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Trekking en Durango: haz deporte de aventura y salva el planeta

En el desierto de Durango hay un paraíso que necesita ser salvado: el Cañón de Fernández, donde a tu lado pasan correcaminos, vuelan garzas y hay árboles de más de mil años de vida (1,300 para ser preciso). ¡Sí, en el desierto!

Tenía que verlo con mis propios ojos. Con poca planeación y mucha emoción, volé hasta Torreón, Coahuila, para conocer el Cañón de Fernández, en el municipio de Lerdo, Durango. Esta es una región extrañamente dividida del país, pues pasas de Torreón a la ciudad vecina de Gómez Palacio con tan solo cruzar un puente. Y de forma aún más imperceptible, cuando llegas a Lerdo, ya pasaste a otro estado. Todo sin percatarte de los límites urbanos. El cauce del Río Nazas es lo que une a estas tres poblaciones de la Comarca Lagunera, y también nos encauza hacia el paraíso prometido.

Marcos Ferro

Fui a desayunar con Gladis Aguirre, mi guía de aventura. Aunque su profesión se acerca más a la docencia, su pasión la ha convertido en una aguerrida conservacionista que se ha dedicado al cuidado del cañón a través de ProDe Nazas, A.C. La situación es que la fuerte presión que se ejerce sobre los humedales, el cambio climático y la gran demanda de agua por parte de la industria lechera amenazan los ecosistemas de la región.

Marcos Ferro

Pies para qué los quiero…

Nuevo Braseros sería nuestra primera base. Es la población vecina al cañón donde conocimos a don Julio. Aquí comenzamos el trekking, la primera lección de don Julio fue de historia. Nos llevó hacia la base de un alto monolito de roca caliza conocido como el Reliz de los Venados, declarado bajo la custodia del INAH, pero que también ha sido desarrollado, en otra de sus caras, para la escalada en roca.

Marcos Ferro

A lo largo de una pared de aproximadamente 150 metros de ancho, se puede ver toda una serie de petrograbados que ayudan a conocer las diferentes culturas que pasaron y se asentaron en esta zona. En los alrededores de la presa a menudo nos encontramos rocas con fósiles marinos incrustados. En algunas de las laderas de las montañas que rodean a Pirañas, el poblado a orillas de la presa, se puede ver el origen sedimentario de estos cerros y las diferentes eras geológicas, muy emocionante para cualquier viajero experto.

A pocos metros del Reliz, bajamos a la rivera del Nazas, hacia una zona que don Julio llama “los centenarios”, pues a lo largo de un sendero se agrupan varios ahuehuetes longevos. Por un momento, la idea de estar en el corazón del desierto había desaparecido. Por el contrario, las enmarañadas raíces de los ahuehuetes y sus tupidas ramas se inclinaban hacia el agua. Fue impresionante cambiar de ecosistema de unos metros a otros.

Marcos Ferro

La otra cara del cañón

Normalmente en esta época del año, el vertedero de la Presa Zarco se cierra y en pocas horas el nivel del río baja drásticamente permitiendo recorrer la vera. Pero desafortunadamente, durante mi visita, el río seguía típicamente alto y tuve que trasladarme hasta el poblado de El Refugio para conocer el otro extremo del cañón.  El desierto y sus plantas florecen al recibir la lluvia después de meses de espera. Pero con todo y florecitas, es un ambiente hostil y difícil de transitar.

El Cañón de Fernández es una zona remota y los caminos no existen. Sin embargo, es fácil distinguir que en el desierto todo tiene un lugar y una función.

En el mundo natural los límites son claros y el orden se respeta; el cormorán se posa sobre una rama del ahuehuete esperando atrapar un bagre.

Después de un largo día de exploración, llegamos a comer con la doctora Amorita Salas,  quien se encarga depromover el desarrollo comunitario y el respeto y cuidado de el predio de El Tasajillo. De las 12 hectáreas que lo conforman, diez se destinan a la preservación y regeneración del ecosistema. Gracias a esto, es posible cruzarse con algún pato arcoíris o, con suerte, quizás ver el poco común martín pescador verde.

Marcos Ferro

Mientras la comida estaba lista, Amorita me invitó a caminar hasta un bosque de galería donde conviven algunos fresnos, ahuehuetes y álamos. Ella tomó un texto de Mark Hathaway y lo leyó. Cerré los ojos y escuché con atención sus palabras:

…tres cuartos de la superficie de nuestro planeta está cubierta de agua. Esta fluye a través de todos los seres vivos; nos une a todos a través del tiempo y del espacio. El agua en tu cuerpo ha fluido a través de bacterias, antiguas criaturas marinas, los dinosaurios, y tus antepasados humanos.

Escuché el fluir del agua en el Nazas, inhalé aire fresco, sentí mis pies en contacto con la tierra, abrí lo ojos y me sentí feliz. Antes de regresar a Torreón, pasé a despedirme de Julio. Era tarde, pero su eterna juventud lo mantenía despierto y con los lentes de sol aún cubriendo la mitad de su rostro. Cerca de la medianoche, me lanzó una última pregunta: ¿Tú sabes lo que es un cañón? Yo estaba cansado y ya no estaba como para otra lección. Pero hice mi mejor esfuerzo en responder de forma académica: “Supongo que es un valle profundo y estrecho entre dos…., no sé”. A lo que contestó:

Es un lugar donde llegan aves migratorias y otros animales, donde sobreviven árboles muy antiguos, es un refugio para muchos seres vivos que piden ayuda.

Luego abrió los brazos y los levantó para continuar: “…y así estoy yo, con los brazos abiertos y pidiendo ayuda a otras personas para cuidar este lugar”. Con esta poderosa imagen me despedí de este pedazo de tierra duranguense.

Viajero verde

La mejor manera de promover el cuidado de este lugar es siendo un viajero responsable. Puedes contactar a Prodefensas del Nazas A.C. para realizar una visita al cañón y conocer sobre su importancia. De esta forma apoyas a quienes cuidan de estos ecosistemas y a las comunidades locales.

Marcos Ferro

Dónde dormir

En Lerdo hay pocas opciones de hospedaje, pero en Torreón hay muchas. Si deseas estar más cerca del cañón, acampa en El Tasajillo cerca de la comunidad de El Refugio (aisalasw@gmail.com).

Qué llevar

Repelente de moscos, botas para caminar, pantalón largo que te proteja de las espinas y sombrero para el sol.

Mejor temporada

Es en otoño e invierno (de octubre a enero) por la belleza del paisaje y por el nivel de agua en el río.

Dónde comer

En el poblado de Pirañas hay una cooperativa de pescadores.

Con quién ir

Contacta a la guía Gladys Aguirre: gladys.aguirre@gmail.com

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