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Teacapan: paraíso estuarino del norte de México (Sinaloa)

Estamos sal sur de Sinaloa, en la región conocida como Marismas nacionales. Esta zona de humedales puede llegar a tener una profundidad, tierra adentro, de 80 kilómetros.

Foto: María de Lourdes Alonso
México Desconocido

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Estamos sal sur de Sinaloa, en la región conocida como Marismas nacionales. Esta zona de humedales puede llegar a tener una profundidad, tierra adentro, de 80 kilómetros.

Teacapán es un paraíso de exótica belleza natural; es la mayor zona estuarina de México.

Aquí desemboca el río Cañas formando un conjunto de hábitats costeros que se caracterizan por tener una vegetación resistente a la salinidad. Estos ecosistemas son terrenos bajos que se inundan por las aguas del mar y se denominan comúnmente marismas, estuarios o humedales.

Interesados en conocer esta zona salimos de Escuipana, cabecera municipal, donde se localiza una gran cantidad de empacadoras y pequeñas industrias especializadas en la explotación del mango, en dirección a Teacapán.

Destacan las enormes extensiones de cocoteros que van bordeando la playa durante decenas de kilómetros antes de llegar al puerto; intercalándose con éstos, se observan grandes parcelas con bellos y coloridos mangales.

El área que va desde el Trópico de Cáncer hasta el sur, es decir, del sur de Sinaloa al norte de Nayarit, en una extensión de 300 km, es la mejor del país para el cultivo de esta fruta. Allí se puede observar el sistema de riego por goteo, lo cual contribuye al ahorro de energía y al uso más racional del agua. Con este método se incrementa significativamente la producción.

Es notable la variedad de mangos existente en la región: haden, tommy, hakin, kent, keitt, manila y ataulfo; algunas fueron traídas de la Florida. La mayor parte de esta producción se destina al mercado estadounidense.

Los requerimientos para la exportación de los mangos son estrictos: primero pasan por una máquina seleccionadora y solamente los que hayan pesado de 650 a 700 g continuarán el viaje. Después son puestos en enormes tinas con agua a temperatura de 115°F durante 75 minutos, tiempo suficiente para eliminar la mosca de la fruta o gusanos. Finalmente pasan por un proceso de cuarentena en cámaras frías antes de ser empacados.

Pero estas severas normas de calidad no desalientan a los productores, sino la constante especulación con el precio del producto en los mercados internacionales.

GRANJAS CAMARONERAS

Continuamos nuestro trayecto hacia el pueblo siempre a través de los palmerales hasta que aparecieron las granjas de camarón con sus modernas instalaciones. Las sinaloenses y nayaritas son las más importantes del país.

Poseen sofisticados laboratorios donde se producen larvas de este marisco mediante inseminación.

El proceso se inicia en el mar, donde se instalan enormes cárcamos de bombeo para extraer el agua marina; ésta se filtra a través de carbones ultravioletas y llega inicialmente a las tinas de las salas de inseminación. Aquí a los camarones hembra se les extrae uno de los ojos para acelerar el proceso.

Una vez que nacen los pequeños camarones o nauplios son trasladados a una sala de cría larval; allí reciben alimentos de origen marino en cantidades previamente determinadas, las cuales son supervisadas por personal especializado.

A los 25 días el nauplio pasa a ser una poslarva 15, es decir, que tiene un tamaño de 1.2 cm aproximadamente, adecuado para ser trasladado a las granjas donde en cuatro meses alcanza el tamaño comercial: de 15 a 20 gramos. La especie más cotizada es el camarón azul.

LOS CONCHALES: ¿TEMPLOS PRIMITIVOS?

Tras salir de las granjas, retomamos el camino de palmeras y llegamos al puerto. Buscamos un guía experto para que nos llevara en su panga por los laberínticos canales que conectan el estero de Teacapán con otros vecinos.

Estamos ya en la región conocida como Marismas Nacionales. Esta zona estuarina puede llegar a tener una profundidad, tierra adentro, hasta de 80 kilómetros.

Nuestro principal interés en este estero, además de conocer su fauna y flora, era encontrar algunos de los singulares “concheros” o “conchales”, enormes montículos de conchas marinas.

Según el antropólogo Steward Scott, estos concheros tienen una antigüedad de hasta 4 000 años. De acuerdo con la morfología que hoy presentan, se les llama “calón”, “chalpa” y “panales”.

En cuanto a su estratificación geológica, las capas van variando y se observa que las conchas son diferentes: alternan las de ostión, después una capa de arena, pata de mula, capa de arena, almeja y así sucesivamente.

Scott afirma que esto se debe a la presencia humana en la zona: durante miles de años fueron llegando diferentes comunidades que limpiaban los montículos echándoles arena.

En Chacala, no lejos de aquí, se pueden encontrar huellas impresas en rocas, prueba inequívoca de la existencia del grupo étnico que habitó esta región, quienes fueron llamado temuretes (palabra que significa sapo o rana) debido a que vivían en las islas de las marismas.

Los conchales tienen una orientación de 18 a 16° eje norte-sur, lo cual podría indicar que eran templos primitivos. En estos lugares se encontraron molcajetes, candeleros, figuras antropomorfas, vasijas policromadas, collares, hechas, entre otros objetos.

FAUNA DEL CIELO Y DEL MAR

Nuestra expedición por los interminables canales rodeados de manglares nos llevó a la Isla de Pájaros, santuario de aves donde garzas blancas, patos, pelícanos, águilas pescadoras, sarapicos, espátulas llegan a anidar o simplemente a pasar la tarde. En un verdadero espectáculo.

Durante nuestra travesía en las pangas siempre fuimos acompañados por algún delfín o alguna tonina que gustan de hacer recorridos por los esteros.

La actividad de pesca ribereña es interesante: los pescadores sales temprano hacia los esteros hasta conseguir peces variados y abundante como camarón (cuatro meses al año), robalo, mojarra, sierra, lisa, huachinango, curbina, liseta, entre otros.

Algunos caimanes reptaban entre los manglares y descendían lentamente hacia los canales, entre la espesa vegetación de lugar, notable por su colorido y diversidad.

SI USTED VA A TEACAPÁN

No deje de saborear el delicioso pescado zarandeado, asado con leña de mangle.

Si decide pernoctar en este paraíso, cosa que le recomendamos ampliamente, el rancho Los Ángeles, lugar enclavado entre los palmerales y frente al mar, es ideal para hospedarse.

En el pueblo también hay dos hoteles.

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