero también fue un punto importante desde el cual partieron las tropas españolas y los frailes evangelizadores a fundar presidios y misiones en el extenso territorio de lo que es hoy Coahuila y Texas.

LA TRAGEDIA DE BAJÁN

Éste es uno de los sucesos del movimiento de Independencia por el que menos orgullo sienten los monclovenses. Tras la derrota de Hidalgo en Puente de Calderón el 17 de enero de 1811, Ignacio Allende tomó el control total del ejército insurgente, y con la intención de reorganizar sus fuerzas y conseguir armas en Estados Unidos se dirigió con el grueso de sus tropas hacia el norte del país. Ya desde el 8 de enero de ese mismo año Saltillo había caído en manos del insurgente Mariano Jiménez, por lo que después de una larga travesía, los insurgentes se instalaron en esa ciudad. En aquel tiempo la capital se encontraba en Monclova y el gobernador era Pedro de Aranda, quien había reemplazado al anterior del bando realista por órdenes de Jiménez. Sin embargo, uno de los graves errores que cometieron los rebeldes fue el de conservar en la administración a la cúpula realista, que desde su posición tuvo la oportunidad de fraguar un plan contrainsurgente que consistía en recuperar la guarnición de Monclova e informar a Allende de que una escolta enviada por el gobernador lo esperaría en Baján para rendirle honores y acompañarlo hasta Monclova. Así, Allende salió de Saltillo el 16 de marzo de 1811 con sus tropas y su estado mayor; la suerte estaba echada: el 17 los conspiradores arrestaron al gobernador Aranda y a sus hombres más cercanos. Mientras tanto, las tropas insurgentes avanzaban con lentitud por el desierto. La expedición hasta Baján se cubriría en cinco días, haciendo escala en la hacienda Santa María (en donde Hidalgo ofició su última misa), la hacienda de Mesilla, el Paredón, la hacienda de Anhelo, el Espinazo y La Joya.

El campamento contrainsurgente se encontraba instalado a dos kilómetros al sur de Baján, atrás de una pequeña loma que lo ocultaba. Los insurgentes venían en pequeños grupos, muy distantes unos de otros. El primero en arribar fue fray Gregorio de la Trinidad, principal cronista de este episodio, quien junto con sus acompañantes fue hecho prisionero inmediatamente. El segundo grupo se componía de cinco carruajes. Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ramón e Indalecio, hijo de Allende, se hallaban en el último de los carros. Al darse cuenta de la traición, Allende trató de defenderse, pero una descarga mató a su hijo e hirió gravemente a Arias. Más tarde llegó Hidalgo acompañado por cuarenta soldados. Elizondo le formó valla, le rindió honores y lo acompañó hasta donde se encontraba el campamento. Una vez ahí le ordenó entregarse, y aunque Hidalgo hizo el intento de sacar su pistola, fue tomado preso. Esa noche los prisioneros fueron alojados en una casa de adobe y un corral de la ranchería de Baján.

Al día siguiente los trasladaron a Monclova, pero ante el temor de un ataque insurgente para liberarlos, el 26 de marzo fueron conducidos a Chihuahua. De esa manera terminaba la participación de Monclova y concluía una de las páginas más tristes de la historia de México.

EL PASO DE LA REVOLUCIÓN

Coahuila se distinguió en la lucha revolucionaria, primero con Francisco I. Madero y más tarde con Venustiano Carranza. Siendo gobernador del estado, Carranza desconoció al gobierno usurpador de Victoriano Huerta y abandonó la capital del estado para trasladarse a Monclova, en donde estableció su cuartel general. Desde ahí convocó a los gobernadores de Chihuahua y Sonora a unirse al movimiento para derrocar a Huerta. Lo que se concretó en la Hacienda de Guadalupe, en donde elaboraron el famoso plan revolucionario.

TESTIGOS DE LA HISTORIA

Entre los monumentos más importantes de Monclova destacan el Muro de la Purísima, el templo de San Francisco de Asís, la ermita de Zapopan, la parroquia de Santiago Apóstol, el Museo Coahuila-Texas, la puerta del panteón del Hospital y el Museo del Polvorín.

Del templo más antiguo de Monclova sólo queda una pared de piedra conocida como el Muro de la Purísima. Cercano a éste, frente a la plaza Juárez, se halla el templo de San Francisco de Asís, que data de los primeros años del siglo XVIII. En contraste con los sencillos elementos de su fachada, el interior del templo posee un magnífico retablo barroco. Fue precisamente de este templo de donde partieron los franciscanos a evangelizar y fundar sus misiones en Coahuila y Texas.

Al otro extremo de la Alameda, en dirección al centro de la ciudad, se encuentra el Museo Coahuila-Texas, que abarca una amplia diversidad de interesantes temas, como paleontología, plantas del desierto, artesanías y utensilios de los primeros pobladores de la región; la colonización y los primeros fundadores de la provincia de la Nueva Extremadura, los presidios, las misiones, la independencia de México y la contrarrevolución en Texas; la última sala está dedicada, entre otros temas, a la invasión norteamericana, al porfiriato y a la revolución.

Al sur del museo se distingue la ermita de Zapopan ubicada sobre una pequeña loma. A principios del siglo XIX la ermita fue remozada y se construyó la fachada que luce actualmente. Al sur de esta ermita se encuentra la parroquia de Santiago Apóstol, frente a la plaza que lleva hoy por nombre Plaza de la Independencia.

Otro de los monumentos coloniales de gran relieve es el antiguo Polvorín, edificio construido en piedra sillar sobre otra loma al sur de Monclova, que sirvió como fuerte y presidio de las topas españolas. Actualmente alberga el museo del mismo nombre, en el que se muestran las diferentes épocas históricas de la región. Ahí se exhiben desde fósiles marinos, utensilios chichimecas y mapas y planos coloniales, hasta fotografías y documentos de la Revolución.

Un centro de gran prestigio es el Museo Biblioteca Pape, el cual representa la historia contemporánea de Monclova. Cuenta con una colección de numismática, libros antiguos, mapas y reproducciones del arte universal. En él se presentan también exposiciones temporales de cerámica, pintura y escultura. El museo lleva el nombre del industrial Harol R. Pape, uno de los hombres más notables de Monclova en las últimas décadas, quien a pesar de no ser originario de estas tierras, las quiso como si hubiese nacido en ellas.

Monclova constituye también un excelente punto de partida para visitar otros museos y monumentos de la región. Por ejemplo, hacia el sur se llega a la ranchería y a la loma de Baján. Un obelisco de cantera y una placa marcan los sitios en donde los insurgentes fueron capturados y el lugar en que permanecieron cautivos la primera noche. También hacia el sur se encuentra la ex hacienda de Guadalupe.

Hacia el norte de Monclova se llega a Sabinas, ciudad que aún conserva la casa en que Francisco Villa firmó su capitulación. El municipio de Sabinas se ubica dentro de la llamada Región Carbonífera. Aquí se encuentra el Museo Nacional del Carbón, que ofrece un amplio panorama de esta actividad.

Como podemos darnos cuenta, Monclova y sus alrededores poseen una riqueza cultural digna de ser tomada en consideración para una próxima visita, pues además de estos lugares hay otros de gran belleza natural que no mencionamos por falta de espacio.

SI USTED VA A MONCLOVA

Monclova se encuentra a 1 068 km al norte de la ciudad de México, y para llegar desde ella se toma la carretera federal núm. 57 con destino a Piedras Negras. Para visitar desde Monclova la loma de Baján se toma la carretera núm. 53 rumbo a Monterrey. Desde Monclova hasta la desviación a Baján hay 40 km, ahí encontrará un letrero a mano derecha. A partir de este punto son 3 km hasta una primera desviación, que se reconoce por una placa de Solidaridad que marca el lugar. Desde esta nueva desviación es un kilómetro y medio hasta la ranchería de Acatita de Baján. De la ranchería hasta donde se encuentra la “Loma del Prendimiento” hay 4 km. El camino es de terracería pero transitable para un vehículo normal.

Para visitar la ex hacienda de Guadalupe se toma la carretera núm. 53 hacia Saltillo. De Monclova son 88 km hasta la desviación; de ahí se toma a mano izquierda un camino asfaltado de 5.5 km (un monumento sobre la carretera señala la desviación).

Sabinas se ubica a 115 km al norte de Monclova, sobre la carretera núm. 57. Para visitar el Museo del Carbón, es necesario dirigirse hacia Palau, con dirección a Múzquiz.

Fuente: México desconocido No. 286 / diciembre 2000

 

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