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Xicotepec, un pueblito para beber buen café y disfrutar de la naturaleza

Xicotepec es uno de esos destinos encantadores donde se toma buen café, se come rico y se disfrutan de caminatas que te permites apreciar la naturaleza.

26-07-2019, 12:41:44 PM
Xicotepec, un pueblito para beber buen café y disfrutar de la naturaleza
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Escritor, poeta y ensayista. Busca entrar en el México desconocido a través de la palabra de los antiguos. Vive buscando su propio corazón.

El aroma del café serrano

A diferencia de otros puntos en el mapa de la sierra de Puebla, Xicotepec surge cálidamente ensimismado entre árboles de guanábana y de mango. Porque el suyo más parece un clima de trópico que constante recibe la brisa proveniente del mar del Golfo. No sorprende entonces que “el lugar de los abejorros” según el náhuatl, sea también un pueblo de cafetales. Y así despierta al día este rincón serrano, oliendo a café, creyendo en la magia y en los antiguos dioses de su pasado prehispánico heredados.

Una taza de buen café

Si se piensa en Xicotepec, se piensa en su café, tanto que hasta la Plaza de la Constitución no sería la misma si no oliera a veces a café recién tostado o se pudiera contemplar la llegada de la tarde detrás de una taza en las cafeterías Bunte o Gonri. Rodeado como está de cafetales, el pueblo no ha hecho otra cosa más que beneficiarse de la altura y el clima que en suerte le tocaron. Y se camina por su alargada plaza, se rodea el quiosco de dos pisos, y la mirada se encuentra en una esquina con los viejos carretones de colores que desde los años treinta del siglo pasado se utilizan para transportar pequeños y pesados objetos.

El sur de la plaza está reservado para el Palacio Municipal, donde se guarda el significativo y prehispánico teponaxtle, un instrumento de madera de ébano utilizado en la ceremonia que cada 24 de junio se realiza en La Xochipila. También en el palacio se hallan los murales del maestro Felipe Castellanos para contar la historia y la forma en que la vida de todos los días se desarrolla en Xicotepec.

Si se camina por la calle Iturbide, a un costado del palacio, aparece entonces la Parroquia de San Juan Bautista, antes conocida como la Parroquia del Calvario. Se trata de una construcción erigida en el siglo xvi por los agustinos, y se ha ido modificando hasta adquirir ese aspecto neogótico en su fachada. Un portón de madera rodeado de arcos ojivales conduce hasta el interior neoclásico, donde esperan en el altar la imagen de Cristo con San Juan Bautista y San José a un lado.

En el portal poniente puede verse a don Aristeo Soto vendiendo el pan que desde hace más de 25 años elabora. Está hecho en un horno de piedra con la maestría que solo él domina. De sus cajas llenas desaparecen todos los días conchas y polvorones de nuez, pan de manteca y pan de queso (L-V de 14 a 18:30 h).

Y si los pasos se dirigen de nuevo al zócalo y luego a través de la calle Porfirio Díaz, se encuentra el expendio de café tostado Cafecísimo, de la marca Creleg. Un poco después y casi sin darse cuenta, se está en La Xochipila, la peña que desde siempre ha fungido como centro ceremonial para los habitantes de Xicotepec. Aquí se concentra la energía toda de un pueblo deseoso de renovarse y agradecer lo recibido cada año. Un sitio místico y lleno de sincretismos, donde quizá no se olvide el orden establecido por el catolicismo, pero al que se superpone la creencia en la magia y los antiguos dioses.

Entre árboles

Luego de seis kilómetros, por la carretera Xicotepec-Zihuatlán, aparece el Centro Botánico El Ángel de tu Salud. Se trata del jardín donde crecen las plantas medicinales que luego serán transformadas en remedios y estudiadas por practicantes de herbolaria. Solo que en lugar de limitarse a recolectar aquellas plantas silvestres que de algo han de servirle al ser humano, el objetivo de este sitio es propagarlas y conservarlas, hacerlas crecer de manera orgánica, domesticarlas. Varios son los jardines donde bajo el sol se elevan herbáceas, arbustos y enredaderas, cactáceas y suculentas, también plantas de ornato, de sombra, de agua. Y se deambula entonces entre tabachines y jazmines, entre la equinácea que fortalece el sistema inmunológico y la raíz de oro, una planta que sirve de anestésico local (para visitar el lugar es necesario hacer una reservación a través de la dirección de turismo).

Desde aquí se puede tomar la carretera México-Tuxpan y entrar por Dos Caminos a la comunidad de Tlaxcalantongo (a 25 kilómetros de Xicotepec), el sitio donde un gran monumento de piedra y una escultura de bronce recuerdan que aquí fue asesinado el expresidente Venustiano Carranza. A esta junta auxiliar pertenecen las Cascadas Barbas de Carranza, un par de caídas de agua que vale la pena visitar. Una está a pie de carretera y no es muy grande, pero la otra está sumergida entre árboles y juegos de luces y sombras. No muy lejos, rumbo a Ávila Camacho, aparece el río Cilima acompañado por un puente colgante. En épocas de lluvia es posible hacer rafting aquí.

Lo destacado: Museo Casa Carranza

La antigua casa donde fue velado el cuerpo de Venustiano Carranza –antes de ser llevado a la Ciudad de México– es ahora el museo dispuesto a recordarlo. Aquí quedaron guardadas sus vísceras, en una urna que participa cada año de la ceremonia luctuosa celebrada por sus descendientes. La museografía está hecha de láminas que cuentan los sucesos alrededor de la muerte del caudillo y presidente: desde la persecución sufrida y el atentado de 1920, hasta el cortejo fúnebre que lo despidió de la historia mexicana. También hay fotos viejas del pueblo y del paso de los revolucionarios por aquí. Un video ahonda en el asesinato de Carranza, mientras que el mural elaborado por la Fundación Arellano lo recuerda mostrando orgulloso su Constitución de 1917.

Ahuaxintitla

Hay que poner atención al camino entre Xicotepec y Tlaxcalantongo, un agradable y caluroso trayecto lleno de vegetación. No hay que perderse las pahuas (los aguacates de la sierra poblana) y los chalahuites (esas vainas que en su interior guardan semillas algodonadas). Y mientras los árboles tiran fruta y las gallinas andan sueltas, en los patios de las casas se miran granos de café secándose al sol. No se olvida, a la orilla de la carretera, una breve iglesia por la que detrás se asoman las montañas apresuradas. Es la Iglesia de Santa María de Guadalupe, en Ahuaxintitla.

Monumental Virgen de Guadalupe

En un sitio donde no son pocas las cosas que agradecer, donde la vida crece por todas partes a manera de agua, de montañas, de plátanos, limas y melones, no sorprende que los habitantes de Xicotepec hayan querido regalarle a la Virgen de Guadalupe una gigantesca imagen de sí misma. Fue levantada en 2006, ahí donde se había aparecido antes, sobre el banco de piedras del barrio El Tabacal. Rodeada por una plazuela hecha para poder contemplarla, la virgen del manto verde sus 23 metros de altura obligan al que la visita a tener en alto la cabeza.

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