¡Un cráneo con forma de cubo! El impactante descubrimiento arqueológico en Tamaulipas
Investigadores del INAH descubrieron un cráneo con forma de cubo. Esto es una deformación craneal practicada por los antiguos huastecos.
Las costumbres de los pueblos prehispánicos es un rubro más que fascinante. Los trabajos de investigación arqueológica e histórica nos acercan cada día más a la vida cotidiana de aquellas culturas. Recientemente, un equipo del INAH descubrió un cráneo con forma de cubo en Balcón de Montezuma, Tamaulipas. Esto ha fascinado a los especialistas, ya que es una evidencia de como los antiguos huastecos practicaban la deformación craneana.

El cráneo con forma de cubo
En la zona arqueológica de Balcón de Montezuma, al norte de la huasteca tamaulipeca, un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió el cráneo de un hombre mayor de 40 años. Lo curioso de los restos de este cráneo es que poseen una silueta tabular erecta. Su plano superiores plano, algo jamás antes visto en la región de la Huasteca. A diferencia de otros tipos de deformación craneana comunes, esta forma muestra una marcada forma cuadrada. Es muy distinto de los cráneos con forma cónica clásica de los antiguos huastecos.
En el pasado solo se había registrado algo similar en la zona arqueológica de El Zapotal, en Veracruz, y en la zona maya. Precisamente, a raíz del descubrimiento en el sitio tamaulipeco, se empezaron a realizar investigaciones alrededor de una posible migración desde El Zapotal, enclavado en la región totonaca en el centro-sur de Veracruz, hacia el norte de la Huasteca. No obstante, los estudios del cráneo han revelado que aquél hombre era oriundo de tierras huastecas.

Los huastecos: el pueblo de la deformación craneal
La zona arqueológica de Balcón de Montezuma corresponde a una ciudad huasteca del periodo Clásico (400 d.C.-900 d.C.). El cráneo con forma de cubo descubierto es, en realidad, otro testimonio de la costumbre de este pueblo prehispánico de deformarse el cráneo. Si bien varias naciones mesoamericanas también practicaban esto, los huastecos fueron de los que más destacaron. La forma más usual de modificación craneal era la cónica. Para ello, se servían de tablillas de madera o vendajes que generaban presión sobre el cráneo de los recién nacidos.
El descubrimiento es muy importante ya que es un testimonio de la vida cotidiana de los huastecos y sus estándares de belleza. Es bien sabido que fray Bernardino de Sahagún, en el siglo XVI, recogió noticias sobre las costumbres de este pueblo, entre ellas precisamente esta intervención en el cuerpo. Hoy conocemos que la deformación craneal servía para marcar el estatus y la identidad de los sujetos. Finalmente, el cráneo se asemeja a lo observado en esculturas huastecas como el Adolescente de Tamuín, efigie que tiene su cabeza de forma cúbica.

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