Meximalismo: la vanguardia que celebra el color y la desmesura visual de México
En una época que tiende a lo "limpio", el meximalismo es una vanguardia artística que reivindica la amplia cultura de México. ¿La conocías?
Nuestra época se caracteriza por la diversidad de tendencias digitales y artísticas. No obstante, es cierto que en los últimos años, estas plataformas han priorizado cierta limpieza y sencillez en los estilos de vida y expresiones plásticas. En respuesta a ello, en nuestro país ha surgido una vanguardia visual que plantea lo contrario: celebrar la saturación y el exceso de la cultura de México. Se trata del meximalismo, un estilo que tiene raíces bastante profundas.

El maximalismo: la inspiración
El meximalismo como tendencia, fue definido por la artista multidisciplinaria Dixy Rodríguez, en el año 2023. Debemos comentar que el concepto de meximalismo se inspira, en principio, en varias características del maximalismo. Este es el gusto estético por el exceso nacido a finales del siglo XX como una respuesta a la corriente artística opuesta, el minimalismo de los años sesenta. El sostén de esta vanguardia puede resumirse en la consigna «más es más», en contraste con el lema minimalista «menos es más».
En la actualidad, el maximalismo tiene varios exponentes en las artes plásticas, por ejemplo el marroquí Hassan Hajjaj o el afroamericano Kehinde Wiley. En el cine se suelen nombrar a los directores Paul W.S. Anderson de Gran Bretaña, Julie Taymor de Estados Unidos y Park Chan-woo de Corea, reconocido por su filme Parasite (2019).

Meximalismo: México siempre es exceso
Tomando entonces como punto de partida el lema maximalista «más es más», el meximalismo reivindica la saturación y el exceso de México. Esto nace de la necesidad de defender estas y otras características de la ecléctica cultura de nuestro país. Frente a las inercias y fenómenos socio-culturales como la gentrificación o el clean look, las cuales promueven una estética impoluta, homogeneizada y sosa, el meximalismo reivindica la cultura popular de diferentes comunidades locales. Los bailes, la música, las artes tradicionales, las expresiones religiosas de barrios y pueblos, todo alimenta esta corriente.
Contra la higienización urbanística e intelectual que prioriza lo asépctico y funcional, el meximalismo reivindica y usa deliberadamente todos los elementos posibles de la cultura visual de la República Mexicana. Gracia a ello, podemos ver collages en Pinterest o sesiones fotográficas que explicitan esta diversidad. Las contradicciones e ironías de lo «kitsch» en México no buscan ser borradas, sino se reivindican. Todos estos elementos tan cotidianos de nuestra diversidad cultural definen esta corriente.

El ethos barroco de México: la raíz profunda del meximalismo
No obstante, si somos cuidadosos, podemos darnos cuenta que el meximalismo es en realidad una característica inherente de la idiosincrasia de la sociedad y cultura mexicana. La grandilocuencia, lo estridente, lo saturado, el exceso y el drama son en realidad una esfera histórica que pervive en nuestro presente. De acuerdo al filósofo ecuatoriano y nacionalizado mexicano, Bolívar Echeverría (1941-2010), dicho horizonte es el ethos barroco de México y América Latina.

Este concepto histórico-filosófico define una estrategia de supervivencia y afirmación de la subjetividad frente a la modernidad capitalista. Su principal característica es la de una estética de la desmesura, la paradoja y la contradicción. Lo efímero y lo exagerado coexisten con lo sobrio. Esto permite a los sujetos resistir y negociar con las reglas impuestas a través de negaciones indirectas y la subversión.
El ethos barroco, como esfera de realidad histórica, nació del sincretismo entre el humanismo renacentista-cristiano que transmitieron los evangelizadores en el siglo XVI y la cosmovisión de los pueblos prehispánicos del continente americano. La corriente internacional del barroco fue el último elemento que alimentó esta amalgama. Y es que precisamente, lejos de la definición de horror al vacío, el barroco de México buscó tener como punto central la pasión. Para ello, se sirvió del drama, lo pletórico y lo intricando como formas de expresión. Por eso, el meximalismo es la manifestación más reciente del ethos barroco de nuestra cultura.

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