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Detalle de El Palacio. / Ignacio Guevara -
Sárcofago del rey Pacal. / Ignacio Guevara -
Relieve en la jamba del edificio XIX. / Ignacio Guevara -
Vista frontal de edificio. / Ignacio Guevara -
Conjunto de la cruz. / Ignacio Guevara -
Vista panorámica del templo de las inscripciones. / Ignacio Guevara -
Templo de las Inscripciones. / Ignacio Guevara -
Edificios en la zona arqueológica de Palenque. / Ignacio Guevara -
Conjunto arqueológico. / Ignacio Guevara
Palenque: la ciudad del misterioso rey Pacal
Palenque, una de las ciudades más notables del mundo maya, está al noreste del estado de Chiapas, en una zona de selva tropical alta donde abundan cascadas y ríos, por lo que la visita a la zona arqueológica puede complementarse con paseos por los alrededores.
Se cree que Palenque fue fundada alrededor del año 100 a.C. y su desarrollo duró casi mil años, después de los cuales fue abandonada para siempre. Los edificios que hoy pueden apreciarse, en un entorno selvático magnífico, son del Período Clásico, es decir, de los años 400 a 700 d.C. Destacan El Palacio y el Templo de las Inscripciones.
Los hallazgos encontrados en este sitio confirman que los mayas tenían una organización social y religiosa compleja, así como admirables conocimientos arquitectónicos, astronómicos y matemáticos. Además, los jeroglíficos de Palenque hablan de la historia militar de la ciudad, de las hazañas de sus gobernantes, de su calendario y sus rituales, aportando información invaluable sobre la cultura maya.
En el poblado de Palenque, por su parte, hay una pequeña plaza central de ambiente agradable donde los locales se reúnen a conversar. A menos de una cuadra se ha montado un mercado de artesanías, donde puedes adquirir joyería en plata y todo tipo de textiles chiapanecos. En el poblado también hallarás todos los servicios necesarios para tu viaje (cajeros automáticos, hoteles, restaurantes, agencias de viajes, telefonía, etc.).
Templo de las Inscripciones
Es el edificio más imponente de Palenque. En su interior se encontraron tableros esculpidos que contienen uno de los jeroglíficos más largos y trascendentes del mundo maya. Además, este templo resguarda la tumba dedicada al rey Pakal, el más famoso gobernante de Palenque. De enormes dimensiones, conformada por un sarcófago monolítico dentro de una bóveda, se cree que se construyó antes que la pirámide. Por su colorido, la belleza de su ofrenda y las inscripciones que narran la vida y muerte de Pakal, es la tumba más espectacular de la época precolombina. Aunque el acceso ha sido cerrado al público, puede verse una réplica en el museo de sitio.
El Palacio
Se trata del complejo más grande de la zona arqueológica y es fascinante por la multitud de elementos que presenta: escalinatas, pasajes subterráneos, habitaciones, patios y corredores. Tiene en la parte alta una torre de cuatro lados con una escalinata, así como diversos tableros con esculturas y relieves.
Conjunto de Las Cruces
Esta serie de edificios incluye el Templo del Sol, el Templo de la Cruz y el Templo de la Cruz Foliada. Fueron construidos por los hijos de Pakal, quienes gobernaron Palenque a la muerte de éste. En el interior del Templo de la Cruz se encontró un tablero central que muestra la cabeza del monstruo de la tierra, de la que brota una planta de maíz en forma de cruz. Sobre ésta yace un pájaro celeste (hoy se encuentra en el Museo Nacional de Antropología).
Fiseta de Santo Domingo
La fiesta religiosa dedicada a Santo Domingo de Guzmán es, probablemente, la festividad más importante en Palenque. Se realiza cada año durante la primera quincena de agosto; como parte de la celebración hay bailes regionales de tradición indígena, marimberos y fuegos artificiales.
En la población de Palenque pueden disfrutarse algunos de los platillos típicos de Chiapas, como los tradicionales tamales de elote o de chipilín envueltos en hoja de plátano, o —aunque es menos común— el shote con momo, un guiso de origen prehispánico preparado con caracoles de río, hierba santa y masa de nixtamal.
Todo esto hay que acompañarlo, claro, con un oloroso café de olla, un espumoso chocolate de molinillo, o una taza de tascalate, bebida típica de la entidad, preparada con agua, masa de maíz, chocolate y achiote. El Café de Yara es un buen sitio en el centro de Palenque para beber café orgánico chiapaneco de excelente calidad.
Sin embargo, la mayoría de los restaurantes en Palenque ofrecen comida mexicana en general, por lo que no te será difícil encontrar desde chilaquiles y sopecitos hasta sopa azteca o carne a la tampiqueña.
Algunos ganaderos de la región elaboran sus propios quesos, que venden en pequeños puestos a la orilla de la carretera.
Este museo, ubicado dentro de la zona arqueológica, muestra el desarrollo artístico que se vivió en la ciudad de Palenque, por medio de figuras de barro, esculturas de piedra caliza, tableros con jeroglíficos, así como incensarios y objetos hechos con jadeíta, concha y malaquita, entre otros.
Este museo, cuyo nombre significa “nuestra vestimenta”, se encuentra en la plaza central de la población de Palenque. En él encontrarás muestras coloridas de la producción textil de los artesanos chiapanecos.
Palenque sirve de base para visitar estas zonas arqueológicas, ubicadas a 140 y 165 km de distancia. Bonampak es famosa por sus coloridos murales; para acceder a Yaxchilán, conocida como el lugar de las piedras verdes, hay que embarcarse en Frontera Corozal y navegar río abajo por el Usumacinta.
Al este de la plaza central está el Mercado de Artesanías, que ofrece trabajos textiles, joyería y cerámica; en la misma plaza algunas tardes hay puestos de artesanías. Otra opción es la avenida Juárez, cuyos locales comerciales ofrecen desde botas vaqueras de todos colores, hasta abarrotes y ropa.
Afuera de la zona arqueológica de Palenque encontrarás pequeños puestos donde se venden réplicas de la tumba de Pakal, pequeños calendarios, colguijes de cuero o piedra con símbolos mayas, objetos de obsidiana, joyería e innumerables artículos con motivos mayas.
Cerca de Palenque es posible visitar el Área de Protección de Flora y Fauna Cascada de Agua Azul (a 64 km), donde el río forma pozas de color turquesa en las que se puede nadar, o la Cascada de Misol-há (a 20 km), una bonita caída de agua de más de 30 m de altura, que esconde detrás una cueva.
Este parque que rodea la zona arqueológica fue decretado como tal en 1981 y tiene más de 1700 hectáreas de selva alta, donde habitan mamíferos como el jaguar y el saraguato, además de aves e insectos de gran valor biológico. Tiene senderos interpretativos y es fácil conseguir un guía para visitarlo.
Aunque Palenque es tranquilo, la zona arqueológica atrae a visitantes en todas las temporadas, por lo que suele haber buen ambiente en los hoteles, como en el Karaoke Bar del hotel Maya Tulipanes. También animado es El Tapanco, un bar de rock clásico ubicado en un segundo piso de la Av. Juárez.
En la comunidad turística de El Panchán –localizada en medio de la selva, al borde del Parque Nacional Palenque– está el restaurante bar Don Mucho’s, de ambiente bohemio, donde se reúnen turistas de todas las latitudes a oír música, ver los espectáculos de fuego y cenar comida mexicana e italiana.
Si quieres pasar un día relajado, dirígete al Área de Protección de Flora y Fauna Cascada de Agua Azul o a Misol-Há; donde puedes nadar en algunas de las pozas de agua cristalina; o visitar una cueva detrás de la cascada. La mejor época para apreciar el color turquesa de Agua Azul es de diciembre a marzo, antes de las lluvias.
Este barrio de Palenque inicia en la famosa cabeza maya, una escultura color cal de grandes dimensiones muy cerca de la plaza central. El barrio es famoso por sus hoteles y restaurantes; vale la pena explorarlo sin prisas.
En el Parque Nacional Palenque puedes hacer recorridos para observar la flora y fauna, entre la que destacan los monos saraguatos o aulladores, así como infinidad de aves. Otro sitio donde podrás iniciar este tipo de excursiones es alrededor de la Cascada Misol-Há, con ayuda de guías locales.
Los ríos Shumulhá y Tulijá son perfectos para practicar kayak, especialmente en la zona de Agua Clara, un centro ecoturístico cerca de Agua Azul, donde convergen estos ríos. También es posible hacer descenso de río en balsa en el Usumacinta, al este de Palenque. Varios operadores turísticos organizan estos recorridos.
Es posible acampar dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Cascada de Agua Azul, en un terreno de la Comisión Federal de Electricidad. Así podrás disfrutar, en total soledad, de los sonidos de la selva y del impresionante rugir de las cascadas. Pide informes a la entrada del área protegida.
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