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Rutas y Expediciones Rutas de México

Por la ruta de los conventos de Morelos

Curiosos por seguir las huellas de los antiguos frailes franciscanos, agustinos y dominicos, recorrimos 17 santuarios religiosos coloniales, desde Tepoztlán hasta Cuernavaca. ¡Descúbrelos!

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A tan sólo 20 minutos de tomar la carretera ya dejamos atrás el DF y nos internamos en el estado de Morelos, rodeados de un paisaje boscoso plagado de pinos y un clima fresco. Poco después encontramos un mirador donde bien vale la pena detenerse, pues nos regala una espectacular vista de montañas que se desdibujan en el horizonte y de la gran mancha urbana de Cuernavaca.

EN LOS DOMINIOS DEL TEPOZTECO

Después de tomar la desviación a Cuautla el paisaje se torna morado por las flores de inmensas jacarandas que a la orilla de la carretera dan la bienvenida a la tierra de la eterna primavera. Enseguida llegamos a Tepoztlán, donde encontramos el templo y ex convento de la Natividad, construido por los dominicos en el siglo XVI. Sin duda, es uno de los santuarios más hermosos, grandes y mejor conservados del estado. Aún ostenta gran parte de los frescos que cubrían paredes y techos en su fundación, y en el que se ubica el Museo de Historia, un espacio que en cinco salas muestra interesantes aspectos de la cultura e historia de los pueblos que han habitado Tepoztlán desde épocas remotas.

Al salir del templo tuvimos la suerte de participar de una procesión que llevaba al Señor de las Tres Caídas al barrio de Santo Domingo, y luego descubrimos Su Casa, tienda donde probamos un exquisito jamón serrano y licores de cereza azul y maracuyá. En los puestos callejeros conocimos parte de las artesanías del lugar, como las curiosas casitas de madera de pochote, y no podíamos marcharnos sin un buen barquillo de nieve de nopal y otra de serenata de amor: coco, piña, cereza y nuez de las Tepoznieves.

DE YAUTEPEC A OAXTEPEC

Aún con el dulce sabor de boca de las nieves llegamos al templo y convento de La Asunción, en Yautepec, también fundado por la Orden de los Dominicos, en el que destacan la gran torre del campanario, un cuidado patio de pequeñas dimensiones y unos cuantos restos de pintura mural. Entre sus principales características está una gran capilla abierta, la mayor del estado.

Enseguida nos detuvimos en el convento de Santo Domingo, el primero fundado por los dominicos en Morelos, justo frente al Centro Vacacional de Oaxtepec. Nos sorprendió la excelente conservación de este santuario, edificado sobre un basamento prehispánico a un nivel de alrededor de cuatro metros y donde pueden apreciarse los bien cuidados frescos con su correspondiente explicación. Actualmente alberga un museo con piezas prehispánicas de las culturas olmeca y tolteca, además de un insectario con plantas medicinales y animales de la región.

ARTESANÍAS, DULCES Y RELIGIÓN

Seguimos nuestra ruta por una carretera en la que abundan los puestos de comida, los viveros y sencillas artesanías entre las que llamaron nuestra atención unas particulares escobas fabricadas con plantas de la región conocidas como romerilla, escobilla y colorada.

Enseguida llegamos a Tlayacapan, poblado con 26 capillas y ermitas. En el ex convento San Juan Bautista llamó la atención la inmensidad del atrio y la sencillez de la fachada con caracteres platerescos, el cual no tiene torre ni campanario. En su lugar, la fachada remata con cinco arcos y sus respectivas campanas, elemento único de los templos morelenses del siglo XVI. También destaca la capilla abierta, de gran valor histórico por su pintura mural; así como la Sala de Profundis, hoy un museo que exhibe nueve momias, piezas arqueológicas y de arte sacro.

Antes de partir recargamos energías con unas quesadillas de huitlacoche en el restaurante Emilianos, y al salir don Rafael Méndez nos ofreció un recorrido en su calandria por las capillas de Tlayacapan, pasando por la antigua Cerería, edificio del siglo XVII donde se fabricaban ceras. Después fue cuartel de Zapata y hoy exhibe artesanías en barro de la alfarería local.

DULCES TÍPICOS

Como se nos olvidó el postre, al llegar a Totolapán encontramos fuera del ex convento de San Guillermo tentadores puestos de dulces típicos y como era de esperarse sucumbimos a las torres de palanquetas de cacahuate enmielado que Victoria nos ofrecía, a los tamarindos y a unos peculiares camotes cubiertos de azúcar glass.

Ya en el ex convento, fundado por los dominicos, nos enteramos que sirvió de cuartel a fray Juan de Zumárraga por un tiempo. No está tan conservado como otros, pero es muy armónico, especialmente en su pequeño patio central rodeado de arcos de medio punto, donde aún se aprecian restos de pintura mural con motivos renacentistas y moriscos, así como imágenes de santos de la orden.

EN ATLATLAHUACÁN

Aquí llegamos al templo y ex convento de San Mateo, uno de los más hermosos de Morelos y fundado por los agustinos. Su monumental templo es de tipo medieval con influencia morisca y detalles góticos, que da la impresión de un hermoso castillo; en contraste, el convento es muy sencillo, lo que denota la pobreza en que vivían los monjes. En su pintura aún se distinguen las imágenes que representan el árbol genealógico de los agustinos.

CAMINO HACIA EL POPO

Tomando el camino que conduce hacia el Popocatépetl llegamos al templo y ex convento de San Juan Bautista, en Yecapixtla.

Fundado igualmente por la Orden de los Agustinos, también evidencia una fuerte influencia gótica y morisca en las portadas principal y lateral. Nos platicaron que la ventana del coro que se aprecia desde el exterior es un rosetón de cantera labrada, única en el estado.

Al terminar nuestra visita al santuario era obligado comprobar los atributos de la famosísima cecina de Yecapixtla. Luego, continuamos el recorrido por una carretera estrecha que se convierte en una pendiente ascendente, fácil de vencer gracias a la potencia de nuestro vehículo, y donde el clima va dejando de ser cálido. Así llegamos a Ocuituco, donde se encuentra el templo y ex convento de Santiago Apóstol, un recinto fundado por los agustinos, con restos de su pintura original tanto en el claustro bajo como el alto, mientras en su patio una fuente del siglo XVI sobrevive al paso del tiempo.

DE ADOBE Y TEJA

Seguimos subiendo por la carretera estrecha y enseguida llegamos al ex convento de Santo Domingo de Guzmán, un pequeño santuario fundado por los dominicos en las faldas del Popocatépetl, en Hueyapan. A diferencia de otros más ostentosos, en su construcción se utilizaron el adobe y la teja, lo que denota su austeridad, y por su lejana ubicación es uno de los que más conservan sus características originales.

Retomamos la carretera ahora en forma descendente y pasamos por el poblado de Tlacotepec de Amilpa. La curiosidad nos desvió hasta las ruinas de un antiguo molino con una pequeña represa donde algunos lugareños suelen ir a pescar mojarras y desde la que se aprecia un pequeño templo también en desuso.

DE ZACUALPAN A JONACATEPEC

En este tramo y diez minutos después de dejar las ruinas, llegamos primeramente a Zacualpan de Amilpas, un poblado más urbanizado que los anteriores, donde anteriormente se producían licores de frutas en gran escala, tradición que se ha ido perdiendo debido a la falta de agua, al igual que la producción de aguardiente, de la que sólo queda la fábrica La Perla.

Aquí, entre pintorescas casas de campo con techos de dos aguas, se levanta el templo y ex convento de La Purísima Concepción, fundado por los agustinos. Del templo sobresale la capilla del Rosario, cubierta por una cúpula octogonal; su atrio es de grandes proporciones y el conjunto también está asentado sobre un basamento prehispánico, por lo que la barda atrial luce muy alta por fuera y por dentro es un pequeño rodapié.

JANTETELCO, LA SIGUIENTE PARADA

Frente a una plaza muy arbolada que se ha integrado al atrio original del conjunto conventual está el templo y ex convento de San Pedro, también fundado por los agustinos. Sobresale la gran torre del templo y su pequeño convento de una sola planta con muros y arcos de cantera, que se ha convertido en la casa parroquial, por lo que no se permite el acceso al público.

Continuando la ruta hacia Jonacatepec llegamos al ex convento de San Agustín, uno de los más grandes que hemos conocido, comenzando por la gran extensión de su atrio. En el exterior, la fachada del templo muestra los impactos de bala que lo afectaron durante la Revolución.

HACIA EL CENTRO DE MORELOS

Después de recorrer el noroeste del estado, donde se concentra la mayor parte de los conventos, nos acercamos al centro por un camino más cálido donde encontramos las macetas de barro que produce Guadalupe Barreto, los puestos de cocos traídos de Acapulco y que podemos encontrar en cualquier época del año, así como las refrescantes nieves El Paraíso.

Por este camino llegamos a Cuautla, donde nos toma por sorpresa su agitada urbanización y comercio. Aquí se ubica el ex convento de San Diego edificado por los franciscanos, desprovisto de atrio, con capillas pozas y capilla abierta, ubicado en la antigua estación de ferrocarril. Este espacio ha fungido como biblioteca y espacio de maniobras ferrocarrileras y actualmente alberga el museo del sitio.

TAMBIÉN, EL MERCADO

Camino hacia otro convento, el de Santo Domingo, encontramos el Mercado Cuautla, donde nos recomendaron probar el típico clemole, verde y rojo. Realmente nos gustó este guiso de carne de cerdo con salsa preparada con guajes –semillas de una vaina con un sabor muy especial–, el que acompañamos con tortillas hechas a mano y un jarro de refrescante tepache.

Después, llegamos al santuario edificado por los dominicos, ubicado en la plaza principal, cuyo convento es de una sola planta y que durante el sitio de 1812 fue protegido por el general Leonardo Bravo y su brigada. También fungió como hospital y aquí fueron sepultados algunos héroes insurgentes.

Tras esta ilustrativa parada llegamos al templo y ex convento de San Miguel Arcángel, en Tlaltizapán, donde llamó nuestra atención el arbolado atrio que conduce a un colorido mausoleo frente al templo, construido por indicaciones de Zapata y donde se encuentran los restos de algunos de sus oficiales.

DEL SUR HASTA EL NORTE

En el último tramo del recorrido comenzamos por Tlaquiltenango, un poblado muy tranquilo y ordenado que alberga al ex convento de Santo Domingo de Guzmán, frente a una placita muy armónica. Este conjunto perteneció a los franciscanos y a los dominicos, y pese al deterioro destaca su monumental construcción de piedra, la extensión de los murales en los muros, arcos y techos de su claustro, así como la que encontramos en la Capilla del Altísimo.

Casi al terminar llegamos a Jiutepec para encontrar uno de los conventos más bellos edificados por los franciscanos, el de Santiago Apóstol, el segundo fundado por la orden en Morelos y que actualmente ofrece un armónico espacio en el interior del claustro.

LA BELLA CUERNAVACA

Para finalizar el recorrido y cerrar con broche de oro llegamos al templo y ex convento de La Asunción, en Cuernavaca, espacio que realmente nos sorprendió por su monumentalidad, donde las antiguas capillas pozas ubicadas en el atrio han sido convertidas en bellas capillas y parroquias. Su gran capilla abierta es una de las más espaciosas y mejor conservadas. En el interior del templo se aprecian bellísimos murales que representan el martirio de San Felipe de Jesús en Japón, y el interior del convento se encuentra en muy buen estado de conservación, en claustros alto y bajo, actualmente ocupado por el obispado.

Después de un esquimo de mamey –batido de leche, azúcar, hielo y fruta– en la plaza principal, emprendimos el camino de regreso no sin antes detenernos en un vivero para llevarnos una frondosa bugambilia de un nuevo tipo conocido como San Francisco, con flores blancas de orillas rosadas.

Con este recuerdo, que pretendemos nos dure por mucho tiempo, tendremos siempre presente este fantástico recorrido lleno de misticismo y que tanto disfrutamos.

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TIPS PARA UN BUEN VIAJE

*Primero realiza una revisión exhaustiva del automóvil para evitar cualquier contratiempo en el camino.

*Se recomienda llevar zapatos tenis y botas, además de ropa muy cómoda y fresca, pues la mayor parte del territorio recorrido es cálido durante casi todo el año, excepto los poblados cercanos al Popocatépetl, donde disminuye la temperatura.

*Si tienes suficiente tiempo podrías visitar alguno de los balnearios de Morelos, por lo que deberás llevar traje de baño y toallas. Una gorra y lentes para el sol no están de más.

*Desde Yecapixtla hasta Jonacatepec los caminos se tornan más solitarios, accidentados y desprovistos de señalización, por lo que te recomendamos abstenerte de manejar de noche.

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