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La historia de la iglesia sepultada bajo la lava del volcán Paricutín

El nacimiento de este volcán trajo como consecuencia que dos pueblos de Michoacán quedaran borrados del mapa. Esta es la historia del Paricutín y la iglesia que sobrevivió a la erupción.

Foto: Ernesto Polo

Para conocer la historia de México podemos recurrir a los libros, a las historias de nuestros abuelos, a los museos o bien recorrer sus calles, pero hay historias que quedaron enterradas bajo la tierra, como en el caso de una iglesia y dos poblados que quedaron bajo la lava del volcán Paricutín, en Michoacán.

Dicen que los nacimientos traen consigo también la muerte, y en el caso de esta historia así fue. Son muy raras -o más bien, inexistentes- las ocasiones en que las una persona pueda ver cómo emerge un volcán de la nada, pero el 20 de febrero del año 1943 los habitantes de San Juan Parangaricutiro, Michoacán, pudieron ver algo que ningún hombre había visto antes, el nacimiento de un volcán.

Cuentan los que aún se acuerdan -y también relatan los libros de historia- que fue Dionisio Pulido una de esas personas. Dionisio se encontraba trabajando el campo cuando sintió cómo la tierra empezaba a temblar bajo sus pies y se comenzaba a abrir. De un agujero, que al principio no era tan profundo ni ancho, emanaban vapores y chispas. Fue así como rápidamente se encomendó al Señor Sagrado de los Milagros y corrió con su familia y advirtió a los habitantes del poblado de Paricutín sobre lo que estaba pasando. 

En ese momento nadie se imaginaba que lo que estaba ocurriendo era el nacimiento de un volcán, ahora el más joven del mundo y considerado una de las 7 Maravillas naturales del mundo.

Al día siguiente del suceso, de aquella apertura que Dionisio había visto, había emergido un gran cono de 10 metros de alto. Después de una semana ya medía 140 metros y luego de un año ya había alcanzado los 325 metros. El volcán siguió en erupción por 9 años más, hasta 1952, alcanzando una altura de 410 metros; la lava se extendió por 11 kilómetros, dejando con el paso del tiempo enterrados y borrados completamente del mapa a los pueblos de Paricutín y la mayor parte de San Juan Parangaricutiro (ahora San Juan Quemado).

Como los pobladores de estos pueblos habían sido advertido, muchas famiñias tuvieron que huir a otros poblados, la mayoría se fueron a vivir a Uruapan y Angahuan.

Curiosamente la lava que sepultó por completo a estos poblados no pudo cubrir por completo la Iglesia del Señor de los Milagros, una construcción que data del siglo XVIII y de la cual aún se conserva la parte frontal y una de sus torres, la cual permaneció intacta.

Hoy en día, esta iglesia, que en su interior tiene santos, cruces y flores que los habitantes de los alredores han puesto como ofrenda, se ha convertido en un gran atractivo turístico de las zonas aledañas, como Uruapan y Angahuan.

Si quieres conocer esta iglesia y saber más datos de esta impresionante historia, lo mejor es llegar desde Angahuan, la población más cercana al volcán, donde se puede contratar guías que te llevan hasta este punto.

Cómo llegar

Toma la carretera número 14 de Morelia a Uruapan (110 km). Una vez allí tome la carretera 37 rumbo a Paracho y un poco antes de llegar a Capácuaro (18 km) desvíate a tu derecha hacia Angahuan (19 km).

Fuentes:

  • Carlos Monsiváis. (1980). A ustedes les consta. Antología de la Crónica en México. México: ERA.
  • Migon Piotr. (2010). Geomorphological Landscapes of the World. Polonia. Springer
  • Gómez Gallegos, Ignacio. (2001) Récords de México…. México. Ed. Lectorum.  

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